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Saint Seiya Hades: Un paso al más alla (4)
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Una larga escalera espera a Seiya
y a Shun desde la ribera. Pronto alcanzan una imponente
construcción que es identificada por Shun como
una sala de juzgado. Notan el silencio reinante y de
pronto alguien les ordena que no hablen. Es un espectro,
uno de baja graduación que funge como guardia
del lugar. Les indica que las palabras están
prohibidas en dicho lugar, que no deben hacer ruido
cuando caminen y que incluso deben controlar su respiración.
Y no sólo eso, bajo ningún motivo deben
hacer algo tan ofensivo como soltar un pedo. Todas estas
restricciones se deben a que Lune, el espectro a cargo,
odia todo sonido fuerte. Les dice que incluso un muerto,
quien estornudó frente a Lune, fue rebanado por
la ofensa. De pronto, Seiya pega un tremendo estornudo,
ya que cogió un resfriado al caer tantas veces
en el río Estigia. El guardia está molesto
y les pregunta si entendieron las reglas. Seiya le contesta
que ya está comenzando a volverse irritante,
lo que hace explotar en gritos al guardia. Seiya le
hace notar que ha levantado la voz, lo que calla de
inmediato al guardia quien, derrotado, los lleva ante
el juez. Lo único que añade es que no
intenten guardar ningún secreto, ya que todo
ha sido registrado en los archivos.
Casi al llegar al final, el guardia escucha horrorizado
el inconfundible sonido de un pedo. Cuando voltea nota
a Seiya agitando el aire detrás de él
mientras le pregunta a Shun si había sido él.
Por supuesto, el correcto Shun nunca habría hecho
algo así, y Seiya tiene que confesar, mientras
el guardia se tapa las narices. De pronto, alguien ordena
que todos se callen. Le recuerda a Markino, el guardia,
que debe mantener silencio en el juzgado, y éste
pide disculpas temblando. Seiya y Shun se dan cuenta
de que se trata de Lune, el espectro de la primera prisión.
Lune le indica a Markino que lo oyó gritar, estornudar
y portarse ofensivamente. Markino se defiende afirmando
que al menos no soltó ningún pedo, pero
Lune impide que siga adelante. Le dice que si vuelve
a portarse así será castigado con la muerte.
Markino se retira contrito y musitando que él
no lo había hecho. Luego, el espectro Balron
Lune solicita sus nombres para saber de sus crímenes
y así decidir su castigo. Seiya y Shun se lo
dicen, pero para sorpresa de Rune sus nombres no aparecen
en el archivo. Les ordena que le digan sus nombres nuevamente,
y Seiya, pedantemente, le dice sus nombres y que además
son Santos de Atena, están vivos y vienen para
matar a Hades. De pronto, Markino entra corriendo y
gritando las noticias de que unos Santos de Atena han
cruzado el Estigia y se disponen a atacar a Hades. Sus
gritos y lo inútil de la noticia hacen que el
látigo de Lune salga disparado contra el infortunado
guardia, lo rodee y lo rebane como embutido.
Ahora Lune comprende porqué sus nombres no aparecen
en el archivo. Sin embargo, insiste en conocer sus crímenes.
Seiya se defiende diciendo que nunca ha hecho nada malo,
pero Lune le lanza su Reincarnation, un poder que le
permite ver todo el pasado de una persona. Allí
descubre que Seiya fue un niño peleador y abusivo,
y lo que es más grave, mató a muchas personas,
al referirse a sus batallas en el Santuario. Seiya explica
que lo hizo por la justicia, pero Lune le indica que
sólo los dioses puede castigar a los humanos.
Para aquellos humanos que matan a otros existen castigos
adecuados, y Lune lanza un ataque contra Seiya que lo
lanza al primer valle de la sexta prisión, un
lugar lleno de pozas de sangre hirviendo, en donde los
cuerpos se consumen y sólo quedan esqueletos.
Shun no deja que Seiya caiga allí y lo recoge
con su cadena de Andrómeda. Lune se sorprende
de que Shun haya podido alcanzar a Seiya a pesar de
la distancia, y Shun le explica que su cadena se hará
tan larga como sea necesario, incluso a través
de años luz.
Lune está impresionado por la determinación
de Shun. Es más, su rostro, salvo el color de
cabello, le recuerda a alguien muy importante. Considera
eso una coincidencia y decide juzgar a Shun, descubriendo
una figura similar a la de Seiya. Lanza su látigo
para acabar con Shun, pero la cadena de Andrómeda
lo protege. Sin embargo, al final su defensa es superada
y Shun es cortado en pedazos. A pesar de haber terminado,
Lune se pregunta si será una copia viviente de
Él y decide enterrar su cabeza. De
pronto, la cabeza revive y le ordena que lo vuelva a
unir a su cuerpo, y Lune se da cuenta de la verdad.
Horrorizado, busca el cuerpo y nota que ya no está.
Desesperado, sale con la cabeza hacia la segunda prisión,
pidiendo ayuda. Supone que el Huracán Oscuro
del Valle Negro se ha llevado el cuerpo. De pronto se
le aparece Radamanto, y Lune le habla de la cabeza viviente.
Radamanto le pregunta de qué cabeza viviente
está hablando y Lune mira sorprendido a lo que
creía la cabeza de Shun.
En el juzgado, Shun ayuda a Seiya. No saben qué
ha pasado, pero deciden aprovechar la oportunidad para
continuar y salen del juzgado a lo que creen es el camino
hacia la segunda prisión. |
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