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Saint Seiya Hades: Un paso al más alla

Atena muere por su propia mano. Impotentes, los santos no pueden hacer nada para evitarlo, y como mudo testigo tenemos a una de las fantasmales mariposas de Fairy, la cual se dirige de inmediato al castillo de Hades a comunicar sus noticias. Allí, es recibido por Zeros Frog, quien sin demora le da las nuevas a Radamanto. Sin embargo, éste se encuentra preocupado por la situación, ya que envió a los espectros en contra de las órdenes de sus superiores y ninguno de ellos volvió. En cambio, Atena termina suicidándose y cumple en forma extraña su objetivo. Vacilante, se dirige a la habitación de Pandora para ponerla al tanto.
Como era de esperarse, Pandora no está complacida por su desobediencia. Mortales acordes surgen de su arpa, los cuales rodean y torturan a Radamanto. Sus súplicas de perdón sólo son escuchadas luego de que Pandora considerase su posición como uno de los tres grandes líderes, aquellos que juzgan a los muertos. De pronto, un mensajero les anuncia la llegada de Saga, Camus y Shura con el cuerpo de Atena.
En el santuario, los santos de bronce se lamentan de su fracaso. Seiya no puede soportar la idea de que, la única vez en que de verdad Saori lo necesitó, no pudo hacer nada para ayudarla. Por su parte, Shun no atina a consolarlo. Luego aparece ante ellos Shiryu, quien declara que no merecen el nombre de santos. Hyoga asiente en silencio. De pronto, para sorpresa general, Shion se les presenta y les grita que no es momento de llorar sino de prepararse para la verdadera batalla. Los cuatro santos de bronce lo reconocen como uno de los espectros y se preparan para luchar una vez más. Shion les ordena que se retiren pero los broncíneos atacan; un poderoso movimiento de éste los envía por los aires. Con su atención ganada, Shion les dice que deberán dirigirse al castillo de Hades y detener sus malvados planes. Luego, para rematar la sorpresa de los jóvenes santos, Shion se arrodilla ante la sangre de Atena y también llora su muerte.
Seiya y sus amigos no saben qué pensar. ¿Por qué Shion está llorando si su objetivo era matar a Atena? Éste les dice que él, Saga y los demás siempre habían sido santos de Atena. Le preguntan entonces por qué insistían en decir que venían por la cabeza de Atena, a lo que Shion responde mojando sus manos en la sangre de ella y tocando la gran estatua, luego de lo cual invoca la aparición de la armadura sagrada. Ondas de energía rodean a la gran estatua y de pronto, en una explosión luminosa, desaparece. Los demás santos creen que ha desaparecido, pero Shion les dice que vean a los pies de la escultura. Allí se encuentra la misma estatua, pero ahora dorada y muy pequeña. Les dice que ésa es la armadura sagrada de Atena, y que, como todos los ropajes, también necesita sangre para renacer. En este caso, ha dormido por doscientos cuarenta años, y la sangre de Atena era indispensable para despertarla. Es más, dicha armadura es lo único que le permitirá a ella vencer a Hades.
Shion les cuenta cómo fueron despertados de la muerte por Hades, quien les prometió la vida eterna si lograban traer la cabeza de Atena. En su calidad de santos dorados, les sería fácil atravesar las doce casas y cumplir su misión, pero más bien aprovecharon dicha encomienda para advertir a Atena acerca de su armadura. Tenían que aparentar ser enemigos para evitar que Hades se diera cuenta de su traición y les quitase sus cuerpos. Además, les demostraron al ejército de Hades que eran capaces de usar la prohibida técnica del Atena Exclamation.
Seiya y los demás no comprenden la importancia de esto, pues ahora Atena está muerta. Sin embargo, Shion les insiste que la verdadera lucha recién comienza, y que tanto Atena como Shaka no se han rendido todavía, lo que confunde más a nuestros amigos. Shion no puede continuar, ya que de pronto cae de rodillas y sufre grandes dolores. Les explica que Hades sólo les dio vida por doce horas, las suficientes para cumplir su misión, pero ahora no tienen más tiempo; pronto su cuerpo se convertirá en polvo y volverá al sueño eterno de la muerte. Sin embargo, todavía tiene fuerzas para un último regalo. Toma más de la sangre de Atena y la salpica sobre las destrozadas armaduras de los santos de bronce. De pronto, la sangre de Atena hace el milagro de repararlas. Al morir, Shion les dice que ahora sus armaduras han llegado a su máximo nivel y que deben ir deprisa al castillo de Hades, siguiendo el cosmo de Aioria y los demás, quienes van en pos de Saga. Les indica que es obligatorio que le entreguen su armadura a Atena. Luego, Shion cae y se convierte en polvo.
Dohko ha sentido la muerte de su antiguo camarada y se lamenta por ello. Jura que ésta no será en vano y promete dirigirse con los demás para enfrentarse a Hades, luego de lo cual probablemente él también se reúna con él en la muerte. Por su lado, Seiya y los demás, con sus armaduras reparadas y una nueva motivación, se dirigen sin demora hacia el castillo de Hades, jurando que acabarán con Hades y protegerán a Atena.
   
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