NO A SOPA NO A PIPA
Hyper Future Vision Gunnm
En medio de un ambiente desolador y oscuro, Yukito Kishiro nos ofrece una extraordinaria historia de autodescubrimiento. La heroína, Gally, es una cyborg que ha perdido su memoria debido al largo tiempo que pasa en estado de suspensión animada. Durante su azarosa vida, Gally descubrirá poco a poco la razón de su existencia y el pasado que se le ha negado. Conformado por un total de nueve volúmenes compilatorios y su posterior adaptación a una magnífica versión OVA de dos episodios, Gunnm atrapó a miles de fanáticos en Japón y luego en Occidente, en donde Viz Comics se encargó de lanzar la historia en forma íntegra. El siguiente es el resumen de los cuatro primeros volúmenes del manga.
En un futuro bastante lejano, la tecnología de la humanidad ha superado los límites del mismo cuerpo. Los remplazos biológicos y electrónicos son algo común, por lo que un gran porcentaje de la población cuenta con poderosos, y muchas veces grotescos, cuerpos cyborg. Dichos cuerpos no siempre conservan las características humanas externas y dependen de la función a la que se dedican. Sin embargo, siguen poseyendo lo esencial para definir a una persona: su cerebro.
La historia se lleva a cabo en una época de decadencia, y nos muestra la vida en "Scrapyard" (depósito de chatarra), una ciudad que vive para procesar los desechos metálicos que luego sirven para abastecer a la fabulosa Salem, la ciudad en el cielo. Los gobernantes de esta ciudad mantienen subyugados a los desechos humanos que, a sus pies, habitan la populosa ciudad, y para mantener el orden contratan a una serie de mercenarios llamados "cazadores", quienes se encargan de acabar con los criminales locales y todo aquél que se rebele contra la autoridad de Salem.
Todo empieza un día en el que Ido, un doctor cibernético, andaba recogiendo partes de cuerpos cyborg desechados. De pronto, en medio de las pilas de desechos, nota la presencia de una cabeza con su torso, aparentemente de una jovencita. Luego de medir sus respuestas cerebrales, descubre con sorpresa que, pese al largo tiempo que cree estuvo en el lugar, todavía emite señales de vida. Sin demora, el científico la lleva a su consultorio y la reactiva. No obstante, el largo tiempo le ha robado el íntegro de sus memorias, así que Ido le pone el nombre de su gata que acababa de morir, Gally. La reconstrucción del cuerpo de la cyborg lleva un tiempo, ya que las partes son bastante caras. Aunque Ido cobra poco por sus consultas, se las ingenia para ir comprando las piezas una por una, hasta que al fin le devuelve la movilidad a su protegida. Junto con el viejo Gonzu, Gally tiene una especie de familia a la que pronto empieza a amar.
Sin embargo, las actividades nocturnas de Ido comienzan a despertar sospechas en Gally, quien decide seguirlo una noche. Los constantes rumores de asesinatos en las calles y las misteriosas heridas de Ido le hacen temer lo peor. Esto parece confirmarse cuando es testigo de cómo Ido se prepara a atacar a una figura femenina. Desesperada, intenta detenerlo, pero pronto descubre que Ido no es el asesino, sino la extraña a la cual acaba de salvar. Su error le quita a Ido la ventaja de la sorpresa y pierde su arma, para quedar a merced de la asesina cyborg. Gally pretende ayudarlo, pero su pequeño cuerpo no es rival para su enemiga, quien salta y se apresta a atacarla. De pronto, para sorpresa de todos, incluso de ella misma, su cuerpo reacciona instintivamente en una serie de maniobras que terminan con la asesina empotrada contra una pared. Asombrado, Ido reconoce los movimientos del “Panzer Kunst”, la técnica de combate cyborg más antigua de todas, cuyo origen se remonta a los primeros días de la colonización humana en Marte. Pero para Gally, ese breve momento le indica que es en la lucha donde podrá encontrarse a sí misma, por lo que, al margen de las protestas de Ido, se inscribe como cazarrecompensas en la central administrativa de Salem.
Finalmente, Ido acepta la realidad de que Gally no es una muñeca a merced de sus elecciones. Juntos, buscan presas por la noche entre los muchos requisitoriados que deambulan por la ciudad. Precisamente en esos días aparece un par de extraños personajes que asesinan para extraer los cerebros de sus víctimas y principalmente sus endorfinas naturales (sustancia química que interviene en calmar el dolor y en el rendimiento) producidas sólo por el cerebro humano. Para su mala suerte, uno de ellos se encuentra con Ido, quien rápidamente da cuenta del grotesco personaje. Sin embargo, Gally le toca enfrentar al más gigantesco, y aunque su técnica es superior, su cuerpo no lo es. Destrozada por el feroz enemigo, sólo alcanza a dañarlo parcialmente con lo que le queda de fuerzas y cuerpo. Éste, dominado por la cólera y el dolor, pretende devorar el cerebro de Gally, ahora indefensa, pero la intervención de Ido la salva. Usando su poderoso martillo propulsado, destroza primero el brazo que sujeta a Gally y luego el cuerpo de monstruo. Sin embargo, su forma verdadera es la de una cabeza unida a un cuerpo semejante al de un gusano. Este asesino, que se hace llamar Makaku, arroja contra Ido el gran cuerno que adorna su cabeza y lo atraviesa, para luego huir.
Herido de gravedad, Ido logra contactar a Gonzu y lleva el destrozado cuerpo de Gally a su consultorio. Luego de curarse con la ayuda de su amigo, Ido decide darle a Gally un cuerpo cyborg muy especial. En un almacén debajo del laboratorio, el doctor tenía conservado un cuerpo sin cabeza al que había identificado como un “berserk”, un poderoso dispositivo de combate. Usando sus conocimientos, une la cabeza de Gally con la nueva pieza, y por fin la guerrera está lista para la acción.
Por su parte, Makaku no ha olvidado la afrenta de Gally. Se ha prometido matarla, y con tal fin logra robar el cuerpo de un famoso luchador cyborg llamado Kinuba (con un rostro sospechosamente muy parecido al de Arnold Schwarzenegger), conocido por los cortadores que oculta en sus manos, y dedos que pueden salir como mortales látigos cortadores. Mientras tanto, aún convaleciente, Ido decide a ir a pedir ayuda a otros cazadores, y para ello lleva a Gally a Kansas, un conocido bar de los bajos fondos, en donde su dueño, el viejo Doc, trabaja junto con su hijita recién nacida, Koyomi. Ido se sorprende cuando, al hacer su pedido de ir tras Makaku, sólo nota un incómodo silencio. Cuando les reclama, especialmente a Sapán, otro cazador profesional, recibe la excusa de que no es asunto de ellos y además no hay una recompensa sobre su cabeza. Gally se les enfrenta a todos y se burla de su actitud, asegurando que en la habitación sólo hay dos cazadores, Ido y ella misma. El orgulloso Sapán no resiste la provocación y reacciona, sólo para ser humillado por la extraordinaria habilidad de Gally unida a su nuevo cuerpo. El resto de cazadores se suman a la trifulca, sólo para descubrir que cantidad no es calidad. La técnica de Gally es tan superior que incluso sujeta a Sapán para usarlo contra a sus oponentes. Finalmente, todos terminan lanzados del bar sin mayores ceremonias.
Sapán está fuera de sí por la humillación, pero todo se torna en miedo cuando llega Makaku, quien sin mayores preámbulos se queda con algunas de las cabezas de los cyborgs que andaban tirados por allí. Luego atraviesa la pared para enfrentarse a Gally y cobrar su venganza. Confundiéndolo con su ídolo, uno de los pocos cyborgs que habían quedado en el bar le pide que firme su espalda con sus famosos cortadores, a lo cual Makaku accede graciosamente. Sin embargo, los cortadores hacen más que rayar la superficie y rebanan el cuerpo del desafortunado tipo; su cerebro queda al descubierto y Makaku se lo traga sin demora. Gally no se impresiona, y menos con la descripción de lo que Makaku planea para ella (lo que incluye quitarle los brazos y piernas y clavarla en un pendiente que llevaría al cuello para siempre). Ido está preocupado, pues reconoce los mortales cortadores de alta velocidad, pero la cyborg está confiada. Muestra lo poderosa que es esquivando fácilmente los primeros ataques. Pero, conforme aumenta la presión de Makaku, Gally también descubre las capacidades de éste. Al final, Gally es arrojada a un lado, pero Makaku no aprovecha para rematarla. Horrorizado, el científico se da cuenta de que Makaku, en una forma retorcida, realmente ama a la chica. De pronto, la asustada bebé se pone a llorar y distrae a Makaku, quien primero trata de alegrarla poniendo toda clase de caras grotescas para luego decidir que puede ser un buen bocado. La intervención de Gally le demuestra que ella se preocupa por la bebé, y la reta a pelear en las alcantarillas de la ciudad. Llevándose a Koyomi, Makaku hace un agujero y escapa al mundo subterráneo de "Scrapyard", seguido tanto por la guerrera como por el perro de Doc, Kiba.
En ese extraño mundo subterráneo, Gally se pregunta sobre la razón de su existencia, pero sobrepone la seguridad de Koyomi a sus dudas personales. Luego de recorrer un trecho, encuentra a la bebé, aún en su cuna, colgada en medio de un pestilente lago. Cuando Gally se dispone a recogerla aparece Makaku e inicia su ataque, con la ventaja adicional de conocer muy bien el terreno por haber pasado toda su vida allí. Gally ve restringida su movilidad al tener que cuidar de Koyomi, pero Kiba interviene oportunamente prendiéndose de los restos que dejara Gally en el ojo de Makaku en su primer enfrentamiento. El dolor es tal que deja momentáneamente inmóvil al asesino, tiempo que aprovecha Gally para entregar a Koyomi al cuidado de Kiba, el cual rápidamente escapa a la superficie. Sin embargo, Gally no aprovecha para escapar, y se prepara para la gran batalla.
Utilizando su cuerpo en formas de las que ni ella es consciente, genera campos de plasma (gases electrificados) con los que rápidamente da cuenta de los peligrosos cortadores. Sólo una repentina inundación separa a los contendientes, pero es un pequeño respiro para Makaku, quien pronto ve destruido su cuerpo para quedarse sólo con su forma básica de gusano. Enrolla a Gally cual serpiente, pero el poder de la cyborg es superior y destruye el cuerpo del contrario. Makaku, como último recurso, crea una chispa con sus partes internas expuestas. Siendo ese lugar una cloaca, existe gran cantidad de gas metano, que no tarda en reventar en una gran bola de fuego, para horror de Ido y todos los demás testigos. Sin embargo, Gally y Makaku no están muertos. Aprovechando la técnica del plasma, Gally se envuelve en un capullo protector, y da tiempo a Makaku de contar su historia. Éste le habla de cómo vivió en las cloacas, alimentándose de ratas y basura, y bebiendo el agua hedionda. Atraído por la luz llegó hasta la superficie, en donde unos basureros lo quemaron al considerarlo una alimaña. Herido y putrefacto, llegó donde un doctor, quien le dio el cuerpo que necesitaba para cumplir con su "karma" (objetivo de su vida). A partir de ese momento vivió con ese cuerpo de gusano, robando cuerpos para su movilidad y alimentándose de cerebros de los que extraía las endorfinas para calmar su eterno dolor. Su vida dio un giro cuando se topó con Gally, pues comprendió que había alguien más como él, siempre en busca de algo, que no saben cómo definir, pero saben que existe. El final de su historia coincide con el agotamiento del capullo protector de Gally y el consiguiente final de Makaku. Gally queda más llena de dudas sobre la razón de su existencia, y decide recuperar sus memorias a como dé lugar.
   
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