NO A SOPA NO A PIPA
Las Alas del Capitán, segunda parte (2)
Desde su casa, Waka­bayashi ve todo por la televisión, lo mismo que hacen los equipos participantes, a cuyos miembros aún no les toca jugar. Pero no son los únicos espectadores: una mujer con binoculares plegables de bolsillo, vestido de cuello sin mangas, falda media, zapatos de tacón y sombrero amplio, que le hace sombra sobre uno de sus ojos, también lo ha visto. Está acompañada de un tipo con la camisa re­man­gada y el saco en un brazo. Ambos muestran interés en Kojiroh, aunque no descartan a Tsubasa como opción.
El entrenador del Meiwa es Kohzoh Kira, un hombre tan maltrajeado y bebedor que nadie podría decir que es uno de los mejores en su ramo. Él es el que más confianza pone en las habilidades de su mejor discípulo, Kojiroh.
El juego prosigue y Taroh, quien lleva el balón, burla de nuevo a Sawada para darle un pase a Kisugi, quien a su vez se la pasa a Tsubasa. Ante esto, Kojiroh ordena a tres de sus hombres que marquen a Tsubasa, iniciándose un ataque que más que fútbol parece “full ball contact”. Para eludir la barrida de dos adversarios, Tsubasa salta con todo y balón, mas el tercero lo ve y también patea, y mandando a Tsubasa al suelo con todo y pelota. El árbitro marca falta y hay tiro libre a favor del Nankatsu. Cu­riosamente, a Kojiroh esto no parece preocuparle, y es él quien bloquea con el pecho. Ahora que ha conseguido el balón, ve que Tsubasa viene a enfrentarlo. Entonces, simplemente dispara el balón con tal fuerza que Tsubasa apenas puede esquivarlo, y Sawada lo recibe. Éste es motivado por Kojiroh, quien le grita que tire nomás. Sawada hace un tiro de larga distancia que to­dos piensan que Morisaki atrapará, pero sólo ven cómo el tembloroso portero es incapaz de evitar que el tiro se convierta en gol. El propio Takeshi no puede creer que haya podido anotar, y Roberto comprende que Kojiroh disparó en la cara de Morisaki a propósito, con el fin de amendrentarlo.
El Meiwa arremete con total confianza, pues sabe que el guardavalla está tan “muñequeado” por la lección de Kojiroh, que no intentará atrapar otro disparo. Pero cuando ya parece venir el tercer gol del Meiwa, Tsubasa vuelve a su puesto de defensa y de una patada voladora salva la situación, aprovechando para decirle a Morisaki que no debe temerle al balón, pues éste es su amigo. Molesto por las palabras de Tsubasa, Kojiroh obtiene el balón y patea en dirección a Tsubasa, dándole en pleno rostro. Tras tremendo impacto, Tsubasa es catapultado hacia el arco, a donde hubiera ingresado con todo y esférico si no fuera porque en el último instante logra frenar su avance estirando su brazo y pierna izquierdos contra el travesaño y un poste lateral, lo cual deja sin palabras a todos los espectadores. Sin embargo, Tsubasa sonríe a pesar del golpe y Morisaki, al verlo, recupera la confianza en el balón. La observadora comprende muy pronto el significado de la acción de Tsubasa: éste se dejó alcanzar por la bola adrede con el fin de hacerle ver a Morisaki que el balón definitivamente es su amigo, no obstante los golpes que pueda recibir como parte del juego.
El juego continúa y esta vez Morisaki sí es capaz de atajar un tiro de Takeshi. Ahora, Tsubasa y Taroh hacen un avance y demuestran por qué se han ganado el título de “Dueto Dorado”. Cuando Kojiroh intenta marcar a Tsubasa, Taroh manda el balón aparentemente hacia aquél. Confiado por esto, Kojiroh olvida a Tsubasa e intenta atraparla, pero la bola da una curva y lo elude, y va a parar finalmente con Tsubasa. Éste se la devuelve a Taroh, quien completamente libre logra anotar, justo cuando suena el pitazo del tiempo de receso.
Empieza un nuevo tiempo con el Meiwa en posesión del balón, el cual Taroh no tarda en robarles. Luego elude tres carretillas airosamente, mas no llega a ver a Kojiroh, quien le cae con una barrida rasante, aunque con menos brutalidad que contra Tsubasa. Tras robarle la redonda, se la pasa rápidamente a Take­shi, quien a su vez se la devuelve, y Hyuga hace un gol de tiro directo. El Sol brilla en el cielo, indiferente a lo que pasa en tierra. Tras continuos pases, el balón llega a Taroh, quien al intentar pasársela a Tsubasa se da con que éste está marcado por dos adversarios. Mas Tsubasa se desmarca con tanta rapidez que éstos no pueden hacer nada para evitar que aquél vaya al encuentro del pase de Taroh y anote de cabeza, lo cual no hace más que aumentar la ira de Kojiroh.
Ningún equipo da tregua al otro, y el marcador refleja un empate de 5-5. Por su parte, la observadora se pregunta cuál de los dos ganará. En la cancha, Sawada se la pasa a Kojiroh, quien se ve obligado a saltar cuando Tsubasa también lo hace para ganarle el balón. En ese instante, Kojiroh piensa en su familia, su única y más poderosa motivación. Ambas cabezas chocan contra el balón, que queda en medio. Entonces el ímpetu de Kojiroh supera al de Tsubasa, a quien lanza al suelo y el balón al fondo del arco. Tras esto, Kojiroh le increpa a Tsubasa que el fútbol no es algo que se deba tomar a la ligera, a lo que éste replica que para él tampoco es un simple juego, sino su sueño, cosa que asombra a Hyuga.
La gente grita de la emoción, unos por el Nankatsu, otros por el Meiwa. Kojiroh marca nuevamente a Tsubasa, e impide que Urabe le pase la redonda, que termina en poder de uno del Meiwa. Mas el intento de gol falla, pues Morisaki atrapa el balón con sus manos en un salto seguro, sorprendiendo así a todos y en especial a Takeshi, autor del disparo.
El arquero se la pasa inmediatamente a Taroh, quien la recibe y le manda un pa­se largo a Tsubasa, aún marcado por Ko­jiroh. Ambos corren tras un balón que si­gue en el aire, saltan y una vez más chocan cabezas contra el esférico, pero esta vez ambos son afectados por la colisión. No obstante, Tsubasa se recupera rápidamente, hace un giro en el aire para no caer pesadamente al suelo como Kojiroh, e inmediatamente recupera el balón y sigue su carrera hacia la portería rival. Kojiroh se levanta y corre tras Tsubasa, lo sobrepasa e intenta quitársela con una nueva carretilla. Ante esta nueva arremetida, Tsubasa salta con el balón y chuta en pleno aire, y hace un impecable gol. Tsubasa dijo que el fútbol era su sueño, y Kojiroh está cada vez más asombrado de la capacidad de su rival.
Kojiroh ya está decidido a usar toda la fuerza de sus músculos. Retrocede y toma impulso, mientras Takeshi le pasa la bola, que él chuta como un tiro largo desde la mitad de la cancha. Esto ya había sido previsto por Roberto, pero no lo cree hasta que lo ve hacerlo. Tsubasa intenta detener el cañonazo con el pie, pero el poder del patadón de Kojiroh es tal que la bola pasa de largo, derriba a Tsubasa y si­gue su curso hacia el arco. Entonces Morisaki se lanza a atraparla, pero falla, y para sorpresa de todos la bola da en el palo y rebota. Sólo Jun parece adivinar el resultado. Kojiroh se lanza a la carga y, tras interceptar un pase del Nankatsu, avanza ferozmente hacia el arco como el tigre que es. Tsubasa se le interpone y nuevamente se da un verdadero duelo entre ambos por el balón. De pronto, Tsubasa parece perder el equilibrio y Kojiroh confía en lo que parece ser su oportunidad de librarse de su marca, así que decide chutar desde ese punto. Entonces, inesperadamente, Tsubasa barre el terreno y aleja el balón, mientras el réferi controla su tiempo. Takasugi lo recibe, pero un inesperado Sawada logra burlarlo y hace un gol igualmente inesperado.En eso suena el silbato final, cosa que deja a Tsubasa boquiabierto y a todo el Meiwa festejando. Pero a pesar de ello, Kojiroh no se muestra tan feliz, sólo se asombra de ver a Tsubasa llorando por la derrota.
El aplauso es para todos, y el Nankatsu es felicitado por su entrenador, ya que aún no han sido descalificados y todavía tienen más partidos por jugar. Tras recibir un llamado telefónico de Wakabayashi, todos se ponen contentos y hasta se olvidan de que han perdido. En cambio, los del Meiwa están confundidos ante un Kojiroh taciturno que no puede creer que Tsubasa fuera quien impidió que su tiro largo se convirtiera en gol, desviando no el curso de la bola sino el ángulo, lo que anuló un gol seguro con sólo un roce de la punta de su pie. Por su parte, los del Nan­katsu van a ver el juego del tercer grupo, Furano vs. Naga­no, el cual termina con un marcador de 2-1. Mientras este juego finaliza, un partido del cuarto grupo toma lugar al lado, Musashi vs. Juhnan. Para asombro de todos, la estrella del Musashi, Jun Misugi, tiene su propio club de admiradoras, todas alentándolo sólo a él.
Mientras tanto, Kojiroh, quien está sentado fuera de la cancha sobre una caja de cervezas, se asombra de ser llamado “explorador” (“scout”), por una dama, la misma de los binoculares. Ella le explica que es representante de la Toho Gakuen, ha visto que él es un jugador con mu­cho potencial, justo lo que buscan, y por ello le ofrecen una beca por diez años completos, la cual incluye secundaria, preparatoria y universidad. Quien la acompaña añade que él no es más que una opción, pues el otro candidato es Tsubasa, y aunque el Meiwa ganó el juego, quien más resaltó fue precisamente Tsubasa. Por lo tan­to, si quiere ser elegido, deberá demostrar que es el número 1, pues sólo así será admitido. Tras oír esto, Kojiroh, quien sólo piensa en el gran bien que ello haría tanto a su familia como a él, queda aun mucho más decidido de vencer a Tsubasa y demostrar que su talento es superior.
Continúan los juegos eliminatorios y el Nankatsu, con Tsubasa al frente, logra vencer al Oosa S.S. del Fukuoka por 9-0. Se da luego el partido entre Hanawa y Shinabara, segunda fecha del grupo 1. Al comienzo del juego los hermanos Tachibana, Masuo y Kazuo, salen a la carga, pero para sorpresa del Nankatsu, que observa el juego, ningún otro jugador del Hanawa se mueve. Los dos hermanos avanzan dribleando a sus oponentes, y terminan haciendo un gol tras otro hasta ganar el partido por 7-0. Antes habían empatado 5-5 con el Meiwa, para sorpresa de Tsubasa y compañía.
Finalmente, le toca al Nankatsu jugar contra el Hanawa. Éstos dan la patada inicial y los hermanos repiten el mismo método, burlando en su avance a todos sus oponentes hasta que Taroh y Tsubasa, el Dueto Dorado, les cierra el paso. Por un instante nadie se mueve, hasta que uno del Nankatsu decide dar su apoyo, lo que distrae a Masao, cosa que Taroh aprovecha para robarle el balón. Se lo pasa a Tsubasa, éste a Izawa quien, apoyado por Taki y Kisugi, empieza el contraataque. El trío Shutetsu burla a sus oponentes y Tsubasa aprovecha para dejar atrás a los dos hermanos, los cuales van de prisa detrás de él. Taki, a punto de ser bloqueado, logra pasársela a Tsubasa, quien logra a su vez burlar el intento de barrido de los Tachibana y anota un gol. Tras esto los hermanos quedan más animados, pues ven que tienen un buen rival. En esos instantes, Kojiroh analiza el juego del Hanawa y Genzoh se ejercita en casa, sin poder esperar la hora de estar nuevamente frente al arco.
Taroh intenta hacer un pase tras comenzar otro tiempo, pero es interceptado por uno del Hanawa, quien se la pasa a Masao. Mientras Kazuo corre solo hacia el arco rival, el otro simplemente retiene la bola y elude todo intento de quitársela por parte del Nankatsu. Finalmente, cuando éste patea, ya Kazuo ha llegado al arco, defendido por Tsubasa, Takasugi y otro más. Para sorpresa de Tsubasa, Kazuo pasa a su lado, salta contra el palo del arco y se impulsa para alcanzar el balón, el cual aún está en el aire. Mientras el arquero Morisaki, Tsubasa y los otros se quedan viendo, Masao deja su posición y avanza hasta el área de penal. Kazuo alcanza el balón y se la manda a Masao de cabecita, quien está listo para chutar y anota un gol. Kazuo cae justo sobre Mishio del Nankatsu, quien se lastima la pierna y ya no podrá seguir jugando, así que el entrenador manda a Ishizaki como reemplazo.
Con Ishizaki de vuelta, el Nankatsu inicia su ofensiva con Tsubasa a la cabeza llevando el balón, seguido de Taroh y el trío Shutetsu. Por su parte, Wakabayashi continúa con su entrenamiento, pero mientras hace jogging se preocupa porque siente que su pie le quiere empezar a do­ler de nuevo. Mikami, su entrenador, lo llama para que vea lo que pasa en el partido y vea jugar al Dueto Dorado. Ahora, los Tachibana recuperan la bola e inician el mismo juego aéreo anterior, mas esta vez el arquero se lanza y con el puño saca la bola fuera del arco, mandándosela a Ishizaki. Éste es motivado por Urabe a pasársela a Tsuba­sa o a Taroh, pero cuando lo intenta, ésta acaba en el fondo del arco. En el Hanawa, el autogol es festejado por los hermanos. En el Nan­kaktsu, todos le reprochan a Ishizaki su literal “metida de pata”. Taroh sale a la defensa de Ryo di­ciéndoles que todos son amigos y que errar es humano, y entonces Tsu­basa les da el ánimo final.
El partido prosigue con un 2-1 en favor del Hanawa. Tras un intento de gol en el área del Hanawa, Urabe hace el tiro libre a Taki, pero Tsubasa es marcado por dos adversarios. Kisugi, que está libre de marca, le pide a Taki que se la pase a él para anotar desde allí, mas el arquero se arroja sobre la bola y evita el gol. Luego Izawa, que está frente a la portería rival, pierde el balón por descuido, lo cual aprovecha uno del Hanawa para recuperarlo y dar un pase a los Tachibana. Éstos, por no mirar delante de ellos, no ven venir a Ryo, quien salta e intercepta el balón. Ishizaki desea reivindicarse con sus compañeros y hace un intento de gol, pero la bola va directamente a las manos del portero. Sin embargo, Misaki se lanza en barrido, chuta y anota para sorpresa de todos y de un agradecido Ryo.
El juego continúa 2-2. Los Tachibana ya no se sienten tan confiados y arremeten imparables hasta la llegada de Taroh, quien les arrebata el balón. Ahora es en el arco del Hanawa donde se libra la verdadera batalla por anotar, y Tsubasa aprovecha un espacio libre para hacer un intento, que bloquea Masao con su cuerpo. De in­me­diato, todos los del Hanawa van a apoyar a su arquero en una defensa cerrada. Kisugi consigue el balón y se lo pasa a Taroh, quien tampoco sabe qué hacer. Entonces llega Tsubasa y, como si por telepatía le dijese su plan, Taroh manda el balón hacia el cielo mientras Tsubasa, para asombro de los Tachibana, va al arco, sube al travesaño y desde allí toma impulso para hacer una chalaca espectacular en el aire y anotar. Es más, a diferencia de Masao, Tsubasa cae sobre su propio pie sin lastimar a nadie, como si siempre lo hubiese practicado.
   
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