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Aunque su mamá le pide una
sonrisa de despedida, el pequeño Marco se niega
a dársela, pues está muy molesto por el
viaje de ella a una tierra lejana y por un largo tiempo.
Pero cuando el barco se pone en marcha, el pequeño
reacciona y corre tras él para despedirse de
su querida mamá. Luego de un año, el pequeño
sigue con su vida normal, pero le preocupa haber dejado
de recibir carta de ella por tres meses. Uno de esos
días llega su hermano Tonio, quien venía
de visita. El pequeño aprovecha para contarle
que su padre sólo se dedica a trabajar y no tiene
tiempo para nada ni nadie más. Su recorrido por
los tejados lo lleva a una casa en donde le llama la
atención un pequeño títere manejado
por una niña llamada Fiorina. Marco es invitado
a pasar y conoce a sus dos hermanas. En ese momento
llega Peppino, el padre de ellas, el cual anuncia la
partida de un barco a la Argentina a mitad del precio
normal. El pequeño se interesa mucho, pero de
un momento a otro el jefe de familia sufre un desmayo.
Marco corre a buscar a su padre, auxiliar en un consultorio
médico, y sólo entonces comprende lo importante
que es su trabajo.
Por la noche, Marco le cuenta a su padre lo del barco
y le dice que ha ahorrado para ir en busca de su mamá,
pero recibe la negativa de éste. El día
señalado llega y el barco parte con Peppino y
su familia. Marco sólo logra ver alejarse la
nave. No obstante, se entera de que en diez días
un nuevo barco zarpará a Sudamérica, aunque
sólo llegará a Río de Janeiro.
El pequeño no lo piensa más y decide embarcarse
como polizón; para mala suerte, es descubierto.
Finalmente, y con ayuda del cocinero del barco, logra
obtener el permiso de su padre.
Al llegar a Río, Marco hace un transbordo y en
el viaje conoce al Sr. Federico y su esposa Renata.
El viaje concluye en Buenos Aires, pero aquí
comenzarán sus problemas: le roban su dinero
y le informan que el Sr. Mechini ya no vive en la capital,
sino en Córdoba. Desalentado por la noticia,
deambula por las calles, y la fortuna lo hace rencontrarse
con Fiorina y su familia. Enterado de lo ocurrido, Peppino
decide ayudarlo y se marchan juntos rumbo a Córdoba.
Pero en el camino, Conchietta se enferma y la familia
no puede continuar. Peppino pide a la hermana Margarita
llevar al pequeño a Rosario. Ésta acepta
y le dan una recomendación para que el comandante
Barrientos -hombre influyente del lugar- lo ayude a
llegar a Córdoba. No obstante, cuando Marco llega
a Rosario, es recibido por un mayordomo que le informa
que su patrón no se encuentra y lo despide de
manera humillante.
Una vez más, Marco camina por las calles desconsolado,
pero su estrella lo hace ser reconocido por su amigo
Federico, quien lo presenta ante un grupo de compatriotas
inmigrantes. Con el fin de ayudarlo, todos hacen una
colecta y al día siguiente Marco viaja a Cordoba.
Al llegar, le informan que el Sr. Mechini se ha mudado
recientemente a Tucumán. Pensando en viajar al
alba, Marco conoce a un niño llamado Pablo, quien
lo invita a pasar la noche en su casa, donde vive también
su hermanita Juana, ahora enferma. Esa noche, la salud
de la pequeña se agrava y Marco se verá
obligado a gastar todo su dinero en su curación.
El siguiente amanecer, un Marco sin dinero es ayudado
por Pablo a abordar clandestinamente el tren designado
a Tucumán, pero una vez mas será descubierto
por culpa de su mono Amedio y abandonado a medio camino.
Sin otra alternativa, caminará hasta desfallecer
en medio de una nevada y será salvado de la muerte
por un viajero. Por último, el pequeño
llega a Tucumán y da con la casa del Sr. Mechini.
Allí por fin puede ver a su mamá, pero
está gravemente enferma y con pocas opciones
de sobrevivir. Dentro de su inconsciencia, Anna apenas
logra reconocer a su hijo. A la mañana siguiente,
despierta milagrosamente curada y ve al pequeño
dormido a los pies de su cama. Con lágrimas en
los ojos, lo despierta y ambos se abrazan sin aliento.
Por fin están listos para ir de vuelta a su hogar.
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