| Hermanos
de Sangre (4) |
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De pronto, desde lo alto
de su globo, Gein lanza un voluminoso paquete que al caer
deja al descubierto a lo que llama su Iwanbo número
tres, el más avanzado de todos. Ante el nuevo enemigo,
Kenshin tiene que tomar una decisión. Hace una
mirada rápida hacia sus amigos y luego vuelve a
enfrentarse a Otowa. A pesar de que todos creen que es
un descuido de Kenshin, Yahiko comprende el mensaje: es
hora de que él luche. De pronto, Kenshin se lanza
con todo contra Otowa, quien, aterrado, da un paso atrás.
La espada de Kenshin parece pasar sin tocarlo, mientras
Kenshin pasa corriendo a su lado, dirigiéndose
hacia Gein. Otowa se burla, especialmente cuando ve que
Yahiko va decidido hacia él. Prepara sus dardos,
sólo para descubrir que Kenshin había cortado
el mecanismo. Distraído, recibe de lleno un golpe
de la espada de madera de Yahiko.
Kenshin se enfrenta al monstruo de Gein, sólo para
descubir que está hecho de un material elástico
que resiste sus ataques. Los primeros intentos de Kenshin
son infructuosos e incluso llega a recibir un buen impacto.
Desde el interior del muñeco, Gein maneja hábilmente
los controles, seguro en el cuerpo del gigante como si
de una cabina de avión se tratara. Con la ventaja
de no hacer mayor esfuerzo físico, está
seguro de ser quien acabe con Kenshin, a pesar de que
él no tiene particular deseo de hacerlo. Kenshin
se da cuenta de que lo hace sólo por el reto y
le asegura que no será vencido por una marioneta,
declaración que llena de rabia a Gein. Sin embargo,
esta vez Kenshin está listo. Realiza un movimiento
de corte, similar a los que había intentado, pero
añade un movimiento giratorio que toma el elástico
y lo retuerce sobre sí mismo hasta romperlo, para
total sorpresa de Gein. Sin embargo, no se le han acabado
los trucos y una serie de ataques rotatorios de su brazo
restante parecen sobrepasar a Kenshin. Pero en un ataque
directo contra el cuerpo del gigante, Kenshin intercepta
una roca y la clava contra el tórax de Iwanbo.
Cuando Gein ataca, se da cuenta de que Kenshin ha insertado
la roca en los engranajes principales de su máquina,
y lo ha dejado indenfenso. Finalmente, y ante la atónita
mirada de Kaoru y Megumi, Kenshin realiza el fulminante
Amakakeru Ryuu no Hirameki y destruye a la invención
de Gein.
Kenshin lanza su mirada hacia Enishi, quien ya se retira
en su globo, y acepta el ruego de Megumi, quien le pide
que no siga, pues su estado no lo permitiría. Tranquilamente
pasa cerca de los demás luchadores y se sienta
para ser atendido por Megumi.
La lucha de Sanosuke e Inui sigue con ciertas ventajas
de uno y de otro, pero al ser estilos básicamente
similares, la armadura de Inui comienza a ser un factor
determinante. Sanosuke termina arrojado contra las paredes
del recientemente reparado doujo, y allí se prepara
para un nuevo round, ante la preocupación de Megumi,
quien le advierte del estado de su mano. Sin embargo,
el rudo luchador no se detendrá por eso y lanza
un poderoso Futae no Kiwami contra su rival, quien lo
recibe con su armadura. La mano de Sanosuke muestra el
horrible castigo, mientras la armadura no sufre daños.
Sin embargo, el cuerpo de Inui no es de metal, y sus brazos
colapsan ante el tremendo impacto. Finalmente, con un
formidable cabezazo, Sanosuke envía a Inui a la
inconsciencia. Después, simplemente exige a Megumi
que lo parche de nuevo.
En el otro terreno de combate, Yahiko comienza bastante
bien contra Otowa, quien todavía está impactado
por el ataque de Kenshin. Sin embargo, como "maestro
del arma escondida" (se cree Mousse de Ranma 1/2)
pronto demuestra cuán ladino puede ser. Le arroja
a Yahiko un frasco que él rompe en el aire, cubriéndolo
de un polvo que resulta ser magnético. Debido a
ello, las extrañas cintas que Otowa porta en su
espalda salen disparadas hacia dicho punto, hiriendo a
Yahiko con una serie de hojas metálicas muy flexibles.
A pesar de la desventaja, Yahiko, en un cruce de espadas,
logra robarle a Otowa su funda y con ella le logra arrancar
su espada de las manos. Sin embargo, las hojas magnéticas
vuelven a causarle más heridas a Yahiko, dejándolo
muy debilitado. Kenshin no interviene y, es más,
le dice a Yahiko que si quiso pelear, entonces debe ganar.
Decidido se lanza contra Otowa, quien lanza un poderoso
golpe contra Yahiko. Para sorpresa de todos, y especialmente
de Kaoru, Yahiko logra imitar el último secreto
de la escuela Kamiya, bloqueando la espada de Otowa. Antes
de que las hojas flexibles puedan volver a herirlo, Yahiko
utiliza su propia espada de madera y aplica soberano golpe
a Otowa. Antes de caer inconsciente, Kenshin recibe en
sus brazos a Yahiko, llevándolo para que sea atendido.
Todo parece haber terminado por esa noche, pero de pronto
la atención de Kenshin se dirige a los globos de
Enishi, y nota que uno de ellos tenía una escalera
desplegada. A darse cuenta de la traición, corre
hacia Kaoru y la saca del doujo justo a tiempo, antes
de que una mano unida a un brazo larguísimo y enguantado
en una horrible garra caiga sobre ella. Se trata de Mumyoi,
quien resultó ser uno de los sobrevivientes del
ataque que terminó en la muerte de Tomoe. Éste
es un ser deforme, producto de técnicas de "perfeccionamiento
corporal" aplicadas por su clan para realizar mejores
trabajos mineros y tener miembros más largos. Su
clan tiene dicho secreto tan celosamente guardado que
cualquier que los vea debe morir, y por ello desea ver
muerto a Kenshin (y por extensión, a todos los
presentes). De pronto, y como comercial no deseado de
cigarrillos, se aparece ante ellos la sonriente figura
de Saitou, quien había seguido las actividades
de Enishi de cerca por sus labores policiales. |
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