NO A SOPA NO A PIPA
Saint Seiya Hades: El retorno de los muertos vivientes (3)
Shion se dispone a acabar con Shiryu, pero su poderoso ataque es detenido intempestivamente por la armadura de Libra. Shion comenta divertido que con su cuerpo tan viejo y pequeño no podrá usar su vieja armadura, pero de pronto un poderoso y joven cosmo brota del cuerpo de Dohko. Su cuerpo, cual crisálida de mariposa, comienza a cuartearse y de él emerge un Dohko con la misma apariencia de hace 243 años. Le dice a Shion que recibió de Atena el poder "Misopetha Menos" (preservación del alma), lo que le permitió hacer latir su corazón a razón de 100.000 latidos por año (lo que normalmente se hace en un día). En resumen, Dohko sólo ha envejecido 243 días desde ese tiempo. Shiryu comprende entonces por qué su viejo maestro no se movía así lloviese o nevase, sentado frente a los cinco picos y cuidando constantemente el sello sobre Hades.
Dohko ordena a Shiryu continuar y proteger a Atena pase lo que pase. Shion pretende detenerlo con un ataque, pero Dohko se interpone con el escudo de la armadura de Libra. Aprovecha su sorpresa para paralizarlo y se coloca su armadura. Ahora los dos quedan frente a frente y en condiciones más parejas, pero como ambos entienden que semejante confrontación podría extenderse por mil días, deciden pasar a sus ataques más poderosos. La tremenda explosión resultante es sentida por todos, y Shiryu comprueba asombrado que ambos cosmos han desaparecido. No puede creer que su maestro haya desaparecido con tanta facilidad.
Mu también ha sentido la desaparición del cosmo de Dohko, pero no tiene tiempo para lamentarse. Un repentino ataque lo paraliza y luego se encuentra frente a una una veintena de sombras. Son los demás espectros enviados para apoyar a los caballeros dorados. Paralizado, no puede defenderse de Cíclope Giganto, quien le pregunta dónde pueden estar Saga, Shura y Camus. Mu responde que es algo que él mismo quisiera saber y comenta lo inútiles que son como armada, pues no pudieron evitar la desaparición de sus compañeros. Esto enfurece a Giganto, quien quiere matarlo, pero es interrumpido por Papillón, quien les ordena seguir su camino hacia la casa de Leo, mientras él se ocupa de Mu. Mu no puede ver su forma, pero sí sentir su cosmo, y pronto se da cuenta de que es él quien lo tiene paralizando.
Mu se sorprende ante la grotesca figura que repta por los suelos y que tiene la capacidad de sumergirse en la tierra. Papillón Myu insiste en luchar contra Mu. Una brillante explosión surgida del cuerpo de Papillón obliga a Mu a protegerse con su pared de cristal, y descubre que el ente ha tomado la forma de una larva, que le lanza una especie de seda que comienza a encerrarlo en un capullo. Con mucho esfuerzo, pues no puede moverse ni respirar, Mu logra romper el capullo y descubre que ahora la larva también está encerrada en un capullo. El espectro le dice que sólo lo encerró para tener tiempo de evolucionar a su forma más poderosa. Le recuerda además que fue él quien lo paralizó al inicio de la batalla, pues es el más poderoso en telequinesis entre los caballeros dorados, aunque Mu no está impresionado. Papillón lanza unas columnas contra Mu, pero éste las detiene con facilidad y comenta que tal nivel de telequinesis no es nada para él. Para comprobarlo, él también lanza unas columnas contra Papillón, quien se ve forzado a destruirlas, pero queda expuesto en el proceso, lo cual aprovecha Mu para paralizarlo de la misma forma en que él fue paralizado. Le pregunta cortésmente a Papillón si quiere ser lanzado contra el suelo o contra la pared, y como no obtiene respuesta lo lanza contra ambos sitios. Para obligarlo a hablar comienza a hacer girar a Papillón vertiginosamente, pero éste no revela la cantidad exacta de espectros ni su posición. Mu entonces lo hace girar más rápido y comienza a retirarse. Sin embargo, Papillón le tiene una sorpresa. De él emana una extraña luz que se concentra y sale despedida hacia Mu, la cual se convierte en luminosas mariposas. Papillón le dice que dichas mariposas lo llevarán al reino de la muerte.
Mu se defiende con la técnica de Shion, la Stardust Revolution, pero no puede acertarle a Papillón, así que se teletransporta. Papillón no se preocupa, pues sus mariposas pueden ubicar a su enemigo sin importar dónde se encuentre. Sus palabras se confirman cuando Mu aparece más lejos, pero en la misma casa. Esto ocurre varias veces y Papillón se pregunta por qué Mu insiste en teletransportarse al lugar de su propia muerte. De pronto, la estrategia de Mu se hace evidente. Una serie de hilos de cristal han formado una red que atrapa tanto a Papillón como a sus mariposas. Mu se pregunta qué implicará matar a alguien que viene del reino de los muertos, pero Papillón le dice que los espectros no son fantasmas. Son humanos que cumplen el mismo papel que los caballeros, pero que han jurado defender a Hades. Su espíritu había permanecido dormido hasta el despertar de los 108 masei (estrella del mal), con lo cual se transformaron en los guerreros de Hades. Papillón trata de atacar, pero sus mariposas también son prisioneras. Mu le aplica su poderoso Stardust Extinction, que acaba con Papillón y sus mariposas. Cuando se retira de la casa de Cáncer, sólo queda volando una solitaria mariposa luminosa.
Ahora es el turno de Aioria. Enfrenta a los espectros, quienes le exigen saber el destino de Saga y los demás. Le preguntan si es posible que se teletransporten evitando algunas casas, pero Aioria les confirma que el poder místico de Atena concentrado en dichas casas no permite sino pasar a pie por ellas. Aioria se da cuenta de que los espectros no preguntan por Saga y los demás porque estén preocupados por ellos, sino porque no confían en ellos. Con su curiosidad satisfecha, cinco espectros deciden atacar, pero son muertos fácilmente por el Ligthning Plasma de Aioria. Todos quedan paralizados ante tan tremendo poder, pero reaccionan ante las burlonas palabras de un espectro recién llegado, quien les echa en cara que después de todo Aioria está solo.
En su camino para ayudar a Aioria, Mu halla los cadáveres de tres espectros. Sus sobrepellices han sido retirados y presentan heridas de espada y cortes helados, lo que le da una idea de quiénes los mataron.
En la casa de Leo, el nuevo espectro llamado Worm Raimi indica a los demás que sigan adelante, mientras él se entierra en un agujero que había preparado. Cuando el grupo se acerca a Aioria, éste se percata de que entre los cosmos de sus atacantes hay algunos conocidos, aunque no puede identificarlos. Está listo para acabar con todos cuando de pronto unos tentáculos salen por debajo de la tierra, lo atrapan y lo inmovilizan. Giganto trata de aprovechar la situación, pero Raimi insiste en su orden. Los demás se van mientras Raimi se vanagloria del poder de sus tentáculos y la imposibilidad de que sean destruidos. Usa otro tentáculo para atacar a Aioria, pero éste logra esquivarlo. Para sorpresa de Raimi, Aioria puede acumular suficiente cosmo para romper sus ataduras y luego toma por el tentáculo restante a su enemigo para luego arrancarlo de la tierra. Usando dicho tentáculo como apoyo, lo arroja sucesivamente contra las paredes y luego contra el suelo. Comentando que un gusano merece la muerte de un gusano, lo aplasta contra el suelo y se retira. Sorprendentemente, Raimi todavía tiene poder para regenerar sus tentáculos y emerge por detrás de Aioria, pero éste, sin siquiera volverse, lo destruye con su Ligthning Plasma.
   
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