| Sangre,
sudor y lagrimas |
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El Jinchuu de Enishi
De pronto, el globo de Enishi comienza su descenso, el
cual baja con toda la calma de mundo, saludando a Gein
en su destrozado Iwambo y confirmando unas extrañas
órdenes, antes de dirigirse hacia Kenshin, quien
ya está preparado con su Sakabatou. El enfrentamiento
inicial es calmado, a pesar del odio que profesa Enishi.
Le asegura a Kenshin que está pronto a ejecutar
su Jinchuu pero que antes le hará probar un poco
de dolor. Se quita su capa y se prepara para la pelea,
ante un Kenshin dispuesto a terminar todo y empezar una
nueva era de paz para él y sus amigos. Enishi entonces
desenvuelve lentamente su espada, la cual traía
a la espada envuelta en una tela. Para sorpresa de todos,
la gran espada, mucho mayor que las espadas japonesas,
pero con algo de estilo chino en ella. El tamaño,
curvatura y otros elementos le confirman a Saitou que
es una antigua Tachi, de las épocas
de oro del shogunato, una espada para combate directo
y de gran poder. Cuando la pelea comienza, el viento y
la tierra alrededor de ellos se agita, demostrando la
fuerza que está involucrada, pero sin impresionar
mucho a Saitou. Pero para sorpresa de Kenshin, Enishi
se burla de él asegurando que basta de probarlo
con ataques tan simples. Para demostrar que no es cualquier
rival, lanza su poderoso ataque que combina tanto un mandoble
como una patada, lanzando a Kenshin contra la pared. Su
técnica a la cual llama Watoujutsu
es el resultado, según él, de combinar técnicas
japonesas con las del continente (China) en su esfuerzo
por salir de lo más profundo de la desesperación.
La demencia de Enishi impacta en Kenshin, quien se horroriza
al oir del mismo Enishi cómo sobrevivió
en Shangai, viviendo en la inmundicia hasta que fue recogido
por una bondadosa familia quien pagó con su vida
su generosidad. Es en dicha casa que Enishi encontró
un texto de la técnica del Watoujutsu
y dedicó los siguientes años a perfeccionarla.
Finalmente inflamado, Kenshin comienza a atacar pero todavía
Enishi tiene la ventaja así que logra conectar
a Kenshin, causándole una herida en el brazo. Kenshin
se da cuenta que deberá atacar más en serio
pero el Watoujutsu de Enishi parece contrarrestar todos
sus ataques e incluso llega a superarlo por momentos.
Cuando Kenshin intenta su ataque desde arriba del Ryuu
Tsui Sen, Enishi aprovecha su propio tamaño y espada
para lanzar un tremendo golpe hacia arriba, arrojando
a Kenshin hacia los aires. Sin embargo, el ataque había
sido una finta. Ya en el aire, Kenshin se dirige hacia
el globo de Enishi y lo usa de apoyo para lanzarse en
contra de su enemigo y aplicándole un fulminante
Kuzu Ryuu Zen, en donde sus nueve puntos vitales fueron
golpeados instantáneamente. Todo parece terminado
pero para sorpresa y horror de los presentes, Enishi sale
de los escombros, aún de pie, a pesar de sus muchas
heridas. Su locura lo ha colocado en un estado mental
en donde incluso no siente el dolor, por lo que, a menos
que sea muerto, no hay forma de detenerlo, salvo si se
usa la última técnica, el Amakakeru Ryuu
no Hirameki. Todos esperan preocupados el desenlace mientras
los dos enemigos hablan, y Enishi le dice a Kenshin que
mientras la hermana que tiene en su memoria siga sonriéndole
él nunca perderá. A pesar de su culpa, Kenshin
lanza su técnica máxima, justo cuando Enishi
lanza la suya. Sorprendentemente, ambos ataques fallan
y cuando se lanzan de nuevo el uno contra el otro, las
espadas chocan espectacularmente. Saitou se da cuenta
que Enishi a aprovechado su postura y técnica para
afirmarse efectivamente en el suelo, evitando ser afectado
por el ataque y el posterior vacío producido por
el Amakakeru Ryuu no Hirameki, incluso aprovechando para
herir una vez más a Kenshin. Para crear mayor confusión,
Gein entonces produce una cortina de humo, separando a
Kenshin y Enishi de los demás. De pronto Enishi
deja a Kenshin y se dirige hacia Kaoru, su verdadero objetivo
de esa batalla, deseoso de quitarle a Kenshin lo que más
quiere en esta vida. Kenshin se interpone y Enishi se
burla de él, pero un poderoso golpe de Kenshin
lo arroja a un lado. Furioso, Kenshin le asegura que aunque
Tomoe le esté sonriendo, nunca podrá lograr
su objetivo. Esta vez le toca a Enishi ser sorprendido
por la enorme resistencia y poder de Kenshin. Aunque herido
y golpeado, continúa aporreando a Enishi, quien
comienza a preguntarse qué clase de hombre es él.
Sin embargo, antes de poder continuar, Kujiranami, quien
ha despertado, se lanza contra Kenshin, sujetándolo
y dándole a Enishi el tiempo necesario para recuperarse
y retirarse hacia el doujo. En medio de toda la confusión
y humo, un demente Enishi de pronto se planta frente a
Kaoru. En el exterior, Kenshin se logra zafar de Kujiranami
gracias a la intervención de Sano y Saitou, y desesperado
corre en busca de Kaoru. En el doujo se encuentra con
Enishi y nota el extraño perfume que una vez usara
Tomoe. Kenshin está furioso, pero Enishi le dice
que puede ir hacia lo que busca guiado por dicho olor.
Kenshin corre hacia el interior pero cae de rodillas cuando
ve el horrible espectáculo. Kaoru está atravesada
contra la pared del doujo, un una fea cicatriz en forma
de cruz afea su rostro. Kenshin no puede hacer nada, salvo
lamentarse, mientras la voz ahora lejana de Enishi le
grita demencialmente que sufra, que la llore, hasta el
día de su muerte. |
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