Hermanos
de Sangre
Una vez terminada la Saga de Makoto Shishio, el
manga y la serie de TV de Rurouni Kenshin se separan y
siguen rumbos distintos. En el caso de la serie, desastrosamente,
pues lo que siguió a Shishio decayó tanto
en argumento que fue rechazado por el público y
tuvo un rating muy bajo. En cambio, el manga se internó
en una nueva saga, que completó y puso en conocimiento
de los lectores el pasado del destajador (lo que luego
fuera animado como la serie OVA "Huellas del Pasado"),
y las consecuencias terribles que una vida bañada
en sangre le acarrearían al pobre rurouni que alguna
vez fuera el temible Hitokiri Battousai. |
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De regreso en Tokyo, Kenshin
ha vuelto a un ritmo de vida más normal y sus amigos
poco a poco se reajustan a la antigua rutina. Sin embargo,
no todo es igual, pues Kenshin ahora parece más
reservado, más preocupado por las consecuencias
de su vida pasada. Por su parte, Sanosuke tiene que lidiar
con los daños a su mano y a tensas consultas con
Megumi, quien no pierde oportunidad para discutir con
él. Yahiko, por su lado, se ha dado cuenta de sus
limitaciones y se lanza a entrenar con una dedicación
rayana en la obsesión.
A pesar de todo eso, ninguno de ellos podía adivinar
que el pasado de Kenshin volvería contra ellos
con más fuerza aún. Ignorantes del hecho,
un recién llegado de Shangai ha ido de visita a
la misteriosa tumba que Kenshin visitara en Kyoto antes
de partir de dicha ciudad. Este personaje, lleno de rabia,
destruye las flores que Kenshin pusiera, lamentándose
del hecho de haber llegado con retraso al sitio. Acompañándolo
está el grotesco Iwanbo, quien curiosamente le
informa, bastante coherentemente, de las aventuras de
Kenshin contra Shishio y su actual paradero. El hombre,
quien tiene un característico cabello plateado,
simplemente pregunta si después de diez años,
Battousai sigue portando su característica cicatriz
en forma de cruz, a lo cual Iwanbo responde afirmativamente.
El misterioso hombre piensa para sí: "mi hermana
debe seguir teniéndole rencor". Sin mayores
preámbulos, ordena a Iwanbo, a quien se dirige
como "Gein", que se apuren para volver a Tokyo.
En respuesta, el gigantesco cuerpo se rasga como un muñeco,
dejando ver a un hombre enmascarado, quien controlaba
el cuerpo desde su interior.
En Tokyo, Kenshin tiene que asistir a otra fiesta de bienvenida,
esta vez en el Akabeko, el cual cerrará temprano
por la ocasión. Sin embargo, un poco antes de la
hora de cierre se aparece un gigantesco hombre manco,
quien solicita el menú más económico
del restaurante. Tae, compasivamente, le sirve un mejor
menú por el mismo precio, en consideración
a sus heridas, las cuales asume han sido producto de la
última guerra. A pesar de su aspecto masivo y peligroso,
el personaje es muy cortés y termina con prontitud
para poder retirarse antes de la hora en que anunciaron
su cierre. De salida se cruza con Kenshin, quien de inmediato
reconoce al hombre como uno de sus rivales en la última
batalla por la Restauración, al cual había
cortado el brazo, pero se había negado a matar
pues el resultado de la batalla y de la guerra ya era
obvio. Este hombre no da signos de haberlo reconocido,
pero pronto nos damos cuenta de que está más
que consciente de quién era Kenshin. Se dirige
al Monte Ueno, un famoso lugar en las afueras de Tokyo,
al cual llega de noche, y allí se encuentra con
el hombre de cabello plateado, por contactos con Gein.
Este hombre, Kujiranami, no está muy ansioso de
entablar conversación, pero pronto se hace obvio
que ambos hombres comparten un especial rencor contra
Kenshin Himura y su pasado como el Battousai. De un pesado
paquete que trae, Kujiranami extrae un cañón
Armstrong, lo adosa al muñón de su brazo
derecho y luego se afirma contra un árbol. Un comentario
sobre la distancia y el viento que podrían hacer
que fallase es ignorado y el gigante hace su disparo.
En la ciudad, y luego de una gran fiesta, nuestros amigos
se dirigen a su casa, bastante alegres por el licor ingerido
y las bromas que se hacen entre ellos. De pronto oyen
el distintivo ruido de un cañón al ser disparado
y la explosión al acertar. Quedan preocupados,
pero su sorpresa es mayúscula cuando se cruzan
con el jefe de policía Uranamura, quien les informa
que el blanco no fue otro que el mismo Akabeko. Cuando
determinan el lugar del lanzamiento, Kenshin y Sanosuke
parten a la carrera, dejando atrás a Yahiko, quien
no puede seguirles el paso, especialmente porque había
bebido algo él mismo. En el Monte Ueno, la policía
les enseña el lugar en donde se había caído
un árbol sagrado, y encuentran una profunda huella.
Kenshin se da cuenta de que alguien disparó el
Armstrong cargándolo, y usando el árbol
como soporte para el retroceso. Pero lo que más
los perturba es encontrar un papel con una sola palabra:
"Jinchuu". Kenshin rápidamente conecta
la palabra con la que los asesinos como él usaban
en sus víctimas, la cual era Tenchuu
(retribución divina). Sin embargo, la palabra aquí
se refiere más bien a la venganza producto del
hombre y no del cielo, por lo que Kenshin pronto está
convencido de que se trata de una venganza en contra de
él, aunque no tiene idea de la forma que tomará.
Sin embargo, el ataque al Akabeko le da una idea de que
pretenden atacar a sus amigos más cercanos con
el fin de hacerlo sufrir, así que pronto decide
con Sanosuke una estrategia para proteger tanto al Doujo
Kamiya como a la clínica de Megumi.
Al otro día, el grupo que quiere vengarse de Kenshin
recibe a sus miembros faltantes en una villa en la ciudad
de Yokohama: un matón de aspecto militar llamado
Banjin Inui, un extraño personaje amanerado llamado
Hyouko Otowa y un sigiloso personaje que habla desde el
falso techo y que niega presentarse ante los demás,
aunque se identifica como Mumyoui Yatsume (literalmente,
"el pata anónimo"). El hombre de cabello
plateado no se identifica, pero les asegura que todos
allí tienen una misma intención, lo que
hace perfecta su asociación. Aunque el dinero para
sus operaciones proviene de él, insiste en que
no se considera su jefe, más bien su organizador.
Les comunica sus intenciones con respecto al Battousai
e incluso siembra una interesante competencia entre sus
allegados, al declarar que luego de ciertas acciones que
todos deben seguir para preocupar al Battousai, cualquiera
puede darle el golpe final y matarlo. La idea agrada a
la mayoría, pero Gein sospecha segundas intenciones
en esta declaración (aunque se guarda sus pensamientos
para él mismo). |
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