Las
Alas del Capitán, segunda parte
El Mundial ya pasó, pero nosotros continuamos con
el resumen de Captain Tsubasa, que en esta
ocasión nos hará avanzar hasta el tomo 8
de la historia. |
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Una vez acostumbrados al
estado del terreno, Tsubasa y sus amigos logran un segundo
gol, y el marcador queda 2 a 2. Los del Shimada inician
un contraataque recordando cómo su entrenador los
guió y, animados por ello, arremeten con todo.
Tsubasa se alegra en vez de desanimarse, pues
significa que el partido se pondrá interesante.
El nuevo intento del Shimada por anotar es, sin embargo,
anulado por Morisaki, quien tras atrapar la bola la devuelve
al campo hacia Tsubasa. Éste, imparable, logra
una nueva anotación: el gol del triunfo. Suena
el silbato final y justo para de llover. Ambos equipos
se felicitan y estrechan las manos por el buen juego que
han dado. Arriba, en el cielo, el Sol vuelve a brillar.
Otro día, otro partido. Esta vez contra el Shimizu.
Los animadores de ambos equipos gritan con todas sus fuerzas
y Anego, como siempre, agita su banderola. Por un lado,
la multitud espera ansiosa el comienzo del partido; por
el otro, los entrenadores alientan y aconsejan a sus jugadores.
Wakabayashi les dice que esta vez él estará
en el arco, que su pie ya está mejor y que mientras
él esté con ellos ningún oponente
meterá un solo gol. Justo antes de salir al campo,
su entrenador les dice que el Meiwa de Kojiroh le ganó
10-0 al Minami Urawa F.C., entonces Taroh le dice a Tsubasa
que no perderán ante el Shimizu.
Una vez en la cancha, tras sonar el silbato, Taroh recibe
el balón, driblea a dos del Shimizu que intentan
marcarlo y pasa a Taki, a quien Urabe dice que pase a
Tsubasa, pero éste es marcado rápidamente
por dos oponentes. Taki se distrae, y el oponente Kanda
le termina ganando el esférico. Éste inicia
un avance imparable hacia el arco, patea y, como se esperaba,
Wakabayashi lo detiene en el aire. Al caer,
lo hace justo con el pie lastimado, y, al no resentirlo,
considera que está perfectamente bien. Entonces
lanza el balón a Tsubasa, mas sus marcadores saltan
al mismo tiempo. No obstante, éste alcanza a cabecear
y pasa hacia Taroh, quien devuelve a un Tsubasa
ya libre, pero seguido por los dos que intentan marcarlo.
Tsubasa hace un primer intento de gol que da contra el
travesaño. Anego baja su banderola un instante,
y su mayor sorpresa es oír otra voz femenina que
también le da ánimos a su amado desde la
misma grada. El juego continúa, y el portero del
Shimizu sugiere que ahora sean tres los que marquen a
Tsubasa. Mientras tanto, una enojada y celosa Anego trata
de confrontar a la desconocida que animara a Tsubasa,
y que éste al parecer conoce. A diferencia del
rostro de enojo de Anego, la otra le dice sonriendo que
se llama Yayoi Aoba, que fue compañera de cole
de Tsubasa en el pueblo donde él vivía antes,
y que terminó admirándolo de tanto verlo
jugar. Mejor dicho, ya no tuvo ojos para nadie más,
hasta que un día él simplemente dejó
de venir y supo que se había mudado.
Anego está ya a punto de estallar de sólo
oírla decir eso, cuando su posible rival grita
que mejor miren jugar a Tsubasa, ahora fuertemente marcado
por tres. Imposibilitado de librarse, se la pasa a Urabe,
quien rápidamente se la manda a Kisugi, libre para
disparar. Mas el guardameta frustra el nuevo intento de
gol, y los del Shimizu contraatacan. Pero, como siempre,
Wakabayashi es imbatible con el pie sano. Al darse el
silbato de tiempo de descanso, el marcador sigue 0-0.
Los amigos de Anego piensan que la recién llegada
es más bonita, y ella, como adivinando sus
pensamientos, les da su martillazo a cada uno, para luego
notar que Yayoi ya no se encuentra en su lugar. Se reinicia
el partido, los del Shimizu tienen el balón y Tsubasa
vuelve a ser marcado por tres oponentes. Por su parte,
los entrenadores observan confiados el juego. Al ver el
balón en el aire, Wakabayashi se lanza a atraparlo,
sólo para toparse con otros cinco que, para
sorpresa de Tsubasa y sus amigos, saltan a su vez
con el fin de caerle con todo.
El árbitro señala falta y Wakabayashi, quien
ha caído pesadamente sin soltar la bola, intenta
proseguir como si nada; pero al querer patear el balón,
su pie vuelve a resentirse y cae, cosa que el Shimizu
aprovecha para atacar. Al serle arrebatada la bola al
Nankatsu, vuelve a sentir la amenaza del gol, que se hubiera
concretado de no ser por la intervención de Taroh.
Mas el balón queda a merced del Shimizu, que realiza
un nuevo intento de anotar. Éste también
es neutralizado, sólo que esta vez por Wakabayashi,
quien hace un esfuerzo por levantarse. Tras ese salto,
cae sobre su pie sano, se impulsa y lanza el balón,
recibido por Tsubasa. La multitud enloquece y, aunque
tratan de marcarlo, Wakabayashi confía en que ahora
nadie podrá parar a Tsubasa hasta que anote, lo
cual efectivamente ocurre.
Han pasado los minutos y ahora el Nankatsu supera
al Shimizu por dos a cero. Por otro lado, en Tokio, Kojiroh
le habla a Takeshi sobre un tal Jun Misugi.
De vuelta al Nankatsu, Wakabayashi sigue esforzando
su pie y, justo cuando el tiempo está por acabar,
Tsubasa hace su tercer gol. Aunque los del Shimizu pierden,
se sienten bien por haber dado una buena pelea, por lo
que todo termina en un apretón de manos y felicitaciones
de ambas partes.
Anego grita dando vivas a Tsubasa, pero otra
voz grita más fuerte que la de ella. Se trata
de Yayoi, quien se despide de Tsubasa y se va acompañada
de otros chicos, al parecer jugadores de otro equipo.
Entonces, el entrenador reconoce a uno de ellos como Jun
Misugi, del F.C. Musashi de Tokio.
Es otro día en la casa de Tsubasa. Roberto, al
observar a madre e hijo bromeando juntos, empieza a dudar
de si Tsubasa debe ir tan pronto a Brasil. Por su parte,
en Hokkaido se está dando el partido entre el Furano
y el Sapporo F.C. Los jugadores del Furano ven impotentes
cómo varios oponentes, casi cinco, tratan de quitarle
el balón a su capitán, Hikaru Matsuyama.
Éste elude los ataques uno a uno sin rendir el
balón ni pasárselo a ninguno de sus compañeros,
como si fuera una pelea personal.
Al sonar el silbato del intermedio de juego, Matsuyama
recuerda a sus compañeros de equipo los días
cuando jugaban con Taroh en medio de la nieve, mientras
el padre de éste pintaba un paisaje montañoso.
El juego se reanuda. Mientras tanto, en una clínica
un doctor prohíbe a Genzo jugar durante un prudencial
buen tiempo, a menos que quiera quedarse cojo para siempre.
Wakabayashi lamenta su situación, y sólo
puede pensar en el reto y el insulto que le infringiera
Kojiroh. Por su parte, hasta que haya un nuevo partido,
los chicos del Nankatsu siguen su vida diaria normal ajenos
a todo.
Tras observar la forma en que cada uno de los chicos se
desenvuelve tanto durante los partidos como en las prácticas,
el entrenador decide que con Wakabayashi fuera de juego
el nuevo capitán del equipo no puede ser otro que
Tsubasa. Obviamente, la aceptación es unánime.
Así, siguiendo el camino de su padre, Tsubasa también
se convierte en capitán, sólo que no de
la Marina, sino de fútbol. Por su lado, en esos
mismos instantes el padre de Tsubasa se encuentra en alta
mar.
Tras la elección del nuevo capitán, todos
van al Yomiuri Land, salvo Wakabayashi, quien sólo
ve partir el tren, pues no participará. Al llegar,
ven a dos chicos idénticos dándose pases
entre la vía del tren y a un enojado vigilante
tratando de detenerlos, pues no se permiten juegos tan
peligrosos como ése en una estación. Los
chicos, quienes logran burlar al guardián, resultan
ser los gemelos Kazuo y Masao Tachibana, jugadores del
Hanawa Soccer Juvenil de Akita. Tsubasa concluye
que su forma de jugar es increíble, por lo que
ya no ve la hora de enfrentarse con ellos. Tras alojarse
en el hotel del Yomiuri Land, van al campo deportivo,
dividido en varias canchas para los diversos juegos de
eliminatoria.
Allí, Taroh se encuentra con todos sus amigos del
Furano y Tsubasa ve a Yayoi, quien le hace una presentación
formal del capitán del Musashi, Jun Misugi. A poco,
también llega Kojiroh con todos los del Meiwa.
Tras el sorteo, al Nankatsu le toca el grupo 1, letra
A y, para su sorpresa, al Meiwa le toca la
letra B, también en el grupo 1.
Es de noche y la luna brilla sobre la casa de Wakabayashi,
quien se lamenta de no poder participar. Al día
siguiente, en las pistas de Shizuoka, Anego
y sus dos compañeros de barra buscan un aventón.
Para su suerte, un camionero decide recogerlos sólo
para darse con que más chicos salen de su escondite,
y suben felices a la parte trasera del camión.
Anego recuerda con fastidio que el entrenador no les permitió
ir con el equipo, mientras todos sus amigos están
contentos de ir a Tokio a ver jugar a Tsubasa y los otros.
El camionero, por su parte, ya no sabe si fue buena idea
haberse detenido y aceptar llevar a tantos niños.
En el estadio, el momento ha llegado: el Nankatsu y el
Meiwa se enfrentan finalmente. Tras el silbato inicial,
Tsubasa comienza el juego avanzando con el balón;
pero en el momento de enfrentarse a Kojiroh, son dos las
poderosas piernas que chocan, quedando sólo el
balón entre ambos. Para asombro de ambos, la bola
sale disparada a consecuencia de su colisión, la
misma que les deja a los dos la pierna entumecida. Mientras,
el Nankatsu recupera el balón. Taki se la pasa
a Kisugi, pero Takeshi del Meiwa la recepciona y
empieza a correr, eludiendo todo intento por arrebatársela.
Para su asombro, Taroh logra robársela. Éste,
al ser atacado por tres oponentes, simplemente hace un
pase a Tsubasa, quien ahora está libre. Kojiroh
intenta enfrentarlo nuevamente, pero para su sorpresa
Tsubasa manda el esférico por sobre sus cabezas
con ayuda de su talón. Todo es tan rápido,
que cuando Kojiroh se vuelve Tsubasa ya lo dejó
atrás. Luego éste chuta y hace el primer
gol del Nankatsu. Tras el gol y al verse burlado por Tsubasa,
Kojiroh, quien no acepta una derrota, simplemente se queda
apoyado sobre el poste izquierdo. Mientras, un Nankatsu
más confiado recupera el balón. Entonces
Kisugi hace un tiro que habría sido gol si el arquero
no se hubiera adelantado y tocado la bola. Mas éste
falla y el balón sigue su curso, sólo para
dar contra el palo, justo encima de la cabeza de Hyuga,
quien parece inmutable.
Takeshi del Nankatsu toma el balón y manda un pase
a Tsubasa, y entonces Hyuga reacciona con fiereza y arremete
con todo su poder. Corre para tomar impulso y salta intentando
una barrida rasante, ante lo cual a Tsubasa no se le ocurre
más que saltar con el fin de eludirlo. Sin detener
su ímpetu, Kojiroh levanta un poco más su
pie y logra alcanzar la bola con tal efecto que Tsubasa
es catapultado y cae pesadamente al suelo. Kojiroh obtiene
entonces el balón. Cuando tres del Nankatsu intentan
marcarlo, se dan con que Kojiroh patea el balón
con tal fuerza que ninguno de ellos ve adónde se
va. Hasta que, al darse la vuelta, ven que el balón
ha alcanzado a su guardameta y lo ha golpeado en plena
cara. Éste cae al suelo agarrándose la mandíbula
mientras la bola ha entrado hasta el fondo del arco, dejando
a un Kojiroh triunfante, un arquero adolorido y un Tsubasa
totalmente impresionado, además de un marcador
empatado 1-1. |
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