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Heaven’s Feel – I. presage flower – Impresiones

Más de 10 años han pasado desde que se hiciera la primera animación del universo de “Fate/stay night” y, ciertamente, estamos lejos de ver lo último que nos ofrece la creación de TYPE-MOON. “Heaven’s Feel”, una de las tres rutas posibles de la novela visual publicada originalmente en 2004, considerada por los seguidores de la franquicia como la más oscura y compleja, era la única que hasta ahora no había sido animada, por lo que su anuncio en 2014 como proyecto cinematográfico fue recibido con mucha expectativa por sus seguidores y el peso de esa responsabilidad se lo ponía al hombro ufotable. Aunque el estudio ya antes había logrado adaptar con éxito otras creaciones de Kinoko Nasu, escritor detrás de TYPE-MOON (como las novelas ligeras “Kara no Kyokai” que convirtió en una serie de películas), o un producto del universo “Fate” (la teleserie “Fate/Zero”), sin contar con la pronta salida al aire, en ese entonces, de la teleserie “Unlimited Blade Works”, ¿qué le esperaba a “Heaven’s Feel”? La primera parte de la respuesta se empezaría a conocer el 14 de octubre del 2017 con el estreno de “I. presage flower” en Japón, mientras que en Latinoamérica, gracias a la distribución de la mexicana Konnichiwa Festival, nos enteraríamos en enero del 2018.

Afiche promocional de “Heaven’s Feel – I. presage flower”

¿Cómo inicia? En Fuyuki, una ciudad en la que hace algunos años ocurrió una terrible e inexplicable catástofre que cobró muchas vidas, las estaciones parecen transcurrir con lentitud. Shirou Emiya es un estudiante de secundaria que pasa sus días en la silenciosa gran casa que le dejó su padre adoptivo, Kiritsugu Emiya, que es compartida con su despreocupada tutora, Taiga Fujimura, y las actividades en la escuela. Shirou destaca en la práctica del tiro con arco hasta que un accidente en su trabajo de medio tiempo le deja un brazo enyesado. Incapaz de continuar en el club, pero con buen ánimo, se disculpa con su amigo y compañero de disciplina, Shinji Matou, sólo para encontrar después que la hermana menor de este, Sakura, aparece en su puerta y le ofrece ayudarlo con la cocina. Aunque Shirou se niega, cede ante su insistencia. A medida que pasan los meses, la presencia de Sakura se hace común y un primer vínculo es establecido entre los dos, a pesar de que se hace evidente que la reservada Sakura calla muchas cosas. En la ciudad, se empiezan a reportar sucesos extraños y asesinatos que mantiene preocupada a la gente. Desoyendo el pedido de Sakura de regresar a casa al terminar el día de escuela, Shirou se queda limpiando el salón de prácticas de su antiguo club y así se ve envuelto en un enfrentamiento, una guerra secreta en la que siete maestros hechiceros son escogidos para comandar siete héroes en una lucha a muerte por el Santo Grial, capaz de conceder un deseo a su ganador. Ahora, elegido como uno de los siete, Shirou decidirá pelear al lado de un héroe de clase Saber. Pero ¿qué tan involucrada está Sakura? ¿Cuál es el papel que juega la familia Matou en la guerra?

¿Cómo adaptas una historia que tiene una fuente tan extensa, decenas de horas de contenido, en tres películas que, de durar lo que esta primera, no pasan en total de las 6 horas? El primer capítulo de “Heaven’s Feel” sabe a lo que va. En situaciones como esta, tratar de cubrir lo narrado por la novela visual en el reducido tiempo otorgado podría sonar muy ambicioso y, en el peor de los casos, acabar en un desastre, pero ufotable se da mano, con Tomonori Sudou a la cabeza, para hacer que todo fluya con facilidad. Su buen ritmo hace que sus 120 minutos se sientan ligeros; las escenas se van desarrollando (y pasan varias cosas) sin que sean una acumulación de hechos sin más al saber balancear los momentos de calma, vitales para desarrollar las relaciones de los personajes, con los de acción.

De forma similar a  lo que ocurría en “Fate/Zero”, las intenciones de la gente detrás de la cinta son mostradas desde el inicio, en el que se toma su tiempo para señalarnos puntos importantes en la relación de Emiya y los herederos de los Matou, así como establecer la vida antes de que Sakura entrara literalmente al hogar del protagonista. Es de hacer notar cómo, en estas primeras situaciones, se deja el ruido ambiental a bajo volumen sin recurrir a tracks de la banda sonora, y cómo se detiene en las tomas de los espacios, que más allá de servir como indicativos gráficos del lugar, la casa Emiya, están ahí para mostrar un ambiente que quiere ser llenado, ya sea por la voz o la presencia de otras personas.

Los de ufotable saben a lo que van y saben a quienes van. Tienen confianza en que sus espectadores están familiarizados con la historia. Ellos ya contaron los previos en las teleseries “Fate/Zero” (2011 y 2012) y parte de “Unlimited Blade Works” (2014 y 2015), y no pretenden ser amables con el espectador nuevo, un riesgo no menor, comercialmente hablando, ya que eso reduce su público. Y, visto el resultado, sólo queda acordar en que han tomado la decisión correcta. Tienen suficiente coraje para tomar un camino y no dar vuelta atrás. Nada de poner una voz en off que explique extensamente cosas como la historia hasta ahora y las mecánicas de la guerra por el Santo Grial en la introducción. A los que se dirige ya las conocen. Nada de volverte a contar como Shirou se involucra en el asunto. Y, aunque no toman el camino del espectador casual, tampoco se desviven en “fanservice” para el conocido. En cambio, hacen algo importante: no le dan a su público lo que quiere, sino lo que necesita (una lección que otras producciones, más enfocadas en complacer, podrían aprender). Y lo que necesita es envolverse con el componente humano lo suficiente, acercarse a sus personajes centrales y sus procesos internos (la decisión de enfrentarse a un gran reto y no rendirse guiado por el ideal de lo que se cree que es ser un héroe, el temor a la corrupción propia que se siente inevitable y el temor a perder lo querido cuando ese momento llegue), porque, sin estos, el espectáculo visual resultaría vacío.

Ya resueltos, luego de las dos secuencias de introducción y a punto de involucrar a Shirou en el conflicto entre sirvientes, la sección de créditos es utilizada para mostrar puntos clave que espectadores de la antigua serie de TV (la producción de estudio DEEN “Fate/stay night”, 2005) o de alguna de las versiones de “UBW” (la película del 2010, otra vez, de DEEN o la más reciente teleserie) reconocerán. Tan familiares resultan que uno casi puede escuchar las frases dichas por los personajes.

De izq. a der.: Noriaki Sugiyama (voz de Shirou Emiya), Noriko Shitaya (voz de Sakura Matou) y Ayako Kawasumi (voz de Saber)

Sakura Matou, un personaje que en adaptaciones alternas, había estado en un segundo plano, de la que se intuían algunas cosas que nunca se llegaban a revelar, pasa al frente. A la imagen de hermana menor y seguidora del protagonista, se le da más cuerpo. Y así como la película utiliza con economía el soundtrack para darle espacio al sonido ambiental o al simple (pero poderoso) silencio, también lo hace con los diálogos que le dan, unos que en momentos de mayor intimidad otorgan más información por lo que no dicen (como una escena de conversación entre dos personajes a la luz y calor de una estufa en la que, a pesar de olerse el lugar común con oraciones como «si eres tú, está bien», sabe jalar el hilo de los pesares personales en la comparación con la experiencia del otro y, a la vez, apreciar mejor las semejanzas entre ambos).

Y a eso hay que sumarle la presencia de la dimensión sexual de Sakura. Ya sea vía momentos de comedia para cortar la tensión (pocos y que llegan a ser muy evidentes) o más sutiles como un encuadre determinado con cierta inclinación corporal de la heroína, cada tanto se nos recuerda a los espectadores y a Shirou que la imagen superficial de hermana acomedida a la que se nos ha acostumbrado contiene a una persona que también puede atraer en ese sentido.

Por su parte, Shirou parece recoger la convicción del estudio y verse con más decisión, sin tiempo que gastar en la duda, lo que ayuda a que las cosas se sucedan sin dificultad. El precio de centrarse es, inevitablemente, mostrar con brevedad a otros personajes que en entregas alternativas tuvieron más peso y tiempo en la historia, pero es más que satisfactorio pagarlo; lo mencionamos anteriormente, no intenta dar lo que los “fans”quieren, como extender escenas con sus personajes favoritos, sino que los utiliza en la medida que sirven para la historia y esa es una forma mucho más digna de aparecer que estar «metido con calzador» por hacerle el servicio a los seguidores, y una forma tácita de respeto y confianza hacia la obra original. Eso se extiende a las escenas de acción: aparecen cuando tienen que aparecer (y vaya que es impresionante cuando lo hacen). Aunque también vale decir que hay uno que otro momento en el que puede pasarse un poco, no tanto en la brutalidad gráfica presentada, comprensible en una historia en la que hay combates a muerte, sino en alguna descripción (véase el momento en el que Illya comanda a Berserker mientras la animación se gasta en sus movimientos acelerados). El resultado puede ser el causar humor involuntario en un momento que se supone de fuerte contraste, de shock (la imagen de la pequeña niña que con alegría verbaliza las torturas esperadas para su contrincante).

Aimer en el concierto “blanc et noir” (2017), en el que interpretó “Hana no uta”

En el aspecto musical, las composiciones de Yuki Kajiura saben medirse y son más reconocibles cuando la acción está por llegar. Con experiencia en proyectos relacionados al universo de “Fate/stay night”, comentó en una entrevista previa al estreno de la película que, a diferencia de las otras producciones, la música que creó para esta historia, en la que una chica trata de ocultar lo que lleva dentro y, aun así, relacionarse con el protagonista, trataba de seguir ese patrón de avance y retroceso. Kajiura también tiene créditos por la canción de cierre y tema de la película: “Hana no uta” («La canción de las flores»), la misma a la que le puso música y letra, dejando la interpretación a Aimer. Aunque la versión que llegó a cines latinoamericanos no contó con los subtítulos para la misma, es más que seguro que el espectador pueda sentir aquí también ese tira y afloja, ese vaivén del que hablaba la compositora, en la voz de la cantante.

“Fate/stay night: Heaven’s Feel – I. presage flower” cumple de sobra como la primera cinta de una prometida trilogía al sentar las bases en la relación de sus dos protagonistas, brindar momentos de acción que no se sienten forzados con una calidad de animación impresionante, y dejar terreno para explotar en sus continuaciones. El segundo capítulo “Heaven’s Feel – II. lost butterfly” se anuncia para este 2018 (en Japón), y el que escribe lo espera desde ya.

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Comunicador, amante de los audiovisuales y las buenas historias. En constante proceso de aprendizaje.

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Proyecto Sugoi es el producto de la afición de un grupo de peruanos por el manga y el anime. Tras un preámbulo de varias iniciativas de pequeño alcance, que incluyeron la edición en julio de 1995 de “Meganime”, primer fanzín peruano dedicado al tema, el primer número de la revista “Sugoi” salió a la luz en abril de 1997.

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