NO A SOPA NO A PIPA
Hermanos de Sangre (3)

Los días pasan rápidamente por ambos bandos, todos preocupados haciendo todos los preparativos. En el doujo, Yahiko sigue con sus ejercicios y anuncia que finalmente llegó a la mitad, lo que le gana la aprobación de Kaoru y el encargo de hacer siete mil más, ante el espanto de Yahiko, quien a pesar de todo no se deja amilanar. La verdadera preocupación de Kaoru es el estado mental de Kenshin ante la inminente batalla y la posibilidad, ahora menos remota, de volver a la mentalidad del Battousai. Deseosa de ayudarlo, se acuerda de un detalle que le contara Kenshin, acerca de un diario que Tomoe llevaba y que Kenshin dejó en un templo en Kyoto. Segura de que las mismas palabras de Tomoe podrían convencer a Enishi de los sentimientos de su hermana como mujer, envía una carta a Misao para que lleve dicho diario a Tokyo. Misao recibe el encargo, alegre de poder ayudar a sus amigos y más contenta cuando Jiya le pide a Aoshi que la acompañe para cuidarla. Rápidamente van al templo, recuperan el diario y se dirigen a Tokyo.
El noveno día llega, y para desesperación de Yahiko, Kaoru insiste en aumentarle el ejercicio una y otra vez, a pesar de la proximidad de la batalla. Finalmente, Kaoru acepta mostrarle la técnica, aunque le advierte que para llegar a dominarla faltará mucho, y eso significa que no tendrá mayor participación en la batalla que se aproxima, lo cual Yahiko tiene que aceptar. Kaoru le ordena que la ataque, cosa que él hace con entusiasmo (tal vez demasiado para el gusto de Kaoru). Cuando Yahiko lanza un poderoso golpe a la cabeza desprotegida de Kaoru, la última técnica del estilo Kamiya se hace obvia. Con sus manos cruzadas sobre su cabeza, Kaoru bloquea la espada con los dorsos de sus manos, usando su misma espada como apoyo. Habiendo anulado el ataque, arroja a Yahiko hacia un lado. Yahiko queda impresionado y trata de imitar el movimiento, pero Kaoru, sabiendo que haría el movimiento, simplemente ataca a su estomágo, dejándolo sin aire y sin el contenido del almuerzo. Esto le hace ver a Yahiko lo crítico que es usar dicha técnica, pues aunque deja sin defensa al contrario, usarla antes de tiempo lo deja a él sin defensa alguna. Yahiko comprende la realidad, pero internamente se da cuenta de que hizo el movimiento aún más rápido que la misma Kaoru, lo que lo lleva a reiniciar el ejercicio con nuevo entusiasmo.
Finalmente, el día del ataque llega y Kaoru se lamenta de que Misao no haya podido llegar a tiempo. Sin embargo, el día pasa y llega la noche sin que nada especial pase. Yahiko está listo, a pesar de que Kenshin le advirtió que no participaría a menos que fuera absolutamente indispensable, cosa que acepta obedientemente. De pronto, la noche se ilumina y por un instante esperan la explosión del cañón Armstrong, pero pronto ven que se trata de fuegos artificiales. Su alivio dura poco al ver llegar en medio de las luces un grupo de globos (lo último de la tecnología) con los equipos de ataque de Enishi. Sin esperar más, Kujiranami se lanza desde lo alto preparando un disparo de su cañón. Usando el puño de Sanosuke como catapulta, Kenshin se lanza contra él y lo intercepta en pleno vuelo con un Kuzuryuu Sen, haciendo que el gigante termine estrellado contra el suelo. Kenshin se sube al techo y en un despliegue de poder emite su "ki", arrancando gran cantidad de tejas. Por un momento, Kaoru teme que Kenshin haya vuelto a ser el mortal Battousai, pero las palabras de Kenshin la alivian. De pronto, Kujiranami se levanta y prepara un disparo contra el doujo, pero Sanosuke estaba listo para eso. Del suelo saca su vieja espada Zanbato, ahora reparada, y recibe el disparo del cañón, devolviéndolo hacia el gigante, que tiene que esquivarlo. Lamentablemente, la espada no resiste y vuelve a partirse. Antes de poder recargar, Kenshin corta el cañón y de un golpe directo al muñón, paraliza al gigante, al ser éste un punto vital.
Ahora es el turno de los demás, por lo que Inui y Otowa se lanzan al ataque, sólo para recibir comentarios acerca de su obvia estupidez y mal gusto para vestir de parte de Kaoru y Yahiko. Para añadir algo de leña al fuego, Megumi comenta que el tal Inui parece tan imbécil como el mismo Sanosuke. De pronto, Kenshin se coloca entre los dos grupos, enfrentando a Otowa, mientras Sanosuke se lanza con su Zanbato contra Inui, sólo para descubrir que su armadura ha sido reparada y mejorada. El resto de la espada Zanbato cae hecha pedazos e Inui procede a vapulear a Sanosuke. Mientras tanto, Kenshin está frente a Otowa y sabe que si va en ayuda de Sanosuke, el cobarde de Otowa atacaría a Kaoru y los demás que están a su espalda. Rechaza las palabras de Otowa sobre que va a dejar morir a su amigo, y le asegura que Sanosuke luchará hasta el mismo amargo final. Otowa malinterpreta las palabras, acusándolo de cruel y cobarde, aunque Yahiko se da cuenta de que dichas palabras no fueron para Otowa, sino para Sanosuke, para demostrar que confía en su habilidad.

   
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