| Hermanos
de Sangre (2) |
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La situación ha
afectado a Yahiko en forma muy particular. Consciente
de sus limitaciones, exige a Kaoru que acelere su entrenamiento
y le brinde el último secreto de la escuela Kamiya.
Kaoru se niega, pero Yahiko es insistente. Impacta a Kaoru
la determinación del muchacho y su rabia al sentirse
el más débil de todo el grupo. Kaoru le
aclara a Yahiko que está en una edad (diez años)
en la cual el mismo Kenshin apenas había iniciado
su entrenamiento, y que Sanosuke no era ni siquiera un
proyecto del duro luchador en que se convertiría.
Le asegura que seguro él es el niño de diez
años más fuerte de todo el Japón
y que debía tomar su entrenamiento con calma, especialmente
por la enorme responsabilidad de ser alguien tan fuerte
en un cuerpo inmaduro. Aunque deja pensando al muchacho,
Yahiko no olvida su deseo de ayudar a Kenshin y los demás
en proteger a la gente que ama de esa venganza que se
está preparando en su contra.
El primer paso de esa venganza se realiza la siguiente
noche, cuando Inui y Otowa dirigen un ataque a dos puntos
en Tokyo. Ambos lugares resultan ser el doujo Maekawa
y la casa del jefe de policía Uranamura. Cuando
Kenshin se entera, envía a Sanosuke al doujo y
él se dirige a la casa del señor Uranamura.
Sin embargo, está lleno de ansiedad, pues se da
cuenta de que han atacado lugares con escasa relación
personal con él. Preocupado, ordena secamente a
Yahiko que se quede con Kaoru, lo que llena al muchacho
de frustración.
Cuando Sanosuke llega al doujo atacado, encuentra a las
fuerzas policiales incapaces de lidiar con Inui, quien
se burla de ellos y de sus armas. A pesar de su obvia
poca capacidad mental, su agresividad compensa bastante
bien y una extraña armadura que cubre sus manos
y antebrazos le brindan una adecuada protección
contra las balas. Sanosuke tiene bastantes problemas tratando
de luchar contra este hombre que usa un método
de lucha similar al suyo, pero más por la herida
de su mano, que evita que use su Futae no Kiwami al temer
las consecuencias sobre sus huesos. Sanosuke recibe una
tremenda paliza, pero su forma de vida hace que siempre
se levante, a pesar de todos los moretones. Mientras lucha
contra Inui, éste le habla de que Kenshin venció
a su maestro, lo que lo llenó a él de rabia,
pues no quería que lo recuerden como discípulo
de un perdedor. Sanosuke reconoce la estupidez del tipo
(¿se parece a alguien, no?) y finalmente decide
usar su ataque especial, lo que destruye fácilmente
la armadura de Inui, quien se llena de rabia, especialmente
cuando Sanosuke se burla de "su invencible armadura
que no es invencible". Lamentablemente, la mano de
Sanosuke no resiste el esfuerzo adicional y colapsa. De
pronto, interviniendo aparece la extraña figura
de Iwanbo, quien ordena a Inui que se retire, tras lo
cual él mismo abandona a la gorda figura y huye.
Sanosuke se da cuenta de que algo anda mal y detecta humo
saliendo del gordinflón, al cual aplica tremenda
patada y hace volar el explosivo que tenía dentro.
Ello advierte a todos y la explosión, a bastante
altura, no causa bajas.
Por su lado, Kenshin llega a tiempo para salvar al jefe
de policía Uranamura. Hyouko Otowa parece poseer
extraños poderes, pues destruye la pistola del
policía en sus propias manos sin medio aparente.
Sin embargo, cuando llega Kenshin y trata de hacer lo
mismo con él, su secreto se descubre. Simplemente
se trataba de un lanzador de dardos en su muñeca,
la cual activaba con un hilo, mientras hacía un
grito que distraía la atención. Se declara
así mismo como maestro de las armas escondidas,
pues en sus ropas hay al menos diez armas mortales. Le
explica a Kenshin que busca vengarse de él, pues
cuando era Battousai mató a un amigo suyo, con
el cual se divertían matando gente por ahí.
Otowa no parece muy interesado en luchar contra Kenshin,
ahora que éste interceptó uno de sus dardos
con la mano desnuda, así que lanza un frasco a
una poza de agua, produciendo un vapor que entumece parcialmente
a Kenshin, dándole la oportunidad al cobarde de
huir. Kenshin se recupera pronto y se asegura que la familia
del policía salga del lugar, pero de pronto oye
de nuevo el aterrador sonido del Armstrong y la casa salta
hecha pedazos. Para suerte, Kenshin se había anticipado
y logra sacar el cuerpo inconsciente de Uranamura del
lugar.
Al otro día tenemos a Kaoru preocupada, esperando
a todos en el doujo junto con Tsubame, la cual se había
mudado con ellos luego de la destrucción del Akabeko.
Kenshin no se ha aparecido y Yahiko ha hecho guardia toda
la noche, para incomodidad de Kaoru, quien le reprende
su acción. Sin embargo, Yahiko le grita que ésa
era su misión y que haría lo que debiera,
a pesar de estar tan frustrado por ser el más débil.
En la ciudad, Kenshin vaga preocupado por las implicancias
del ataque de la noche anterior cuando se cruza con el
hombre del cabello plateado. Lo reconoce e identifica
como Enishi Yukishiro. Enishi, lleno de rabia lo acusa
de la muerte de su hermana y de todo lo que le pasó
desde entonces. Escapando de la era que Kenshin había
forjado, Enishi había huido hacia Shangai hacía
diez años y entre el muladar y el crimen se había
hecho fuerte, y a la vez jefe de la mafia de Shangai.
Incluso le comenta que él fue quien proveía
de armas a Shishio, aunque no sabía que Kenshin
se había enfrentado contra él. Su locura
es obvia y nada puede hacer Kenshin para evitar que extienda
su venganza contra él hacia aquellos que lo rodean.
Le ruega que le diga qué debe hacer para ser perdonado,
aunque eso signifique que deba morir por sus pecados.
Pero Enishi no está interesado en matarlo y le
dice que lo que quiere es que sufra hasta más no
poder. Le advierte que volverá para atacarlo en
el doujo Kamiya en diez días más y se retira,
dejando a Kenshin agobiado.
En el doujo Kamiya, Kaoru se encuentra con la figura de
Iwanbo (la cual Sanosuke había llevado como trofeo)
y se da cuenta que algo muy serio está pasando.
Logra extraer algo de información de Sanosuke,
pero no es mucho lo que puede decirle, pues hasta ese
momento él mismo no estaba al tanto de Enishi.
De pronto, un atribulado Kenshin llega y su aspecto es
tan miserable que Kaoru no insiste en nada y sólo
le sugiere que vaya a descansar. Sin embargo, poco descanso
puede obtener, ya que una horrible pesadilla le hace ver
a Kaoru alejándose de él en un campo de
huesos humanos. Cuando al fin llega hasta ella, el rostro
que se vuelve hacia él no es el de Kaoru, sino
el de otra mujer. Agitado, se despierta más preocupado
que antes. Mientras tanto, Kaoru ha aceptado incrementar
el entrenamiento de Yahiko, quien acepta la mayor exigencia
sin chistar, deseoso de aumentar su utilidad a los demás.
Kenshin los ve a todos reunidos y toma una decisión.
Toma a Kaoru por la mano y les dice que les hablará
de su pasado y de cómo esta lucha comenzó,
de su vida como asesino y especialmente de su mujer, Tomoe,
lo que deja petrificados a todos.
Cuando la impactante historia termina, nadie sabe qué
decir. Kaoru está confundida y no sabe cómo
enfrentarse a dicha verdad. Comprende la situación
que vivió y se identifica mucho con Tomoe Yukishiro,
aunque se da cuenta de que Enishi está muy perturbado
para comprender los verdaderos sentimientos de su hermana.
Todos los demás toman la nueva información
a su manera, pero para Yahiko su decisión de hacerse
más fuerte se incrementa por la seriedad de la
situación, lo que aprovecha para finalmente convencer
a Kaoru para que le enseñe el último secreto.
Kaoru acepta, pero le impone un rudo ejercicio, en donde
debe cruzar sus manos sobre su cabeza en un rápido
movimiento, en un total de 10.000 veces, cantidad que
deberá cumplir antes de los diez días si
quiere que le muestre la técnica. Entusiasmado,
Yahiko toma con gran seriedad el ejercicio, a pesar de
las burlas de Sanosuke sobre la extraña pose. |
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