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Sugoi: Cuando descubriste qué
tipo de animación veían tus hijos en la
TV, ¿qué pensaste?
Federico: Primero noté que estaba desactualizado,
que ellos tenían un mundo distinto al mío,
al que yo había tenido. Eso era normal; entendí
rápidamente que eso era normal pues había
muchísimos años entre mi infancia y la
de ellos.
Sugoi: ¿Y ellos te recibieron bien? ¿Y
la barrera generacional?
Federico: Yo tengo una muy buena relación con
ellos. Converso con ellos y además, como mi
padre y otros padres, yo tenía la actitud de
ponerme de igual a igual... "A ver, cuéntame
cosas que tú sabes". Los chicos saben
muchísimas cosas que nosotros ignoramos. Entonces
yo les pido que me expliquen y ellos "condescendientemente"
lo hacen.
Sugoi: Y comparando lo que tú veías
de niño con lo que ahora ven tus hijos, ¿qué
notas con claridad? ¿Productos más elaborados?
¿Quizá más violencia?
Federico: Yo veo que ahora es mucho más intelectual
el mundo en que viven ellos. Apela más a su
imaginación argumental que a repetir un mismo
esquema como los dibujos que yo veía. La típica
industrialización norteamericana de las cosas.
Sugoi: Entonces tú crees que existe una
diferencia importante entre la animación japonesa
y la norteamericana desde siempre.
Federico: No podría decirlo, pues no he visto
todo, pero de lo que yo he visto sí, existe
una diferencia importante. El mismo hecho de que el
dibujo japonés sea tan estilizado, cosa que
yo al principio no entendía, hace sin duda
que tú pienses mucho más en la trama,
en el libreto, las cosas que se dicen, las historias
que se tejen en torno a los elementos. Eso me gustó
mucho.
Sugoi: En calidad de comunicador, ¿cómo
ves el anime?¿Es un producto de nuestra época?
Federico: Es muy avanzado y creo que corre en paralelo
con la modernidad de la niñez actual. El niño
actual está expuesto a una serie de estímulos
visuales y sensitivos a los que no estaba expuesto
el niño de mi época.
Sugoi: ¿Y tú crees que eso crea
una niñez distinta?
Federico: Sí, en el sentido de más despierta.
Tiene que estar más despierta, tiene más
estímulos, está más ejercitada
en la decodificación de los signos visuales,
auditivos o verbales. El cable en general es una gran
ventaja por la información expuesta.
Sugoi: Las personas que vemos anime siempre hemos
recibido críticas en el sentido de que el anime
es pernicioso, distorsionante. ¿Crees que eso
es así?
Federico: No existe nada de eso. El anime no tiene
nada que no tengan todos los programas de televisión,
no tiene ningún tipo de poder sobre la mente
de los niños. Apela a la imaginación
y se mueve en el campo de la imaginación. Eso
es como pensar que por existir el dibujo animado de
Superman todos los niños se van a tirar del
décimo piso porque se creen Superman. Obviamente
hay una educación que tiene que ver con lo
que hagan o no hagan los niños. Los niños,
cuando se ponen frente al televisor, saben que están
frente a un objeto que apela a la imaginación
y a la ficción, y eso les permite tener más
juegos, más inventiva, más elementos
para moverse en el terreno de la fantasía.
Sugoi: Y el rol de los padres en función
a esta captación de la TV es importante, ¿no?
Federico: Es que el rol de los padres ha sido decisivo
en todas las épocas. Y el padre que quiera
salirse de esa responsabilidad comete un grave error,
y no debe echarle la culpa de esa responsabilidad
a la televisión y al anime. Muchos padres creen
que facilitan su trabajo enchufando a sus hijos a
la televisión y así ya no se ocupan
de tener que leerles cuentos o tener que instruirlos
en los valores de la vida, el respeto, el amor, la
lealtad, y ésas son cosas que están
en nuestras tareas de padres, independiente de que
haya o no haya televisión.
Sugoi: Tú que has visto un poco más
de anime que el resto de la gente, ¿te has
topado con Evangelion?
Federico: Sí he visto Evangelion, y lo he vuelto
a ver, me he comprado todos los cassettes, tengo mis
pósters y me los peleo con mis hijos.
Sugoi: ¿Y tú crees que una serie
como Evangelion está bien programada a las
cinco y media de la tarde?
Federico: Yo creo que Evangelion es un caso muy especial
de hasta dónde se puede ir. No solamente por
la trama que tiene sino porque está editado
de tal manera que realmente es muy rápido.
Expuesto a los niños, habrá algunos
que entrarán más o menos en la profundidad
propuesta, pero que captan una historia a nivel de
la superficie, la captan. Eso es lo bonito, que tú
tienes una historia a nivel de superficie y en el
fondo muestra valores de oposición.
Sugoi: El tema de Evangelion es muy particular.
Hay gente que inclusive se siente agredida por él
debido a sus valores religiosos. ¿No habría
sido mejor que la serie fuera destinada a un público
un poco mayor y en un horario más adulto? Además,
es válido decir que por primera vez en la televisión
nacional hemos visto un cartel antes de empezar un
dibujo animado que advierte de la necesaria orientación
de los padres.
Federico: Ese aviso está bien porque es una
recomendación atendible. Yo, por ejemplo, he
hecho eso con mis hijos. Muchos de los capítulos
los he visto con ellos para comentar, hemos intercambiado
cassettes, inclusive hemos comentado las diferencias
de los diálogos entre la versión doblada
y la subtitulada. Es una buena recomendación
haya o no haya cartelito. En general, uno tiene que
saber qué pasa en el mundo de sus hijos, y
la única manera es conversando y compartiendo.
Lo que pasa es que hay que invertir tiempo.
Sugoi: Y a Federico Salazar, como adulto, ¿qué
ideas te sugiere la serie? ¿Cuál es
tu crítica, tu apreciación?
Federico: A mí me encanta la serie; me pareció
fascinante. Inclusive compartí la serie con
mi pareja, Katia, y a ella también le gustó.
Nos hemos comprado polos e incluso compartimos esto
con amigos "Oye, mira esto, dale una oportunidad
al anime". Y efectivamente la gente se quedaba
pegada. A mí me encantó primero por
la rapidez, segundo por la profundidad, el cómo
se puede ser rápido y profundo, y eso creo
que es genial. La edición es rapidísima
y a la vez los temas son profundísimos, y toda
la gran metáfora de Evangelion a uno lo hace
pensar en temas que normalmente no están a
la orden del día. Lejos de ser una cosa que
te distrae de lo importante, es algo que te remite
a las cuestiones fundamentales de la vida, del mundo
en que vivimos, del sentido de la existencia, una
cosa muy filosófica. Y es filosófica
con un lenguaje accesible, porque los filósofos
hablan un lenguaje que no se entiende; acá
tenemos un lenguaje que se entiende, un lenguaje de
imágenes, un lenguaje de texto, además
de muy bonitos poemas.
Sugoi: ¿Y el final de Evangelion? Porque
entre los aficionados al anime se discute si se debió
hacer un final así, si el final de la película
es mejor, además de ser un final completamente
abierto en ambos casos.
Federico: Es que en realidad el final es el inicio
del mundo; ellos son la nueva pareja, son Adan y Eva.
Eso lo hemos conversado con mi hijo de once años.
Es una nueva perspectiva porque yo creo que toman
mucho del Génesis: del caos que se inicia en
el mundo surge el orden poco a poco, y el orden te
lo pone Dios en el caso del Génesis. Y ese
orden significa reglas y una serie de cosas. Pero
todo empieza con la idea de una pareja y eso tiene
que ver también con el mito del eterno retorno,
o sea, que hay un ciclo que va del orden al caos,
y luego el caos se produce a tal extremo que las propias
cosas del universo tienden al orden nuevamente. Ésa
es una idea muy antigua en las distintas religiones
y Evangelion nos las expone.
Sugoi: Sin embargo, Hideaki Anno, director de
Gainax, grupo creativo que dio vida a Evangelion,
ha dicho que no piensa revelar nunca todos los secretos
que hay en Evangelion.
Federico: Pero no es necesario que todos los secretos
sean revelados; eso es como pedirle a un novelista
"oiga, cuénteme todo lo que significa
su novela", e inclusive hay significados que
pueden surgir que el autor ignora, y no hay problema
porque el texto no es el texto, el texto es la lectura
del texto, y la lectura aporta todos los elementos
del universo de quien lee y no de quien escribe. Entonces
yo lo dejaría así, pues eso es lo rico,
lo valioso, lo plural, el que un solo producto pueda
tener miles de interpretaciones o de lecturas, casi
tantas como lectores tiene.
Sugoi: Es bueno decir que Evangelion significa
un hito en lo que animación se refiere y pasarán
muchos años antes de que vuelva a existir algo
que remeza a la animación mundial.
Federico: Sí, y yo también hablaría
de la literatura contemporánea, porque yo creo
que, en la edad en que estamos viviendo ahora, la
literatura se contagia de estos lenguajes cinematográficos,
estos elementos que por ejemplo tiene Evangelion del
lenguaje cinematográfico, o la construcción
de personajes, algo que viene del teatro. Yo creo
que acá hablamos de un producto literario con
el lenguaje de la época, es decir el audiovisual,
pero que a su vez es un producto literario.
Sugoi: ¿Y qué pensaste al ver Evangelion
y descubrir que algo así era un producto mass-media
en Japón? ¿Cuál fue tu impresión?
Federico: Mi impresión fue de envidia. Digamos
que es una sociedad en que la mayoría de gente
tiene los elementos decodificadores suficientes para
apreciar una serie como ésta.
Sugoi: Pero existe una cuestión religiosa
que es la causante de la polémica alrededor
de Evangelion, nacida en la diferencia en ideología
religiosa que hay entre Oriente y Occidente. ¿Has
pensado en eso? Quizá en la necesidad de explicarle
a tus hijos que Evangelion no es una crítica
a su religión...
Federico: No he tenido la necesidad de hacerlo porque
no he visto que haya habido una duda en mis hijos
sobre ese tema. Es como cuando uno lee cualquier producto
literario de cualquier religión o cultura ajena
a la nuestra y hay que estar preparado para eso y
abrir mucho los ojos y comparar. Además, en
Evangelion no está muy clara la idea de que
sea un dios creador, y no es como para afirmar que
el dios creador hizo esto y el dios creador que lo
va a destruir es malo o bueno. Eso está manejado
a un nivel más subjetivo.
Sugoi: ¿Y la animación norteamericana
podría hacer algo como Evangelion?
Federico: No creo ni que sí ni que no, pues
depende mucho de cómo está organizada
la industria, de cómo están establecidos
los mercados. En cuanto a creatividad no creo, no
creo que haya un impedimento. La creatividad no está
alojada en un lugar del mundo; lo que sí veo
difícil es que exista un circuito comercial
como para que un producto como éste salga.
Sugoi: ¿A eso se deberá que Evangelion
haya sido levantada de la programación a menos
de un mes de su estreno?
Federico: Yo creo que deberíamos ver la cuestión
del horario, pues dentro del público peruano
es para una audiencia mayor. Pero existe un problema,
y es que faltan entre nosotros los elementos decodificadores
que nos permitan interpretar tantos datos tan rápido,
y eso es una mala noticia pues nos habla de nuestros
coeficientes, nos habla de nuestra cultura, nos habla
de nuestro nivel de información.
Sugoi: Por ejemplo, de la primera película
de Pokémon fueron eliminados todos los planteamientos
existenciales y el malo fue convertido en un malo
que era malo sólo por serlo, sin motivos ni
justificaciones, y eso fue lo que nosotros vimos en
nuestros cines. ¿No crees que estamos subestimando
a nuestros niños masticándoles las cosas
y poniéndoles al alcance temas fáciles?
Federico: Podría ser, pero lo que es cierto
es que nosotros, nuestros niños, al menos en
el Perú, recién se están introduciendo
a la época de las comunicaciones y la globalización,
y los resultados se verán en buen tiempo. Ahora,
en el caso de EE.UU., ellos masifican y creen que
la manera de masificar es simplificar. Yo entiendo
que inicialmente lo vean así, y si hay que
invertir dinero prefieran que el producto sea más
sencillo. Puede ser una subestimación, pero
es más una subestimación en aras del
"no arriesgar" y como son muchos millones
de dólares, ahora en el Japón se tiene
la seguridad de que el público sí responde.
Sugoi: Y en el caso de los medios de prensa "chicha"
de nuestro país que tanto han atacado gratuitamente
al anime...
Federico: Los medios deberían ser más
cuidadosos en el sentido de no negar lo que no saben,
porque siempre la cultura del miedo es "Lo que
no conozco es malo", y eso es un absurdo; es
como las primeras personas que vieron un ferrocarril
y pensaban que era un producto del demonio. Es un
absurdo negarse al progreso, y en este caso es exactamente
lo mismo, porque el anime es el progreso; mejora las
técnicas narrativas, mejora el nivel argumentativo
y por lo tanto la capacidad intelectual del espectador
-sobre todo del niño- que se requiere para
captar la historia, mejora el nivel de conversación
de lo que estás viendo. ¿Qué
puedes conversar sobre Tom y Jerry y qué podemos
conversar sobre Evangelion o Dragon Ball Z? Hay una
diferencia, y eso los padres deberían aprovecharlo
como una gran oportunidad de comunicarse con sus hijos,
para que sus hijos tengan temas de conversación
entre ellos que vayan más allá del golpe
y la persecución entre el coyote y el correcaminos.
Sugoi: Una vez dijiste en una conferencia que
a tus alumnos les habías dicho que si no veían
anime estaban en nada. ¿Qué significa
eso para ti?
Federico: Significa que para ser un comunicador tienes
que saber qué elementos visuales utilizar;
el anime te los da todos. Te da lenguaje cinematográfico,
te da cómo manejar los ángulos de cámara,
te da cómo manejar el libreto, cómo
hacer una musicalización. Es muy rico. Para
alguien que quiera aprender a editar, aprender a musicalizar,
aprender a hacer guiones, es una especie de escuela
y laboratorio. Quien logra crear un producto que es
visto por millones de personas y que gusta y al que
siguen, es un comunicador.
Sugoi: ¿Con cuál final te quedas en
Evangelion, con el de la serie de TV o el de la película?
Federico: La verdad es que me quedé sin final.
Vi la película, me gustó, y la verdad
es que ambas abren una diversidad enorme de posibles
finales. Además me gustó mucho que la
película rompiera esquemas y lo hiciera bien,
pues también lo puedes hacer y lo que te sale
es un pastiche, y es porque un texto debe sorprenderte;
un texto previsible te da lo que ya sabes, cómo
se va a desarrollar, y no te aporta nada.
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