NO A SOPA NO A PIPA

Saint Seiya Hades: Un paso al más alla (3)

Seiya despierta en un desolado lugar, con sólo rocas y una penumbra espeluznante. Está confundido, pues los espectros con quien saltó no están por ningún lado. Sin embargo, encuentra cerca a Shun, quien le habla del octavo sentido, necesario para estar vivo en el mundo de Hades. Aunque sus demás amigos no están a la vista, se alientan afirmando que deben estar vivos en algún otro lugar del país de los muertos. Deciden partir de inmediato para alcanzar a Atena y entregarle su armadura sagrada. Pronto descubren un gran arco, la puerta al infierno y la atemorizante inscripción de “Aquél que entre aquí deberá abandonar toda esperanza”. Shun le cuenta de la leyenda de Pandora, en donde 108 males abandonaron la caja, pero dejaron en el fondo a la esperanza, y eso los hace continuar, pues afirman que nunca la perderán.
Pronto llegan a un tenebroso río, tan ancho que no pueden ver la otra ribera. Se trata del río Estigia, el que los llevará al mundo de Hades. Notan en sus riberas a mucha gente que gime y se retuerce de dolor. No logran hacerles decir nada, pero de pronto una voz les dice que se trata de gente que vivió su vida sin vigor y, como no hizo nada bueno ni malo, está condenada a permanecer en las riberas del río Estigia, entre ambos mundos. El que habla es Caron Acheron, el barquero del río Estigia, quien se acerca en su góndola. Les dice que suban a su bote, pero pronto nota que aún están vivos. Como sabe que sólo los espectros pueden llegar vivos allí, les ordena que se retiren, pero Seiya lo ataca para obligarlo a llevarlos al otro lado. No sirve de nada, pues Caron lo esquiva de un salto y lo lanza lejos gracias a su Rolling Oar (remo giratorio). Caron desprecia a los humanos, considerados insectos en ese mundo, y se dispone a aplastar la cabeza de Seiya. Por fortuna, Shun interviene y logra evitarlo gracias a la cadena de Andrómeda. Caron pretende atacar a Shun, pero Seiya lanza su meteoro de Pegaso y obliga nuevamente a Caron a protegerse. Le dice a Seiya que su remo gira a una velocidad de 1.000 rpm, lo que lo hace un arma perfecta tanto para la defensa como para el ataque.
Sin embargo, Caron se aburre. Esta pelea no le representa ninguna ganancia y les dice que los llevará al otro lado si tienen monedas para pagarle. Seiya no le cree y pretende seguir peleando, pero Shun lo detiene, explicándole que ésa es la costumbre. Aunque no tiene monedas, le entrega un pendiente de oro, recuerdo de su madre. Seiya no quiere dejarlo entregar algo tan importante para él, pero Shun prefiere evitar una pelea innecesaria. Caron, impaciente, les ordena que suban al bote.
El viaje es aburrido y lento. Caron mata el tiempo cantando y hablando acerca del río. Les explica que quien caiga en él es llevado irremediablemente al fondo, sin oportunidad de flotar o nadar. También les dice que se acomoden, pues están en la parte central del río, en donde el agua es más fría y profunda. Repentinamente, les dice que será donde se bajen y procede a atacarlos. El pendiente, después de todo, sólo fue suficiente para llevarlos hasta allí. En un artero ataque, golpea con su remo a Seiya y lo lanza al río. Caron les hace la espeluznante revelación de que no sólo es imposible nadar en el río, sino que las personas que trataron y murieron vienen del fondo para llevarte con ellas. Eso es lo que precisamente le ocurre a Seiya, quien rápidamente se hunde, y es salvado a último momento por la cadena de Andrómeda. Caron golpea a Shun para obligarlo a soltarlo, pero éste se niega a abandonar a su amigo. Caron intenta lanzarlo fuera del bote, pero pronto debe volver a posición defensiva al percatarse del meteoro de Pegaso. Seiya vuelve a atacar pero Caron se burla de sus intentos. Sin embargo, nota sorprendido que uno de los meteoros ha superado su barrera defensiva. Pronto, más golpes lo alcanzan. Seiya le dice que cuando la misma técnica es usada con un Santo dos veces, se vuelve inútil. Caron cae al río y es rodeado por gente muerta, mientras Seiya sube al bote ayudado por Shun.
Caron está siendo llevado al fondo por los muertos y les grita que lo dejen subir. Sin él no podrán encontrar el otro lado y deberán navegar eternamente. Shun decide ayudarlo aunque Seiya no está de acuerdo. Al subir Caron exige su remo de vuelta, ahora en poder de Seiya. Aún dudando, Seiya se lo entrega, sólo para descubrir que sus sospechas eran correctas. Caron vuelve a atacar, afirmando que la compasión no tiene lugar en el infierno, pero Seiya no se preocupa ya que su ataque no servirá nuevamente. Sin embargo, Caron decide esta vez usar su técnica secreta, y la advertencia de Shun llega tarde. El Ending Current Crusher de Caron noquea a Seiya y pronto Shun deberá protegerse él mismo. Shun se disculpa con Seiya, y Caron le dice que más bien se preocupe por él. Sin embargo, la mirada compasiva y pura de Shun es demasiado para Caron quien cesa su ataque. Después de todo, los puros de corazón son enviados a Elyson, el mundo del cielo.
Cuando Seiya despierta, se sorprende al ver que Caron los está llevando, y lo que es más, le ha devuelto el pendiente a Shun. Caron responde que como su propia vida es lo más valioso, han pagado con creces su boleto para llegar al otro lado. Les advierte, sin embargo, que una vez que lleguen al otro lado, lucharán nuevamente. De pronto asoma la costa y Caron les dice que son las costas de la primera prisión. A partir de ahora están en el mundo de Hades, compuesto de ocho prisiones, tres valles, diez trincheras y cuatro esferas. Cada prisión está custodiada por un espectro. Seiya y Shun saltan de inmediato pero Caron los detiene, recordándoles que deberán luchar nuevamente. Seiya acepta el reto y le pide a Shun que no intervenga, y que en caso de caer derrotado deberá continuar con la misión solo. Ambos contrincantes lanzan sus ataques y Seiya cae. De pronto, Caron acepta que el mismo ataque no sirve dos veces con un Santo, mientras su casco cae partido y con él todas las monedas que allí tenía. Caron colapsa en su bote y es llevado por la corriente mientras entona su canción. Aunque Seiya tiene una herida en el brazo, deciden continuar.
   
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