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MAKOTO SHINKAI (2011 – 2013)

Luego del estreno de “Hoshi wo Ou Kodomo” en Japón, el interés por conocer la nueva obra de Makoto Shinkai no se limitó a su país: recibió una invitación para presentarse en la Otakon, una convención estadounidense que se realiza en la ciudad de Baltimore, los días finales de julio del 2011. Como era de esperarse, se hizo una proyección, la primera que tuvo la película fuera de Japón. En octubre, regresó al país de América del Norte para una presentación en la New York Anime Festival, parte de la New York Comic Con, en la que también compartió experiencias con los asistentes. Días después, aunque sin su asistencia, “Hoshi…” se exhibiría en la tierra que lo había acogido por año y medio, y en la que había puesto sus ideas en orden: Londres. Ese mismo año saldrían dos series manga en las que dejó a dos artistas interpretar su historia: la primera de Tomoko Mitani, homónima de la película que adaptaba, contó con tres tomos; la segunda de Asahi Hidaka, que llevó por título “Hoshi o Ou Kodomo – Agartha no Shounen”, tuvo dos tomos y se centró en el personaje de Shin.

Estas presentaciones, sumadas a las de Japón y parte de Asia para promocionar la cinta, no le quitaron tanto tiempo como para que completara un encargo antes de que terminara el año.

BOSPHORUS STRAIT TUNNEL («Túnel del estrecho del Bósforo») – Comercial para televisión (2011)

(Arriba) Animación final. (Abajo) Referencia real

En algún punto de la segunda mitad del 2011, la compañía de construcción Taisei le encargó a Shinkai el hacer un comercial en el que se mostrara las obras en curso del túnel que habían empezado a construir en febrero de ese año en el estrecho del Bósforo, uno que conectaría Europa y Asia por medio de una carretera que pasaría debajo del mar de Mármara. Esta sería su segunda incursión en la publicidad (la primera fue el comercial hecho para el Shinano Mainichi Shimbun).

Shinkai se dirigió al mismo lugar de la construcción, el estrecho del Bósforo, para realizar su acostumbrada toma de referencias visuales, mientras elaborada una historia que pudiese contarse en muy poco tiempo (el comercial tendría dos versiones de 30 y 15 segundos). Cuando tuvo pensado qué hacer, visitó una secundaria en la ciudad de Ueda, situada en su prefectura natal, Nagano, con la intención de entrevistar escolares que practicaban el salto alto y tomar más referencias. Para octubre de ese año, reunió a un reducido grupo de personas para iniciar la producción y, aunque sus compromisos para promocionar su más reciente largometraje hicieron que el avance fluctuara, el comercial se terminó a inicios de diciembre. Cabe señalar que uno de los principales colaboradores del proyecto fue Kenichi Tsuchiya, que diseñó los personajes e hizo de director de animación, su segunda vez en la labor.

Una página del storyboard

El resultado es un audiovisual de reconocible marca: una joven adulta, cuyo nombre no nos es revelado, narra en retrospectiva como, cuando era estudiante de secundaria, nunca logró superar el metro sesenta y cinco en el salto de altura. Ahora, hecha una ingeniera y a cargo de la construcción de la vía, esa distancia vuelve a ella como aliciente para continuar con el trabajo, no importa lo que tome. Los motivos de la distancia, la nostalgia, los sucesos del pasado que dejan una huella, así como el impresionante acabado visual nos remiten inevitablemente a un escenario creado por Makoto Shinkai.

“Bosphorus Strait Tunnel” empezó a emitirse por televisión el mismo mes en el que se terminó, diciembre, contó con la participación de Mei Kurokawa para la voz de la protagonista y el acompañamiento musical de la canción “Fight!” («¡Lucha!») de Anri Kumaki, quien también había interpretado la canción de cierre de la película “Hoshi wo Ou Kodomo”. Y por si se preguntan si aquella decidida joven logró su objetivo: sí, lo consiguió, el túnel se terminó con éxito y se abrió al público el 22 de diciembre del año pasado (2016).

 

DAREKA NO MANAZASHI («La mirada de alguien», 2013)

Para la primera mitad del 2012, Shinkai empezó a pensar en su siguiente proyecto. La combinación de algunas experiencias pasadas y la aparición de una idea germinal lo ayudarían a construirlo. Pero, en algún momento entre la construcción de la historia de su nueva película y la producción de la misma, recibió un encargo.

El Nomura Group es una agrupación que cuenta con muchos años en Japón y tiene inversiones en diversos sectores. La Nomura Real Estate es su sección dedicada a la compra, venta y alquiler, de vivienda a través de su marca “Proud”. Y para inicios de 2013, tenían planeada una exhibición: la “Proud Box Kanshasai” («El día de dar gracias de “Proud Box”») en el Foro Internacional de Tokio, uno de los centros de convenciones más importantes del país. Como parte de sus actividades, pensaron que sería conveniente auspiciar un audiovisual corto y se les ocurrió contar con Makoto Shinkai, que ya tenía una fama bien ganada. Así nació “Dareka no Manazashi”.

Imagen promocional de la exhibición de Proud Box

Este sería la vuelta de Shinkai a los cortometrajes desde “Hoshi no Koe”, aunque ahora contaría con menos tiempo. La historia sigue a Aya, una joven independiente que lleva el día a día con un inevitable sentimiento de soledad; su padre, Kouji Okamura, intenta acercarse a ella, sólo para ser cortésmente rechazado. En medio de sus solitarias vidas cotidianas, un suceso hace que la situación de ambos cambie.

Nuevamente, uno de los temas a los que Shinkai suele prestar atención está presentes: la distancia emocional que va haciéndose cada vez más grande entre las personas. Aunque presenta ecos de alguno de sus trabajos anteriores, está lejos de sentirse como una repetición. En primer lugar, el contexto que se nos presente es el de un futuro próximo, visible en el uso masivo de paneles solares, el diseño de los vehículos y el uso común de hologramas; sabemos que no es el presente, pero el cambio no es tan radical que parezca lejano, lo que hace resaltar el drama humano: incluso en un esas circunstancias de desarrollo (que parecen ir de la mano con la intención de los auspiciadores), las personas siguen teniendo problemas al relacionarse. La conexión entre el padre y la hija, que era tan fuerte cuando era niña, fue perdiéndose, algo que también sucede con Mii, la gata de la familia. Y no es sino hasta que se nos recuerda que no se puede dar por sentado esas relaciones familiares, que ocurre un cambio, porque algún día esas personas queridas no estarán, esas personas con las que podemos contar y que estarán viendo aunque el enfoque en nosotros mismos no nos permita ser conscientes de ello.

Para llevar eso a la pantalla, Shinkai decidió usar narración (de forma similar a “Kanojo no Kanojo no Neko”), algo que no sólo nos permite conocer a aquellos de quienes se habla, sino también al personaje que narra. Para el arte y los fondos, contó con un viejo colaborador: Takumi Tanji, que había trabajado con él en sus tres largometrajes anteriores; lo contrario sucedió con el diseño de personajes, del que se encargó Miho Suzuki, por lo que se pueden ver cierta diferencia con lo que nos tenía acostumbrado el director. Como acompañamiento del corto, escuchamos “Sore de ii yo” («Así está bien») de la cantante pop Kazusa.

“Dareka no Manazashi” se exhibió en febrero de 2013 en el Foro Internacional de Tokio. Luego, pasaría a proyectarse con el nuevo trabajo de Shinkai en cines, y en setiembre de ese año, Nomura Real Estate lo subiría a la red a través del canal de Proud en Youtube.

KOTONOHA NO NIWA («El jardín de las palabras, 2013»)

Algunos antecedentes

El proyecto que mencionamos anteriormente  era “Kotonoha no Niwa”, un mediometraje que le llevó a él y a su equipo medio año. Pero ¿cómo surgió todo? Luego de su última película, Shinkai decidió volver a lo que él considera su fuerte: retratar la vida diaria de las personas. Ya desde hace algún tiempo, era consciente que en sus proyectos quería ir de las historias que mostraran realismo a otras en las que interviniera el sci-fi o la fantasía; como “Hoshi wo Kodomo” había tenido un fuerte componente de esto último, ahora tocaba volver al «barrio» conocido.

La idea primordial era la de un encuentro permitido por la lluvia; no sabía todavía cómo serían los personajes que intervendrían, un adolescente y una mujer adulta, pero quería que la lluvia fuera esencial. Repasando ideas, se dio cuenta de que muchas de sus experiencias salían para mostrarle que todavía tenía cosas por contar. Dado que al perfilar al muchacho deseaba que tuviera un objetivo por el que esforzarse, decidió hacerlo un interesado en la zapatería, ya que él mismo había tenido experiencias en el rubro cuando estuvo en Londres año y medio (aunque no se especifica si la practicó o conoció gente que lo hacía). Pronto descubrió que a su personaje le quedaba como anillo al dedo. También pensó en introducir de alguna manera el Mayoushu, la colección de poemas más antiguo de Japón y, por tanto, fácilmente identificable, en la historia (recordemos que Shinkai estudió Literatura en la universidad). Y para el escenario de la acción, ya tenía decidido a los barrios de Shinjuku y Shibuya, que eran muy conocidos porque vive ahí y subida diaria transcurre entre las calles y las estaciones de tren.

Cuando tuvo lista la historia, les comentó a sus productores en CoMix Wave Films que pensaba contarla en 45 minutos aproximadamente, lo que los inquietó un poco. Pero Shinkai lo tenía claro y ese tiempo se acomodaba bien a lo que quería contar.

Una historia bajo la lluvia

Afiche de “Kotonoha no Niwa”

En el inicio de un día de lluvia en Shinjuku, vemos a un escolar de 15 años, Takao Akizuki, que se mueve entre la muchedumbre que abarrota las estaciones de tren por las mañanas en el centro de Tokio. Intentando disfrutar por más tiempo de la lluvia (la que, según nos informa, le trae el olor del cielo), decide caminar por el Jardín Nacional Shinjuku Gouen, un parque botánico inmenso en pleno corazón de Tokio. Avanza lo suficiente para llegar a un sitio de descanso frente a la laguna del parque y allí se encuentra con una joven adulta de 27 años, Yukino Yukari. Guarecidos de la lluvia, con el violento sonido de las gotas al caer inundando el ambiente, se sientan un poco alejados y se ocupan de lo suyo: Takao saca un cuaderno en el que hace bosquejos de zapatos, mientras ella bebe de una lata de cerveza. Ligeramente intrigado, le llega a preguntar si no se han visto antes, pero ella lo niega. Luego de un momento, al notar el escudo de su escuela, Yukino se despide con un pequeño poema, lo que sorprende al adolescente. En los próximos días, el interés de Takao crece y con el inicio de la temporada de lluvias, son más las oportunidades de encontrarse. Pero ¿quién es esa mujer?

El tiempo y el espacio son dos componentes esenciales en “Kotonoha no Niwa”. La historia inicia con una primera imagen de la lluvia cayendo en una laguna y rápidamente nos movemos a la temporada en la que esta es común: el inicio del verano en el hemisferio norte, junio. Debido a un fenómeno climático, los japoneses (salvo los de la isla de Hokkaido) empiezan esta estación con lluvias que se desplazan desde la parte más al sur y occidental hasta recorrer la isla de Honshuu (la más grande del archipiélago y en la que se ubica la capital).

Un encuentro bajo la lluvia

El lugar de encuentro es el Jardín Nacional Shinjuku Gouen, un oasis de verdor en medio de una ciudad llena de edificios, vehículos, personas… ruido. Cualquiera que sea la historia personal de Takao y Yukino, el parque representa un espacio distinto al mundo en el que viven diariamente. Esto es evidente en Takao desde su presentación en la estación llena de gente que parece funcionar a un ritmo tan estricto y determinado, que sus ojos parecieran no tener vida. Mientras que el parque luce vacío (salvo por Yukino), inmenso, lleno del color de la vegetación.

La lluvia y el parque hacen posible que estas dos personas, entre las millones que habitan la ciudad, puedan encontrarse y, como descubriremos después, en un punto de sus vidas en el que, sin saberlo, se necesitaban mutuamente.

Sus reuniones se van sucediendo en días en los que llueve y vemos como ambos se van acercando. Takao siente tanta confianza, alentado por este espacio cerrado y las especiales circunstancias, que le cuenta su sueño personal de volverse un maestro de la elaboración de calzado. Y poco después, luego de confesar que está haciendo zapatos de mujer, pero que no tiene medida, sucede un contacto físico importante: ella le ofrece su pie desnudo (un momento que recuerda al fresco de Miguel Ángel en el que dios le da vida a Adán), en lo que es una muestra de confianza y agradecimiento. Entonces, deja de llover, como si un punto se hubiera alcanzado.

El momento del contacto

La lluvia volverá a aparecer casi convocada por los personajes que se vuelven a reunir en el parque y, luego, les dará la oportunidad para que expresen todo lo que no pudieron decir. Y, cuando todo ha pasado, cuando los corazones se han abierto por completo, el sol brilla junto a la lluvia y toda la ciudad se ilumina. Un pequeño «milagro» ha sucedido, uno del que casi nadie bajo sus sombrillas se enterará, pero que habrá marcado a dos personas: Takao ahora tiene la confianza para seguir con su sueño y Yukino ya puede volver a «caminar» por la vida.

Algunos cambios

Este es un proyecto en el que Shinkai se tomó muy en serio la representación realista, sin dejar de lado el preciosismo. Aunque con “Kotonoha no Niwa” Shinkai vuelve a un sendero cercano al de “Byousoku 5 centimeter”, hay algunos cambios que vale la pena resaltar.

Indicaciones para la colorización

El aspecto visual vuelve a sobresalir en el que es su trabajo más pulido hasta la fecha. Quizá porque el director conoce muy bien los barrios representados, el detalle en las calles, las estaciones y el Jardín Nacional es impresionante. A su gran fotografía, a su ya conocida conciencia en el uso de la luz, se suma ahora un trabajo más elaborado en la colorización de la misma. Antes de iniciar el proyecto, Shinkai y su equipo experimentaban el aplicar la colorización determinada por el ambiente; de hecho, en el comercial “Bosphorus Strait Tunnel” ya se puede apreciar algo ella y como les pareció que obtenían buenos resultados decidieron aplicarla a “Kotonoha no Niwa”.

¿En qué consiste esto? Por ejemplo, cuando Yukino está en el parque, parte de ella está iluminada de color verde. En otro momento en el que está cerca de flores rosadas, rosada es también la luz que cae sobre ella. A esto hay que agregar que el reflejo de la luz del ambiente puede no ser uno sólo y la iluminación de distintas áreas de un personaje puede tener colores diferentes (o, simplemente, recibir de forma directa los rayos solares o de una fuente artificial). Además, para más detalle, este método de colorización se aplicó también a las líneas que dibujan a los personajes y a los ambientes cerrados como habitaciones, en los que el tiempo atmosférico y el momento del día podían intuirse por el ligero cambio en el color. Como es obvio, esto no sucede en cada momento de la película, sino que es utilizado con criterio cuando es requerido.

El diseño de personajes también varió un poco. A diferencia de sus dos últimas películas, en las que trabajó con Takayo Nishimura, esta vez la labor recayó en Kenichi Tsuchiya quien también se ocupó de la dirección de animación y que ya había participado en el mismo cargo en “Bosphorus Strait Tunnel”. Nuevamente, la apariencia de los personajes es ligeramente más elaborada y realista en comparación a sus otras obras.

Pero quizá lo que más noten los que ya hayan visto otros trabajos del realizador es lo sucede en el climax: la declaración abierta que hacen los personajes de lo que sienten, mientras que en obras como “Byousoku 5 centimeter” los personajes callan o no llegan a comunicarse. En esta variación tiene que ver la serie de animación “Toradora!”, en la que a muchos personajes les llega el momento de expresar abiertamente sus sentimientos. Shinkai confiesa que disfrutó mucho de la serie y quiso incorporar algo similar en “Kotonoha…”

Los personajes, la voz y la música

En un principio, Shinkai temía que Yukino le pareciera a la audiencia una mujer algo descarada por su misterioso acercamiento a un adolescente (podría malentenderse una posible coquetería), por lo que trató de mostrarnos más de su personalidad y cómo, en el mundo fuera del parque, estaba pasando por un mal momento: había cierta dualidad, por un lado estaba la Yukino enigmática y que tenía un aire de autosuficiencia en los encuentros bajo la lluvia y por otro estaba la Yukino frágil, en la que podía sentirse la soledad en sus momentos en la estación de trenes o su departamento. Del casting que realizó, eligió a Kana Hanazawa porque le pareció que su voz natural era seria y, a la vez, dejaba algo de espacio para lo infantil, característica que también veía en Yukino.

Takao, por otro lado, es un adolescente maduro para su edad: va a la escuela, se ocupa de una casa en la que su hermano ya está de salida y su madre parece ser de poca ayuda, y ahorra lo que gana en su trabajo a medio tiempo para pagar la educación que desea. No es difícil ver porque puede congeniar con alguien mayor. Cuando Shinkai decidió que ese objetivo sea el de elaborar zapatos, todo encajó; su labor termina siendo una representación de lo que es: alguien que desea ayudar a otros a caminar. Para darle voz, se escogió a Miyu Irino, que había trabajado en “Hoshi wo Ou Kodomo” poniéndole la voz a Shun y a Shin, y a quien Shinkai tenía en gran estima profesional.

Miyu Irino (voz de Takao) y Kana Hanazawa (voz de Yukino)

Con la banda sonora pasó algo curioso. Hasta ahora, Tenmon había sido el colaborador habitual en ese rubro, pero cuando estaba construyendo la historia, Shinkai se puso a escuchar composiciones de Daisuke Kashiwa, un pianista que le había enviado algunos de sus discos luego de ver “Byousoku 5 centimeter”. Con la importancia que le da a la música desde el inicio de la creación, el director decidió incluirlas, por lo que se sienten siempre en su lugar. Las piezas musicales de Kashiwa son cambiantes: pasan de la calma a la agitación, e incluso hay momentos en los que alguna nota sobresale, lo que le otorga un efecto de desbalance a la situación que nos recuerda que no todo va tan perfecto.

Y para la canción de cierre, desde antes de armar todo el proyecto, pensó en “Rain” («Lluvia») de Senri Oe, que salió originalmente en 1988, pero que Shinkai recordaba de sus años universitarios (mediados de los noventa). Como quería darle un aire nuevo a la canción, le encargó a Motohiro Hata hacer una versión, la que lo dejó bastante satisfecho ya que la voz del joven cantante le parecía vivaz, pero con cierta pena contenida.

Lanzamiento

Makoto Shinkai en el estreno de “Kotonoha no Niwa” en el Gold Coast Film Festival

El estreno de “Kotonoha no Niwa” se realizó el 28 de abril en el Gold Coast Film Festival en Australia, sólo tres semanas después de que el film fuera completado. Al evento asistió Makoto Shinkai y conversó con los asistentes. El 31 del mes siguiente sería su estreno comercial oficial en Japón y el corto “Dareka no Manazashi” acompañaría el mediometraje.

Makoto Shinkai había dicho desde que empezó el proyecto que quería retratar una historia de amor en el sentido japonés del término (koi): ese sentimiento de constante búsqueda, el anhelo por alguien mientras guardamos cierta tristeza y permanecemos en soledad. Al final, “Kotonoha…” nos entrega eso; el anhelo de volver a ver a alguien querido. Pero también nos da esperanza.

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Comunicador, amante de los audiovisuales y las buenas historias. En constante proceso de aprendizaje.

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