Sangre,
sudor y lagrimas
Los esbirros de Enishi asuelan la ciudad, y la entrada
de Saitou al juego les da una nueva oportunidad de vencer
a Kenshin y compañía. Pero hay algo más
detrás de lo que está pasando y que sólo
es conocido por Enishi. Yahiko tendrá la oportunidad
de demostrar de qué está hecho realmente
y Kenshin perderá lo que más quiere, a manos
de Enishi Yukishiro. |
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El fragor de la batalla
La llegada de Saitou es todo un impacto, especialmente
para Sano quien fue testigo de los últimos momentos
de la base de Shishio. Está furioso, aunque no
puede definir muy bien si es por que Saitou está
todavía vivo, o porque no les avisó que
lo estaba. Como sea, la actitud de Saitou no ha cambiado
para nada. Aparentemente había estado tras los
pasos de Enishi al enterarse que él había
sido el proveedor de armas de Shishio por lo que su existencia
era perturbadora para el gobierno. Fiel a su actitud,
Saitou ordena que le expliquen la situación actual,
para mayor rabia de Sano. Megumi acepta explicarle aunque
le pide que ayude a Kenshin a cambio, cosa que Saitou
simplemente rechaza pues si ha de pelear, será
por sus propio sentido de la justicia y no por ayudar
al Battousai. Por su parte, Kenshin está por enfrentarse
a Yatsume, quien es un ser amargado y deseoso de matar.
Sus palabras explican rápidamente sus razones para
su actitud cuando le cuenta a Kenshin y a Kaoru que su
clan, casi desempleado por la falta de oro en las vetas,
vio sus técnicas de refinación humana
un arma la cual se apresuraron a ofrecer al Bakufu. Luego
de la victoria de los restauradores, el clan de Yatsume
cayó en la total oscuridad, condenado a la extinción,
cosa que el mezquino ser culpa a la Restauración
en general y a Kenshin en particular. Pero antes que cualquier
enfrentamiento ocurra, Saitou hace su entrada, retando
al que llama un monstruo (además, le
molesta que Kenshin vaya a pelear sin la intención
de matarlo). Las ácidas palabras de Saitou hacia
Yatsume cumplen fácilmente su objetivo y el grotesco
ser dirige su atención por completo hacia Saitou,
dando inicio a una espectacular lucha. El primer choque
demuestra la técnica de la pared de roca
de Yatsume, quien en forma explosiva usa su largo brazo
y garra para formar una barrera de arena y tierra la cual
absorbe la mayor parte del impacto del Gatotsu de Saitou,
dejándole incluso una pequeña herida. Saitou
se muestra impávido y sigue provocando a Yatsume
llamándolo monstruo (ha descubierto que lo molesta
mucho más que llamarlo idiota). Furioso, Yatsume
ataque de nuevo pero esta vez el Gatotsu no va hacia su
cuerpo sino hacia su garra y sólo su gran precisión
como máquina hace que detenga la espada con su
garra. Cuando creía que había dominado a
Saitou, un Gatotsu posición cero le destroza su
garra y penetra dolorosamente por todo su antebrazo, saliendo
repugnantemente por su codo, dejando a Yatsume gritando
horriblemente por el dolor y la pérdida del brazo
del cual estaba tan orgulloso. Saitou se limita a verlo
sin mostrar ninguna emoción y comentando que debería
agradecerle que no le arrancó el brazo con el ataque,
lo que deja sin habla a Kenshin y compañía.
Yatsume insiste en luchar, declarando que morirá
antes de olvidar su pelea con Kenshin. Se retira hacia
el doujo en el cual ha almacenado varias bombas y luego
se lanza en clavado desde el techo hacia Saitou. Esta
vez el blanco no era él precisamente, sino que
aprovecha su conocimiento para hacer rápidamente
una serie de túneles en las cuales coloca las bombas.
Saitou simplemente comenta que el monstruo araña
se volvió un topo. De pronto unas explosiones muestran
el nuevo plan, pues es obvio que Yatsume ha sembrado el
terreno con minas que amenazan cualquier movimiento de
Saitou. Sin embargo, las minas no eran la verdadera amenaza
pues de pronto Yatsume las hace explotar de golpe, saliendo
de la tierra al mismo tiempo y aprovechando la onda de
expasión para un gran salto, listo para caer sobre
Saitou desde arriba. De pronto se da cuenta que Saiotu
ha hecho lo mismo y está incluso más alto
que él. Sin ventaja, Yatsume es atrapado y dolorosamente
empotrado de cara sobre el duro suelo. Luego, sin compasión,
Saitou le arranque la espada que le había dejado
dentro del brazo, se lo tuerce y declara que, aunque es
indigno de morir por la filosofía del Aku
Zoku Zan, lo matará si ese es su deseo. Sin
embargo, como era de esperarse, Kenshin intercede por
él, dejándolo libre para que vuelva con
su clan y los ayude con sus habilidades mineras. Le asegura
que si cuando esté curado todavía quiere
luchar contra él, entonces aceptará su reto,
pero sin involucrar a nadie más, una lucha de hombre
a hombre (¿?), lo que deja a Yatsume confundido
y avergonzado. Saiotu considera todo esto una idiotez
por supuesto, pero ahora sabe que al haber vencido a todos
sus secuaces, es muy posible que el jefe en persona baje,
que es lo que espera después de todo. Todos esperan
con ansiedad que Enishi baje e incluso Sano comprende
que esta vez no deberá interferir, cosa que le
hace notar a Saitou. Para su sorpresa, Saitou no tiene
el menor interés es Enishi, sino más bien
en la lista de sus compradores, potenciales elementos
rebeldes contra el gobierno. Sin que nuestros amigos lo
sepan, Chou, bajo las órdenes de Saitou, se ha
infiltrado en la masión de Enishi con el fin de
buscar dicha lista pero sin éxito. Lo único
que encuentra son una serie de documentos inútiles
y un grotesco laboratorio que parece ser el de Gein, lleno
de horribles rastros humanos, aparatos de cirugía
sucios y otras cosas así de repugnantes. |
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