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Saint Seiya Hades: El retorno de los muertos vivientes
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Mientras Roushi, el viejo maestro
de los Cinco Picos, está meditando, siente lo
que por tanto tiempo había estado esperando.
Ha velado por 243 años y ahora sabe que el sello
impuesto por Atena hace tanto tiempo se está
debilitando, lo que significaría la liberación
de Hades y sus 108 guerreros, y una nueva guerra. Comprende
que su objetivo será Atena, quien reposa en el
Santuario luego de su batalla contra Poseidón,
pero está confiado en que los caballeros podrán
defenderla. También sabe que su presencia será
necesaria, por lo que decide abandonar Rozan, la tierra
que habitó por tanto tiempo. Se despide de Shunrei,
pero se cuida de no decirle su destino y evitar así
que los jóvenes caballeros de bronce lo sigan
en otra mortal batalla, pues según su juicio
ya han ganado el derecho de vivir el resto de sus vidas
en paz. Su precaución no le servirá de
mucho, pues pronto Shiryu decide ir al Santuario para
averiguar acerca de la extraña desaparición
de su maestro (a pesar de haber quedado ciego en la
lucha contra Poseidón y de los desgarradores
lamentos de Shunrei). Por su lado, estos extraños
eventos generan su correspondiente cosmo, que alerta
tanto a Hyoga (Cisne) como a Shun (Andrómeda).
En el Santuario, una serie de extraños acontecimientos
anuncian las luchas por venir. Varios guardias son dejados
inconscientes a manos de extraños seres encapuchados,
y el contraataque de los guerreros de bronce no logra
gran efecto en ellos, pues éstos se desvanecen
en la oscuridad. Su terrible aspecto confirma los hallazgos
de Shaina, quien descubre una serie de tumbas abiertas
desde el interior y se da cuenta de que el único
con el poder sobre la muerte es aquel que la representa,
es decir, Hades. Estos espectros siguen su camino y
uno de ellos llega a la casa de Aries, en donde se enfrenta
con Mu. Sin embargo, el recién llegado tiene
un cierto poder sobre Mu, quien indefenso, acepta la
orden de arrodillarse ante él. La siguiente orden
es mucho más terrible, pues especifica que la
cabeza de Atena debe ser entregada en el lapso de doce
horas, cosa que Mu se resiste a hacer. Su negativa fuerza
la llegada de otros dos espectros, quienes para gran
sorpresa de Mu resultan ser Máscara Mortal (Cáncer)
y Afrodita (Piscis).
Mu los desprecia, pues se siente seguro con su armadura
dorada. Sin embargo, Cáncer y Afrodita retiran
sus mantos negros y dejan ver copias idénticas
de sus viejas armaduras doradas, aunque mucho más
oscuras y opacas. Resultan ser sobrepellices,
es decir, ropajes oscuros proporcionados por el soberano
de la muerte, Hades, al cual han jurado lealtad. Le
ordenan retirarse, pero éste se coloca tercamente
en su camino y, extendiendo sus brazos, produce su barrera
defensiva, la pared de cristal. Frente a ella, los ataques
de Cáncer y Piscis son inútiles, pero
el tercer espectro la elimina simplemente con su propio
poder. Viendo el camino libre, Cáncer y Piscis
pretenden seguir su camino, pero Mu vuelve a interponerse,
por lo que Cáncer decide aplicarle un golpe fatal.
Sin embargo, antes de que pueda hacerlo es golpeado
y todos se sorprenden al ver a Seiya.
Por supuesto, la presencia de Cáncer y Piscis
desconcierta a Seiya, quien primero los ve como fantasmas,
pero luego Mu le dice que son espectros, revividos para
ser guerreros de Hades. Seiya se da cuenta al final
de la razón por la cual los caballeros dorados
no abandonaron el Santuario durante sus batallas contra
el dios Poseidón, pues su deber era protegerlo
de un posible ataque. Sin embargo, Seiya se petrifica
al oír la orden de Atena. Según Mu, si
los caballeros de bronce se acercan al Santuario, serán
expulsados, y si se niegan serán ejecutados.
Aprovechando su asombro, Cáncer ataca a Seiya,
pero éste no está dispuesto a tolerárselo.
Tras recuperarse, llama a su armadura y le aplica unos
buenos golpes a Cáncer. Sin embargo, justo antes
de enfrentar máximo poder contra máximo
poder, Mu golpea a Seiya por la espalda. Atónito
por la traición, Seiya colapsa, no sin antes
lanzar un angustiado grito a Saori, quien se despierta.
Atena no puede creer que Seiya esté en el Santuario,
pero se sorprende todavía más al encontrar
a un extraño en sus aposentos.
Mientras tanto, Cáncer está deseoso de
acabar con el indefenso Seiya, pero Mu lo detiene y
asegura que lo ejecutará él mismo. Le
aplica su Starlight Extinction y, luego de un espectacular
despliegue de luz, el cuerpo de Seiya parece desintegrarse
ante los ojos de sus enemigos. Cáncer y Piscis
quedan satisfechos, pero el tercer espectro le pregunta
a Mu adónde teletransportó a Seiya. Mu
no se digna responderle.
El otro espectro ordena a Cáncer y Piscis cumplir
su misión, pero Mu insiste en bloquearles el
paso. Mu declara que su misión es proteger el
templo de Aries y cumplirá su misión aunque
eso signifique rebelarse ante su enemigo (del cual parece
saber su identidad). Acepta morir como castigo, pero
no perdonará a Cáncer y a Piscis, quienes
sorprendidos y asustados se dan cuenta de que Mu luchará
por primera vez. A pesar de los ataques de ambos, su
capacidad de teletransportación le da una tremenda
ventaja y no pueden evitar ser llevados de vuelta al
reino de los muertos. Sin embargo, pronto aparecen tres
figuras más, quienes al quitarse los mantos revelan
a Saga (Géminis), Shura (Capricornio) y Camus
(Acuario), todos vistiendo sus equivalentes sobrepellices
otorgados por Hades.
Pronto Mu es atacado por Shura y su Excalibur, y éste
lo esquiva a duras penas con su teletransportación,
pero no puede detener el polvo de diamantes de Camus,
que lo lanza contra el techo de su templo para luego
caer a los pies de Saga. Sin embargo, para sorpresa
del agredido, Saga y los demás interrumpen su
ataque y lamentan lo que tienen que hacer. Sus lágrimas
de sangre le dicen a Mu que su lamento es sincero, pero
aún así Saga se alista para atacar. El
espectro que no ha intervenido decide terminar con cualquier
posibilidad de Mu y procede a paralizarlo. Ordena a
los demás proseguir su camino hacia Atena y cumplir
su misión, para la cual sólo tienen doce
horas. Se dispone a matar a Mu con sus propias manos,
pero se detiene sorprendido al ver los fuegos en el
reloj de las doce casas encenderse misteriosamente.
Ante ellos aparece el viejo maestro, quien se dirige
hacia el espectro con el nombre de Shion (caballero
de Aries y anterior patriarca), mientras éste
lo llama Dohko (caballero de Libra).
Dohko libera a Mu de su parálisis y le ordena perseguir
a los demás espectros. Declara que él y
Shion tienen 261 años, pero la apariencia de Shion
es la de un joven gracias al poder de Hades, quien le
dio vida y juventud. Dohko se burla de él asegurando
que es una farsa que terminará cuando dejen de
arder los fuegos en el reloj de las doce casas. Shion
le advierte a Dohko que la lucha podría extenderse
hasta por mil días, lo que no parece evitar el
enfrentamiento. |
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