NO A SOPA NO A PIPA
Nausicaä del Valle del Viento (4)
Mientras tanto, Kurotowa pasea por las ciudad en ruinas cumpliendo su particular y secreta misión. Así llega hasta los subterráneos de la misma y se tropieza con una unidad de Wormhandlers que cuidan la entrada a la mina. Luego de identificarse como oficial, le pide al jefe de la unidad que le muestre aquello pues desea verlo, además de comentar que los Wormhandlers apestan aún peor de lo que cuentan los rumores. Kurotowa es conducido a lo más profundo de la mina, en donde por más de 500 años se han extraído restos de la civilización perdida, y finalmente a una caverna en donde descansa un inmenso ser parecido a un humano vestido con armadura. El asombro se pinta en el rostro de Kurotowa pues lo reconoce como un Soldado Divino, como las osamentas que se asoman inmensas en la superficie; éste da la impresión, sin embargo, de estar recién hecho. Enterrado durante mil años, su corazón aún late y sigue con vida. Kurotowa confirma así lo que sus espías habían informado: los ingenieros de Pejitei encontraron al inmenso ser y con las piedras de control lo pusieron a dormir, temerosos de desatar una nueva destrucción. En ese momento, el Wormhandler que acompañaba a Kurotowa trata de arrojarlo dentro de la profunda mina pero éste lo esquiva, y ve cómo muere al darse contra el fondo. Se sonríe pues ahora entiende por qué los consejeros enviados a Kushana habían sufrido tantos accidentes. Un Soldado Divino, piensa, uno de los monstruos vivos creados artificialmente por la civilización antigua que quemó la Tierra y al viejo mundo en los Siete Días de Fuego. Kurotowa cavila y se da cuenta de que, teniendo el control sobre tamaña creación, el trono no sería más un sueño. Pero esa idea también lo hace sonreír, pues se trata sólo de la ambición de un pobre soldado. En cualquier caso, afirma, todo el imperio se bañará en sangre y destrucción, en una pelea de uñas y dientes, y todo por el control de este ser antiguo.
En su tienda de campaña, y mientras se pone su traje de batalla, Kushana se ríe de la aventura de Kurotowa, que le es relatada por uno de sus hombres, el mismo que lo califica de gusano. Kushana no se preocupa demasiado por lo que está pasando, pues ahora sabe que fue una buena idea dejar la piedra en el Valle del Viento por un rato, lejos de la estupidez de sus hermanos y las traiciones palaciegas de su padre. En tanto, en el Valle del Viento, todo está listo para la partida del Gunship y una nave con algunos hombres, rumbo al punto de reunión dispuesto por Kushana, para empezar la campaña sobre la Selva Tóxica. Mito le regala a Nausicaä a Kai, una de sus aves de carga, para que la acompañe y cuide de ella en ésta su primera campaña. Entretanto, Mito se despide de Yupa informándole que partirán al amanecer. Yupa pregunta por qué todos en la escolta de Nausicaä son hombre mayores, y Mito responde que la mayor posesión y la más valiosa que tiene el valle es su gente joven, pues su población disminuye año con año. Yupa, hombre experimentado, comenta que el punto de reunión es a cien millas al sur de Pejitei, justo en frente de la línea de batalla pero al otro lado de la Selva Tóxica, por lo que intuye lo que se intenta hacer. Nausicaä, por su lado, termina los preparativos al cortarse la cabellera y vestir con la armadura que han hecho para ella las ancianas del valle. Una vez lista, un grupo de niñas del valle entra al cuarto y le hace un pequeño regalo a la princesa, una bolsa llena de nueces Chiko, y le dicen que rezarán al dios del viento pidiéndole por ella y por que le envíe buenos vientos. Yupa y Mito se despiden y el administrador le muestra su mano, invadida ya por el veneno de la selva, y le dice que ésa es otra de las razones por las cuales se va con Nausicaä, y porque además sabe que ella tiene extraños poderes, aunque éstos no sirven para la guerra. Todos, incluyendo a él, aman a la joven y desean protegerla, sobre todo en la guerra, y todos lo que van a ir comparten ese sentimiento. Terminada la despedida, Yupa camina por el castillo solo y se cruza con Teto; le pregunta dónde anda su ama. Con curiosidad, Yupa sigue a Teto a los sótanos del castillo, a donde nadie suele ir nunca, entre innumerables Gunship inservibles, hasta llegar a un cuarto en donde Nausicaä ha criado y cultivado muchas de las plantas de la Selva Tóxica. Yupa se sorprende por esto pero su sorpresa crece aún más al descubrir que todas esas plantas venenosas no están exhalando su miasma y que el aire parece inusitadamente limpio; inclusive la planta más venenosa, la Hisokusa, ha florecido. Nausicaä le explica que ha estado cultivándolas a escondidas de la gente del valle y ha descubierto que si las plantas crecen con agua y aire limpios dejan de expeler miasma y se convierten en dadoras de vida. La conclusión de la joven es obvia: no es la selva la contaminada sino la tierra la que está sucia. Yupa le pregunta si descubrió todo eso ella sola y Nausicaä responde que sí, pero ya no importa pues ha cortado el suministro de agua y cerrará el cuarto definitivamente. Luego se abraza a él y le dice que no quiere ir a la guerra, que siente un terrible odio en ella y no sabe si lo podrá controlar. Yupa ve partir a Nausicaä y se lamenta de su propia estupidez; toda una vida buscando el secreto y la llave de la Selva Tóxica y siempre estuvo allí, frente a sus ojos, en esa niña.
Mientras Nausicaä en el Gunship arrastra un transporte hacia el punto en donde se reunirán con Kushana todos los representantes de las tribus de la periferia, un Gunship de modelo distinto vuela por encima de las nubes y observa los desplazamientos. Nausicaä ve su silueta recortada contra el sol y se pregunta si también va al punto de reunión. Por su parte, Mito parece reconocer la nave pero calla, y atrás, en el transporte, todos los hombres se divierten cantando y comiendo. Mito les llama la atención pero la princesa lo tranquiliza, pues no sabe cuándo volverán a respirar algo de aire limpio. En ese momento emerge desde las nubes una nave, un viejo bergantín llamado "Viejo Soldado" de la nación Pagase, la nave más antigua de toda la periferia con sus doscientos años. Todos se alegran de este encuentro pues consideran a los de Pagase viejos camaradas de batalla, y éstos a su vez se dan cuenta de que en el Gunship no viene Jhil, por lo que suponen que al fin ha cedido su puesto a su hijo... pero Jhil no tiene hijos varones. Asombrados, ven a la joven Nausicaä volando a su lado como piloto de Gunship, algo que nunca pensaron podría pasar. Divertidos por el hecho, los de Pagase hacen formación con los del Valle para seguir su camino hacia el punto de reunión, y poco después se cruzan con un convoy formado por naves de la periferia y se unen a ellas.
Kushana y sus naves llegan al punto de reunión diez minutos antes de lo acordado y sobrevuelan la Selva Tóxica; reconocen entre la maleza las ruinas de una ciudad de los tiempos antiguos. Kurotowa se espanta de ver a Kushana en el puente sin su máscara. Ella le explica que no hay nada de qué preocuparse pues a esa altura no llega el miasma. Además, mientras la pequeña avecilla enjaulada en el interior del puente de mando esté viva, no hay nada que temer. Kurotowa se alegra por la novedad pero supone que se les pondrán cuando tenga que aterrizar, a lo que Kushana responde que no va a aterrizar; desde el aire, apenas se reúnan todas las naves, intentarán cruzar la Selva Tóxica. Kurotowa no entiende esto pues se supone que deberían aterrizar para poner las tropas en orden. Kushana le pregunta a Kurotowa si quiere crear alarma entre las tribus de la periferia. Lo mejor según ella es mantener cierto desorden entre las naves de las tribus y partir así, porque de lo contrario, y considerando que las naves torumekianas no pueden hacer frente a los Gunships debido a su tamaño, se estaría fomentando lo necesario para una revuelta. De esta manera no tienen como ponerse de acuerdo. Kurotowa se da cuenta de lo inteligente que es Kushana, además de ser muy bella. Y siente admiración por ella.
En el Valle del Viento, Yupa conversa con Jhil y se despide, pues al fin a encontrado lo que estaba buscando por tantos años. Jhil le pregunta si es esa llave el misterio de la Selva Toxica, y Yupa contesta que sí. En sus viajes, Yupa ha visto cómo tres países en el sur han sido devorados recientemente por la Selva Tóxica, siempre en crecimiento, y que de seguir así antes de terminar la centuria todo el continente quedará cubierto. En consecuencia, las poblaciones humanas han sido presionadas una y otra vez, no sólo los pequeños países sino también la propia Torumekia. Yupa sigue hablando de sus descubrimientos acerca de la Selva Tóxica; explica que todas las formas de vida han tenido formas de mantenerse en el planeta durante mucho tiempo pero las plantas e insectos del lugar son diferentes. Dice que siempre se ha visto hordas de ohmus corriendo y atacando las ciudades humanas y esparciendo las esporas de la Selva Tóxica; las formas de vida de este conglomerado parecieran estar destruyendo intencionadamente las plantas y animales del viejo mundo. Los sacerdotes de Torumekia dicen que la selva es un castigo de Dios por haber ensuciado la Tierra durante los Siete Días de Fuego, pero él no está muy seguro de que sea así. Si la selva es un castigo de Dios contra el hombre por ensuciar la Tierra ¿por qué destruiría también a los animales y las plantas? Ellos han estado en el planeta mucho tiempo antes que los hombres. De joven, Yupa penetró hasta lo más profundo de la selva; un "estéril desierto de arena, abrasada por la corrupción y el veneno" es como lo describen las crónicas antiguas. Pero cuando él llegó hasta allí encontró un mundo de paz y pureza. De ese lugar trajo una muestra de arena que lleva consigo en un pomito. Cada grano es una aleación de metales que están completamente libre de venenos. El lugar era tan puro que se sentía como un monstruo con su máscara y sus ropas sucias. Jhil, que había escuchado la historia en silencio, le pregunta si piensa que la función de la Selva Tóxica es más bien limpiar el mundo sucio. Yupa dice que eso es sólo una hipótesis, pero en todo caso Nausicaä llegó hasta ella instintivamente. Antes de partir, Jhil le dice a su amigo que le cree y duda que se vuelvan a encontrar en este mundo; espera entonces que él ayude a la joven e inexperta Nausicaä en esta nueva búsqueda de la verdad sobre la Selva Tóxica.
   
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