Aprovecha la preventa de Sugoi 29

Marco ~Haha wo Tazunete Sanzenri~
(Marco: 3000 leguas en busca de mamá)

Aunque su mamá le pide una sonrisa de despedida, el pequeño Marco se niega a dársela, pues está muy molesto por el viaje de ella a una tierra lejana y por un largo tiempo. Pero cuando el barco se pone en marcha, el pequeño reacciona y corre tras él para despedirse de su querida mamá. Luego de un año, el pequeño sigue con su vida normal, pero le preocupa haber dejado de recibir carta de ella por tres meses. Uno de esos días llega su hermano Tonio, quien venía de visita. El pequeño aprovecha para contarle que su padre sólo se dedica a trabajar y no tiene tiempo para nada ni nadie más. Su recorrido por los tejados lo lleva a una casa en donde le llama la atención un pequeño títere manejado por una niña llamada Fiorina. Marco es invitado a pasar y conoce a sus dos hermanas. En ese momento llega Peppino, el padre de ellas, el cual anuncia la partida de un barco a la Argentina a mitad del precio normal. El pequeño se interesa mucho, pero de un momento a otro el jefe de familia sufre un desmayo. Marco corre a buscar a su padre, auxiliar en un consultorio médico, y sólo entonces comprende lo importante que es su trabajo.
Por la noche, Marco le cuenta a su padre lo del barco y le dice que ha ahorrado para ir en busca de su mamá, pero recibe la negativa de éste. El día señalado llega y el barco parte con Peppino y su familia. Marco sólo logra ver alejarse la nave. No obstante, se entera de que en diez días un nuevo barco zarpará a Sudamérica, aunque sólo llegará a Río de Janeiro. El pequeño no lo piensa más y decide embarcarse como polizón; para mala suerte, es descubierto. Finalmente, y con ayuda del cocinero del barco, logra obtener el permiso de su padre.
Al llegar a Río, Marco hace un transbordo y en el viaje conoce al Sr. Federico y su esposa Renata. El viaje concluye en Buenos Aires, pero aquí comenzarán sus problemas: le roban su dinero y le informan que el Sr. Mechini ya no vive en la capital, sino en Córdoba. Desalentado por la noticia, deambula por las calles, y la fortuna lo hace rencontrarse con Fiorina y su familia. Enterado de lo ocurrido, Peppino decide ayudarlo y se marchan juntos rumbo a Córdoba. Pero en el camino, Conchietta se enferma y la familia no puede continuar. Peppino pide a la hermana Margarita llevar al pequeño a Rosario. Ésta acepta y le dan una recomendación para que el comandante Barrientos -hombre influyente del lugar- lo ayude a llegar a Córdoba. No obstante, cuando Marco llega a Rosario, es recibido por un mayordomo que le informa que su patrón no se encuentra y lo despide de manera humillante.
Una vez más, Marco camina por las calles desconsolado, pero su estrella lo hace ser reconocido por su amigo Federico, quien lo presenta ante un grupo de compatriotas inmigrantes. Con el fin de ayudarlo, todos hacen una colecta y al día siguiente Marco viaja a Cordoba. Al llegar, le informan que el Sr. Mechini se ha mudado recientemente a Tucumán. Pensando en viajar al alba, Marco conoce a un niño llamado Pablo, quien lo invita a pasar la noche en su casa, donde vive también su hermanita Juana, ahora enferma. Esa noche, la salud de la pequeña se agrava y Marco se verá obligado a gastar todo su dinero en su curación. El siguiente amanecer, un Marco sin dinero es ayudado por Pablo a abordar clandestinamente el tren designado a Tucumán, pero una vez mas será descubierto por culpa de su mono Amedio y abandonado a medio camino. Sin otra alternativa, caminará hasta desfallecer en medio de una nevada y será salvado de la muerte por un viajero. Por último, el pequeño llega a Tucumán y da con la casa del Sr. Mechini. Allí por fin puede ver a su mamá, pero está gravemente enferma y con pocas opciones de sobrevivir. Dentro de su inconsciencia, Anna apenas logra reconocer a su hijo. A la mañana siguiente, despierta milagrosamente curada y ve al pequeño dormido a los pies de su cama. Con lágrimas en los ojos, lo despierta y ambos se abrazan sin aliento. Por fin están listos para ir de vuelta a su hogar.
   
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