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Los días pasan rápidamente por ambos
bandos, todos preocupados haciendo todos los preparativos.
En el doujo, Yahiko sigue con sus ejercicios y anuncia
que finalmente llegó a la mitad, lo que le gana
la aprobación de Kaoru y el encargo de hacer
siete mil más, ante el espanto de Yahiko, quien
a pesar de todo no se deja amilanar. La verdadera preocupación
de Kaoru es el estado mental de Kenshin ante la inminente
batalla y la posibilidad, ahora menos remota, de volver
a la mentalidad del Battousai. Deseosa de ayudarlo,
se acuerda de un detalle que le contara Kenshin, acerca
de un diario que Tomoe llevaba y que Kenshin dejó
en un templo en Kyoto. Segura de que las mismas palabras
de Tomoe podrían convencer a Enishi de los sentimientos
de su hermana como mujer, envía una carta a Misao
para que lleve dicho diario a Tokyo. Misao recibe el
encargo, alegre de poder ayudar a sus amigos y más
contenta cuando Jiya le pide a Aoshi que la acompañe
para cuidarla. Rápidamente van al templo, recuperan
el diario y se dirigen a Tokyo.
El noveno día llega, y para desesperación
de Yahiko, Kaoru insiste en aumentarle el ejercicio
una y otra vez, a pesar de la proximidad de la batalla.
Finalmente, Kaoru acepta mostrarle la técnica,
aunque le advierte que para llegar a dominarla faltará
mucho, y eso significa que no tendrá mayor participación
en la batalla que se aproxima, lo cual Yahiko tiene
que aceptar. Kaoru le ordena que la ataque, cosa que
él hace con entusiasmo (tal vez demasiado para
el gusto de Kaoru). Cuando Yahiko lanza un poderoso
golpe a la cabeza desprotegida de Kaoru, la última
técnica del estilo Kamiya se hace obvia. Con
sus manos cruzadas sobre su cabeza, Kaoru bloquea la
espada con los dorsos de sus manos, usando su misma
espada como apoyo. Habiendo anulado el ataque, arroja
a Yahiko hacia un lado. Yahiko queda impresionado y
trata de imitar el movimiento, pero Kaoru, sabiendo
que haría el movimiento, simplemente ataca a
su estomágo, dejándolo sin aire y sin
el contenido del almuerzo. Esto le hace ver a Yahiko
lo crítico que es usar dicha técnica,
pues aunque deja sin defensa al contrario, usarla antes
de tiempo lo deja a él sin defensa alguna. Yahiko
comprende la realidad, pero internamente se da cuenta
de que hizo el movimiento aún más rápido
que la misma Kaoru, lo que lo lleva a reiniciar el ejercicio
con nuevo entusiasmo.
Finalmente, el día del ataque llega y Kaoru se
lamenta de que Misao no haya podido llegar a tiempo.
Sin embargo, el día pasa y llega la noche sin
que nada especial pase. Yahiko está listo, a
pesar de que Kenshin le advirtió que no participaría
a menos que fuera absolutamente indispensable, cosa
que acepta obedientemente. De pronto, la noche se ilumina
y por un instante esperan la explosión del cañón
Armstrong, pero pronto ven que se trata de fuegos artificiales.
Su alivio dura poco al ver llegar en medio de las luces
un grupo de globos (lo último de la tecnología)
con los equipos de ataque de Enishi. Sin esperar más,
Kujiranami se lanza desde lo alto preparando un disparo
de su cañón. Usando el puño de
Sanosuke como catapulta, Kenshin se lanza contra él
y lo intercepta en pleno vuelo con un Kuzuryuu Sen,
haciendo que el gigante termine estrellado contra el
suelo. Kenshin se sube al techo y en un despliegue de
poder emite su "ki", arrancando gran cantidad
de tejas. Por un momento, Kaoru teme que Kenshin haya
vuelto a ser el mortal Battousai, pero las palabras
de Kenshin la alivian. De pronto, Kujiranami se levanta
y prepara un disparo contra el doujo, pero Sanosuke
estaba listo para eso. Del suelo saca su vieja espada
Zanbato, ahora reparada, y recibe el disparo del cañón,
devolviéndolo hacia el gigante, que tiene que
esquivarlo. Lamentablemente, la espada no resiste y
vuelve a partirse. Antes de poder recargar, Kenshin
corta el cañón y de un golpe directo al
muñón, paraliza al gigante, al ser éste
un punto vital.
Ahora es el turno de los demás, por lo que Inui
y Otowa se lanzan al ataque, sólo para recibir
comentarios acerca de su obvia estupidez y mal gusto
para vestir de parte de Kaoru y Yahiko. Para añadir
algo de leña al fuego, Megumi comenta que el
tal Inui parece tan imbécil como el mismo Sanosuke.
De pronto, Kenshin se coloca entre los dos grupos, enfrentando
a Otowa, mientras Sanosuke se lanza con su Zanbato contra
Inui, sólo para descubrir que su armadura ha
sido reparada y mejorada. El resto de la espada Zanbato
cae hecha pedazos e Inui procede a vapulear a Sanosuke.
Mientras tanto, Kenshin está frente a Otowa y
sabe que si va en ayuda de Sanosuke, el cobarde de Otowa
atacaría a Kaoru y los demás que están
a su espalda. Rechaza las palabras de Otowa sobre que
va a dejar morir a su amigo, y le asegura que Sanosuke
luchará hasta el mismo amargo final. Otowa malinterpreta
las palabras, acusándolo de cruel y cobarde,
aunque Yahiko se da cuenta de que dichas palabras no
fueron para Otowa, sino para Sanosuke, para demostrar
que confía en su habilidad.
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