| Sangre,
sudor y lagrimas |
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El renacimiento de la
esperanza
Como lo suponía Aoshi, Kaoru todavía estaba
viva, pero prisionera de Enishi, en una isla en la bahía
de Tokyo, muy lejos de otras islas y prácticamente
incomunicada, usada por Enishi y su organización
como punto intermedio de su tráfico de armas. Kaoru
descubre que puede moverse libremente pero más
le sorprende el hecho de estar viva, pues por lo que había
oído a Enishi, era un desalmado asesino. De vuelta
en el doujo, Misao alegremente se dedica a destrozar a
patadas el altar ceremonial que representa la muerte de
Kaoru, mientras Yahiko simplemente le indica que deberá
limpiar todo después de terminar. Aunque están
seguros de que Kaoru está viva, Aoshi no considera
oportuno avisarle a Kenshin, pues simplemente cargaría
contra Enishi y tal vez esta vez Kaoru sí moriría,
dejándolo de nuevo sumido en las profundidades
de su culpa. Aoshi explica que es necesario que Kenshin
halle por cuenta propia su respuesta a cómo
compensar por su vida de asesinatos. Hecho eso, podrá
salir solo de sus desesperación y ser efectivo
al momento de ir a salvar a Kaoru. Yahiko se limita a
comentar que Aoshi habla por experiencia propia, cosa
que el lacónico guerrero no aprecia mucho. Al otro
día Yahiko y Misao tratan de infiltrarse en el
cuartel de policía para obtener información
que los lleve al escondite de Enishi pero su intento es
futil, especialmente cuando Aoshi y Megumi se presentan
y realizan el contacto sin mayores problemas. Para su
sorpresa se enteran que Saitou ya sospechaba que Kaoru
estaba viva, luego de estudiar ciertos documentos encontrados
en la villa de Enishi y un extraño espacio vacío
dentro del Iwambo 3. Por supuesto, dicha información
no los deja contentos, menos la actitud de Saitou quien
no da un centavo por la vida de Kaoru y está más
preocupado por la organización de tráfico
de armas. Finalmente Yahiko hace un trato con Saitou,
indicándole que si le dicen el nuevo escondite
de Enishi, ellos mismo irán por Kaoru, evitándole
dicha labor a la policía. Divertido, Saitou les
da la información, que coloca el escondite en algún
lugar de la ribera del río Arakawa, en su desembocadura
al mar, al sospechar ellos que usan una ruta marítima
para transportar las armas. Es más, ahora saben
incluso que otro miembro de la organización se
está trasladando hacia Japón, lo que indicaría
un mayor impulso a la venta de armas, cosa que Saitou
no va a permitir. En la isla, Kaoru es testigo de la llegada
del barco de suministros el cual llevará a Gein
a la costa y que a su vez trae al número dos de
la organizción, Wuu Heishin, acompañado
de sus cuatro guardaespaldas. Gein se da cuenta cómo
complementa a Enishi, al ser Wuu una persona más
tirada a la parte administrativa, lo que ha dado a su
organización el poder que ahora tiene. Sin embargo
la historia es otra. Ahora que el famoso Jinchuu está
hecho, se supone que la jefatura de la organización
pasará a Heishin, aunque nadie parece creer tal
posibilidad. Por su lado, Kaoru vislumbra la posibilidad
de huir en el mismo barco de suministros pero se cruza
con Enishi. De pronto, para su total extrañeza,
Enishi colapsa, gritando a su hermana porqué ya
no le sonríe. Demencialmente se lanza sobre Kaoru,
queriéndola matar, ya que es la sustituto de su
hermana. Sin embargo, su locura también evita que
mate a Kaoru esta vez, la cual se salva con las justas
y comprende porqué está viva. No es que
él no la haya querido matar, simplemente no podía.
Lamentablemente, toda la conmoción evita que suba
al barco y el único que sube es Gein. En el barco
se suponía que matarían a Gein y luego lo
arrojarían al mar, pero sus cables de titiritero
son muy buenas armas y pronto da cuenta de sus asesinos,
despidiéndose oficialmente de la organización.
Al otro día tenemos a Yahiko y Misao tratando de
buscar infructuosamente la base de Enishi. No saben si
Kaoru está ahí pero al menos pueden intentar
buscar pistas. Sin embargo, el área es muy grande
para que puedan por su cuenta así que tienen que
regresarse al doujo. Por su lado, Kaoru se ha quedado
sola en la mansión de Enishi y tiene que prepararse
su propia comida. Llevada por su buena naturaleza, también
le prepara algo a Enishi (aunque tal vez sea para vengarse).
La actitud de Kaoru suaviza un poco a Enishi quien ve
tras ella una imagen de su hermana, aunque por supuesto
eso no evita que comente sobre lo horrible de la sazón
de su prisionera. De vuelta en el doujo, los dos muchachos
se cruzan con el viejo loco del Rakunin Mura quien está
en su ruta de mendigo. Yahiko lo reconoce y lo invita
a pasar para comer algo. Mientras esperan conversan un
poco y Yahiko nota que el viejo fue alguna vez de una
familia samurai pero éste le dice que era débil
y que perdió tanto a su hija como a su hijo. Algo
misterioso, le dice también que es fácil
perder algo cuando se vive mucho tiempo y algunas veces
puede recuperarse, pero nunca se recupera aquello que
se arroja por voluntad propia. Yahiko nota en la expresión
y el tono de la conversación que el viejo habla
de Kenshin y que además, guarda para sí
algún secreto. Por supuesto, cuando se va Misao
se siente más aliviada, aunque todavía triste
pues su Aoshi-sama tampoco vuelve a pasar la noche con
ellos. Sin embargo, sin que lo sepa, Aoshi ha tendido
una trampa a Gein, el cual, como lo había pensado
Aoshi, vuelve a desenterrar el falso cuerpo de Kaoru.
Sin embargo, cuando abre el ataúd, una red sale
sorpresivamente y lo atrapa. Sin embargo, los alambres
cortadores de Gein dan rápida cuenta de la red
y se enfrenta a Aoshi, exigiendo la devolución
de su obra maestra. Sin embargo, indiferente a su deseo
de conservar la muñeca, Aoshi a su vez exige que
le diga el paradero de Kaoru. Gein responde atacando,
pero sus alambres fallan ante el movimiento de agua
fluída de Aoshi, el cual se coloca rápidamente
al lado del titiritero. La lucha que sigue demuestra lo
mejor de ambos estilos, tanto el de Aoshi, como la extraña
técnica de Gein, el cual explica que para usar
algo como el Iwambo se debe ser increíblemente
fuerte para manipular tal peso sólo con los dedos,
cosa que demuestra haciendo saltar fácilmente las
rocas alrededor de Aoshi. Aunque parece que fuera un empate,
eventualmente Gein descubre con terror lo bueno que es
Aoshi, cuando su máscara es cortada limpiamente
y dejando al descubierto su fea y vieja cara. Al siguiente
instante, el árbol del cual colgaba y que le servía
para mantener la distancia es partido limpiamente por
el espectacular estilo de Aoshi, lo que envía a
Gein saltado de árbol en árbol, tratando
de encontrar una forma de luchar. Aoshi comprende que
Gein no se olvidará de su muñeca y simplemente
lo espera cerca de la tumba de Kaoru. Pronto los dos rivales
de la oscuridad se enfrentan uno contra otro y Gein le
comenta que ya no pertenece a la organización de
Enishi, por lo que no tiene problemas en decirle la localización
de la base de Enishi en Tokyo, la cual está en
la ribera del río Arakawa, en un almacén
de la casa Heishin. Sin embargo, Aoshi no cede y fingiendo
que quiere hablar más, Gein se acerca y a último
momento despliega una especie de tela de araña
de metal, embebida en combustible alrededor de Aoshi.
Considerándolo atrapado, Gein exige que le entreguen
su muñeca, la cual está ansioso de darle
mantenimiento y eventualmente fusionar las técnicas
del Iwambo con ella. Sin embargo, para su total furia,
Aoshi le confiesa que ya la quemó, para liberar
a los cuerpos humanos usados en su fabricación.
Gein está furioso y activa su trampa pero Aoshi
también hace uso de su técnica de la doble
espada y secciona parte del mecanismo de cables, colocándolos
a su comando. De pronto Gein se da cuenta que la secuencia
final le pertenece a Aoshi y trata de hacer un trato,
pero Aoshi no está dispuesto a dejar que alguien
con tales técnicas siga con vida y enciende el
fuego, quemando a Gein y a todo a su alrededor. Al otro
día, Saitou llega a la escena del fuego y descubre
los restos calcinados de Gein y a Aoshi sin una quemadura,
al haberse refugiado en la tumba abierta de Kaoru. Con
el conocimiento de la base de Enishi, ambos se dirigen
rápidamente al lugar. En el Rakunin Mura, el viejo
loco ha vuelto y los demás desposeídos rápidamente
se le acercan para ver si ha traído algo de comer.
Para su desencanto, lo que ha traído es una pequeña
botella de perfume, perfume de ciruelas blancas. El nostálgico
olor hace reaccionar a Kenshin, quien no quiere que dicho
olor esté cerca de él, al recordarle mucho
a Tomoe. El viejo se le acerca y explica las buenas propiedades
del perfume, el cual calma el espíritu y que le
sirve a él para recordar las cosas buenas de su
pasado. En la ciudad, Yahiko ha decidido que no ha tomado
tiempo libre desde que todo esto empezó y va en
busca de Tsubame, para tratar de animarla, pues la jovencita
todavía está devastada por la aparente muerte
de Kaoru. Aunque Yahiko está deseoso de calmarla,
comprende la precaución de Aoshi, cuando le dijo
que no debía decirle esto a nadie, para mantener
el engaño a sus enemigos y no alertarlos. Como
sea, Yahiko trata de tranquilizar a Tsubame diciéndole
que de todas maneras, cuando todo termine, todos volverán
a salvo. |
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