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Entrevista a Federico Salazar

Federico Salazar cursó estudios de Filosofía en la Universidad Mayor de San Marcos, fue profesor de comunicación en la universidad San Ignacio de Loyola y actualmente se desempeñacomo periodista en el noticiero de America Televisión “Primera Edición”. Asimismo, escribe en el diario Gestión y en el portal de internet Alo.com. Es considerado un periodista serio y de buena credibilidad, y en general es una persona que ha logrado el éxito sobre la base de su propio esfuerzo. A sus cuarenta años, es padre fiel y dedicado de dos niños con los que ha logrado algo raro en nuestros días: una buena comunicación. Y en medio de las charlas con sus hijos, una palabra llamó la atención de Federico: anime. A partir de entonces, ésta aludiría a uno de los tantos temas sobre los cuales Federico conversa con sus hijos. Y dado a que el anime tiene diferentes propuestas, él también pudo encontrar una de su agrado, y se convirtió así en uno de los aficionados declarados al anime más “sui generis” del medio, y desde su asiento de relator de noticias sorprendió a muchos adultos y jóvenes con sus comentarios animéfilos. Le pedimos una entrevista para charlar de anime, de la relación padres e hijos, de Evangelion y por qué gusta de la animación japonesa.

Sugoi: Cuando descubriste qué tipo de animación veían tus hijos en la TV, ¿qué pensaste?
Federico: Primero noté que estaba desactualizado, que ellos tenían un mundo distinto al mío, al que yo había tenido. Eso era normal; entendí rápidamente que eso era normal pues había muchísimos años entre mi infancia y la de ellos.

Sugoi: ¿Y ellos te recibieron bien? ¿Y la barrera generacional?
Federico: Yo tengo una muy buena relación con ellos. Converso con ellos y además, como mi padre y otros padres, yo tenía la actitud de ponerme de igual a igual… “A ver, cuéntame cosas que tú sabes”. Los chicos saben muchísimas cosas que nosotros ignoramos. Entonces yo les pido que me expliquen y ellos “condescendientemente” lo hacen.

Sugoi: Y comparando lo que tú veías de niño con lo que ahora ven tus hijos, ¿qué notas con claridad? ¿Productos más elaborados? ¿Quizá más violencia?
Federico: Yo veo que ahora es mucho más intelectual el mundo en que viven ellos. Apela más a su imaginación argumental que a repetir un mismo esquema como los dibujos que yo veía. La típica industrialización norteamericana de las cosas.

Sugoi: Entonces tú crees que existe una diferencia importante entre la animación japonesa y la norteamericana desde siempre.
Federico: No podría decirlo, pues no he visto todo, pero de lo que yo he visto sí, existe una diferencia importante. El mismo hecho de que el dibujo japonés sea tan estilizado, cosa que yo al principio no entendía, hace sin duda que tú pienses mucho más en la trama, en el libreto, las cosas que se dicen, las historias que se tejen en torno a los elementos. Eso me gustó mucho.

Sugoi: En calidad de comunicador, ¿cómo ves el anime?¿Es un producto de nuestra época?
Federico: Es muy avanzado y creo que corre en paralelo con la modernidad de la niñez actual. El niño actual está expuesto a una serie de estímulos visuales y sensitivos a los que no estaba expuesto el niño de mi época.

Sugoi: ¿Y tú crees que eso crea una niñez distinta?
Federico: Sí, en el sentido de más despierta. Tiene que estar más despierta, tiene más estímulos, está más ejercitada en la decodificación de los signos visuales, auditivos o verbales. El cable en general es una gran ventaja por la información expuesta.

Sugoi: Las personas que vemos anime siempre hemos recibido críticas en el sentido de que el anime es pernicioso, distorsionante. ¿Crees que eso es así?
Federico: No existe nada de eso. El anime no tiene nada que no tengan todos los programas de televisión, no tiene ningún tipo de poder sobre la mente de los niños. Apela a la imaginación y se mueve en el campo de la imaginación. Eso es como pensar que por existir el dibujo animado de Superman todos los niños se van a tirar del décimo piso porque se creen Superman. Obviamente hay una educación que tiene que ver con lo que hagan o no hagan los niños. Los niños, cuando se ponen frente al televisor, saben que están frente a un objeto que apela a la imaginación y a la ficción, y eso les permite tener más juegos, más inventiva, más elementos para moverse en el terreno de la fantasía.

Sugoi: Y el rol de los padres en función a esta captación de la TV es importante, ¿no?
Federico: Es que el rol de los padres ha sido decisivo en todas las épocas. Y el padre que quiera salirse de esa responsabilidad comete un grave error, y no debe echarle la culpa de esa responsabilidad a la televisión y al anime. Muchos padres creen que facilitan su trabajo enchufando a sus hijos a la televisión y así ya no se ocupan de tener que leerles cuentos o tener que instruirlos en los valores de la vida, el respeto, el amor, la lealtad, y ésas son cosas que están en nuestras tareas de padres, independiente de que haya o no haya televisión.

Sugoi: Tú que has visto un poco más de anime que el resto de la gente, ¿te has topado con Evangelion?
Federico: Sí he visto Evangelion, y lo he vuelto a ver, me he comprado todos los cassettes, tengo mis pósters y me los peleo con mis hijos.

Sugoi: ¿Y tú crees que una serie como Evangelion está bien programada a las cinco y media de la tarde?
Federico: Yo creo que Evangelion es un caso muy especial de hasta dónde se puede ir. No solamente por la trama que tiene sino porque está editado de tal manera que realmente es muy rápido. Expuesto a los niños, habrá algunos que entrarán más o menos en la profundidad propuesta, pero que captan una historia a nivel de la superficie, la captan. Eso es lo bonito, que tú tienes una historia a nivel de superficie y en el fondo muestra valores de oposición.

Sugoi: El tema de Evangelion es muy particular. Hay gente que inclusive se siente agredida por él debido a sus valores religiosos. ¿No habría sido mejor que la serie fuera destinada a un público un poco mayor y en un horario más adulto? Además, es válido decir que por primera vez en la televisión nacional hemos visto un cartel antes de empezar un dibujo animado que advierte de la necesaria orientación de los padres.
Federico: Ese aviso está bien porque es una recomendación atendible. Yo, por ejemplo, he hecho eso con mis hijos. Muchos de los capítulos los he visto con ellos para comentar, hemos intercambiado cassettes, inclusive hemos comentado las diferencias de los diálogos entre la versión doblada y la subtitulada. Es una buena recomendación haya o no haya cartelito. En general, uno tiene que saber qué pasa en el mundo de sus hijos, y la única manera es conversando y compartiendo. Lo que pasa es que hay que invertir tiempo.

Sugoi: Y a Federico Salazar, como adulto, ¿qué ideas te sugiere la serie? ¿Cuál es tu crítica, tu apreciación?
Federico: A mí me encanta la serie; me pareció fascinante. Inclusive compartí la serie con mi pareja, Katia, y a ella también le gustó. Nos hemos comprado polos e incluso compartimos esto con amigos “Oye, mira esto, dale una oportunidad al anime”. Y efectivamente la gente se quedaba pegada. A mí me encantó primero por la rapidez, segundo por la profundidad, el cómo se puede ser rápido y profundo, y eso creo que es genial. La edición es rapidísima y a la vez los temas son profundísimos, y toda la gran metáfora de Evangelion a uno lo hace pensar en temas que normalmente no están a la orden del día. Lejos de ser una cosa que te distrae de lo importante, es algo que te remite a las cuestiones fundamentales de la vida, del mundo en que vivimos, del sentido de la existencia, una cosa muy filosófica. Y es filosófica con un lenguaje accesible, porque los filósofos hablan un lenguaje que no se entiende; acá tenemos un lenguaje que se entiende, un lenguaje de imágenes, un lenguaje de texto, además de muy bonitos poemas.

Sugoi: ¿Y el final de Evangelion? Porque entre los aficionados al anime se discute si se debió hacer un final así, si el final de la película es mejor, además de ser un final completamente abierto en ambos casos.
Federico: Es que en realidad el final es el inicio del mundo; ellos son la nueva pareja, son Adan y Eva. Eso lo hemos conversado con mi hijo de once años. Es una nueva perspectiva porque yo creo que toman mucho del Génesis: del caos que se inicia en el mundo surge el orden poco a poco, y el orden te lo pone Dios en el caso del Génesis. Y ese orden significa reglas y una serie de cosas. Pero todo empieza con la idea de una pareja y eso tiene que ver también con el mito del eterno retorno, o sea, que hay un ciclo que va del orden al caos, y luego el caos se produce a tal extremo que las propias cosas del universo tienden al orden nuevamente. Ésa es una idea muy antigua en las distintas religiones y Evangelion nos las expone.

Sugoi: Sin embargo, Hideaki Anno, director de Gainax, grupo creativo que dio vida a Evangelion, ha dicho que no piensa revelar nunca todos los secretos que hay en Evangelion.
Federico: Pero no es necesario que todos los secretos sean revelados; eso es como pedirle a un novelista “oiga, cuénteme todo lo que significa su novela”, e inclusive hay significados que pueden surgir que el autor ignora, y no hay problema porque el texto no es el texto, el texto es la lectura del texto, y la lectura aporta todos los elementos del universo de quien lee y no de quien escribe. Entonces yo lo dejaría así, pues eso es lo rico, lo valioso, lo plural, el que un solo producto pueda tener miles de interpretaciones o de lecturas, casi tantas como lectores tiene.

Sugoi: Es bueno decir que Evangelion significa un hito en lo que animación se refiere y pasarán muchos años antes de que vuelva a existir algo que remeza a la animación mundial.
Federico: Sí, y yo también hablaría de la literatura contemporánea, porque yo creo que, en la edad en que estamos viviendo ahora, la literatura se contagia de estos lenguajes cinematográficos, estos elementos que por ejemplo tiene Evangelion del lenguaje cinematográfico, o la construcción de personajes, algo que viene del teatro. Yo creo que acá hablamos de un producto literario con el lenguaje de la época, es decir el audiovisual, pero que a su vez es un producto literario.

Sugoi: ¿Y qué pensaste al ver Evangelion y descubrir que algo así era un producto mass-media en Japón? ¿Cuál fue tu impresión?
Federico: Mi impresión fue de envidia. Digamos que es una sociedad en que la mayoría de gente tiene los elementos decodificadores suficientes para apreciar una serie como ésta.

Sugoi: Pero existe una cuestión religiosa que es la causante de la polémica alrededor de Evangelion, nacida en la diferencia en ideología religiosa que hay entre Oriente y Occidente. ¿Has pensado en eso? Quizá en la necesidad de explicarle a tus hijos que Evangelion no es una crítica a su religión…
Federico: No he tenido la necesidad de hacerlo porque no he visto que haya habido una duda en mis hijos sobre ese tema. Es como cuando uno lee cualquier producto literario de cualquier religión o cultura ajena a la nuestra y hay que estar preparado para eso y abrir mucho los ojos y comparar. Además, en Evangelion no está muy clara la idea de que sea un dios creador, y no es como para afirmar que el dios creador hizo esto y el dios creador que lo va a destruir es malo o bueno. Eso está manejado a un nivel más subjetivo.

Sugoi: ¿Y la animación norteamericana podría hacer algo como Evangelion?
Federico: No creo ni que sí ni que no, pues depende mucho de cómo está organizada la industria, de cómo están establecidos los mercados. En cuanto a creatividad no creo, no creo que haya un impedimento. La creatividad no está alojada en un lugar del mundo; lo que sí veo difícil es que exista un circuito comercial como para que un producto como éste salga.

Sugoi: ¿A eso se deberá que Evangelion haya sido levantada de la programación a menos de un mes de su estreno?
Federico: Yo creo que deberíamos ver la cuestión del horario, pues dentro del público peruano es para una audiencia mayor. Pero existe un problema, y es que faltan entre nosotros los elementos decodificadores que nos permitan interpretar tantos datos tan rápido, y eso es una mala noticia pues nos habla de nuestros coeficientes, nos habla de nuestra cultura, nos habla de nuestro nivel de información.

Sugoi: Por ejemplo, de la primera película de Pokémon fueron eliminados todos los planteamientos existenciales y el malo fue convertido en un malo que era malo sólo por serlo, sin motivos ni justificaciones, y eso fue lo que nosotros vimos en nuestros cines. ¿No crees que estamos subestimando a nuestros niños masticándoles las cosas y poniéndoles al alcance temas fáciles?
Federico: Podría ser, pero lo que es cierto es que nosotros, nuestros niños, al menos en el Perú, recién se están introduciendo a la época de las comunicaciones y la globalización, y los resultados se verán en buen tiempo. Ahora, en el caso de EE.UU., ellos masifican y creen que la manera de masificar es simplificar. Yo entiendo que inicialmente lo vean así, y si hay que invertir dinero prefieran que el producto sea más sencillo. Puede ser una subestimación, pero es más una subestimación en aras del “no arriesgar” y como son muchos millones de dólares, ahora en el Japón se tiene la seguridad de que el público sí responde.

Sugoi: Y en el caso de los medios de prensa “chicha” de nuestro país que tanto han atacado gratuitamente al anime…
Federico: Los medios deberían ser más cuidadosos en el sentido de no negar lo que no saben, porque siempre la cultura del miedo es “Lo que no conozco es malo”, y eso es un absurdo; es como las primeras personas que vieron un ferrocarril y pensaban que era un producto del demonio. Es un absurdo negarse al progreso, y en este caso es exactamente lo mismo, porque el anime es el progreso; mejora las técnicas narrativas, mejora el nivel argumentativo y por lo tanto la capacidad intelectual del espectador -sobre todo del niño- que se requiere para captar la historia, mejora el nivel de conversación de lo que estás viendo. ¿Qué puedes conversar sobre Tom y Jerry y qué podemos conversar sobre Evangelion o Dragon Ball Z? Hay una diferencia, y eso los padres deberían aprovecharlo como una gran oportunidad de comunicarse con sus hijos, para que sus hijos tengan temas de conversación entre ellos que vayan más allá del golpe y la persecución entre el coyote y el correcaminos.

Sugoi: Una vez dijiste en una conferencia que a tus alumnos les habías dicho que si no veían anime estaban en nada. ¿Qué significa eso para ti?
Federico: Significa que para ser un comunicador tienes que saber qué elementos visuales utilizar; el anime te los da todos. Te da lenguaje cinematográfico, te da cómo manejar los ángulos de cámara, te da cómo manejar el libreto, cómo hacer una musicalización. Es muy rico. Para alguien que quiera aprender a editar, aprender a musicalizar, aprender a hacer guiones, es una especie de escuela y laboratorio. Quien logra crear un producto que es visto por millones de personas y que gusta y al que siguen, es un comunicador.

Sugoi: ¿Con cuál final te quedas en Evangelion, con el de la serie de TV o el de la película?
Federico: La verdad es que me quedé sin final. Vi la película, me gustó, y la verdad es que ambas abren una diversidad enorme de posibles finales. Además me gustó mucho que la película rompiera esquemas y lo hiciera bien, pues también lo puedes hacer y lo que te sale es un pastiche, y es porque un texto debe sorprenderte; un texto previsible te da lo que ya sabes, cómo se va a desarrollar, y no te aporta nada.

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Proyecto Sugoi es el producto de la afición de un grupo de peruanos por el manga y el anime. Tras un preámbulo de varias iniciativas de pequeño alcance, que incluyeron la edición en julio de 1995 de “Meganime”, primer fanzín peruano dedicado al tema, el primer número de la revista “Sugoi” salió a la luz en abril de 1997.

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