Aprovecha la preventa de Sugoi 29

Mimi wo Sumaseba
(Si escuchas con cuidado)

Shizuku es una niña que gusta mucho de la literatura, y eso tiene que ver con que su padre trabaje en una biblioteca. Esta afinidad por las letras hace que prepare para sus amigas una adaptación en japonés de la canción Country Road. Yuuko, su mejor amiga, la escucha y la felicita. Luego Shizuku le canta otra que ha escrito, llamada Concrete Road, a manera de broma. Típico a su edad, Yuuko está enamorada de uno de sus compañeros de salón y Shizuku no perderá oportunidad para ayudar a su amiga, sobre todo cuando él esté cerca. En medio de esas idas y venidas, Shizuku olvida su libro y éste le es devuelto por un muchacho, que de manera bastante burlona la felicita por su Concrete Road, pues abrió el libro y encontró la letra. Shizuku se enfurece con el desconocido. En una de tantas, la hermana mayor de Shizuku la envía a llevarle el almuerzo a su padre, y la joven parte. En el tren se encuentra con un gato y lo sigue movida por la curiosidad, pues se bajan en el mismo lugar. La persecución del gato la lleva hasta una tienda de antigüedades y en ella conoce a un simpático anciano, quien le muestra el lugar y un muñeco de un gato vestido de etiqueta al que llama el Barón. Shizuku recuerda que debe ir a la biblioteca y corre para allá, pero olvida el almuerzo, y éste le es devuelto por el joven anterior, que resulta vivía en la tienda de antigüedades. Ya en la biblioteca, Shizuku nota que siempre su nombre es precedido por el de un tal Seiji Amasawa. Intrigada, trata de ubicarlo de alguna forma. En su colegio pasan dos cosas importantes: primero, se tropieza con el muchacho de la tienda y, al dar las explicaciones del caso, todo queda como que ella está enamorada de él; segundo, el chico que le gusta a Yuuko, Sugimura, le pide a ésta que responda una carta de amor enviada por un amigo suyo, a lo que ella rompe a llorar. Al día siguiente, Shizuku habla con Sugimura y éste le confiesa que quien le gusta a él es ella, y Shizuku le dice lo que Yuuko siente por él. Luego se separan. Consternada por estos sucesos, Shizuku va hasta la tienda y se encuentra con el gato, pero no puede entrar porque está cerrada; tampoco ve al Barón en su sitio. Mientras espera y piensa en sí misma, aparece el chico de la tienda. Éste le explica que la tienda se halla habitualmente cerrada, el dueño está bien y no han vendido al Barón, pues es un tesoro personal de su abuelo. La deja a solas con el muñeco para que lo vea cuanto quiera y baja a su taller. Poco después, Shizuku baja y descubre que Seiji hace violines y le pide que toque. Él dice que está bien, pero ella lo acompañará cantando. Así, Seiji empieza a tocar Country Road y Shizuku lo canta. En ese momento llega su abuelo y sus amigos, todos músicos, y se unen a la canción. Terminado el tema, todos se felicitan, y Shizuku se entera de que él es Seiji Amasawa. Seiji camina con Shizuku para acompañarla y le cuenta que quiere hacer violines en Cremona, Italia, pero su familia se opone, excepto su abuelo. Ambos se despiden, y al día siguiente todo el mundo habla de que la han visto paseando con un muchacho. La situación empeora cuando Seiji la va a buscar en su salón, y a ella no le queda más que irse lejos de allí pues la gente en pleno está escuchándola. Suben al techo y Seiji le dice que su padre cedió y podrá a ir a Cremona, y se va relativamente pronto. Le dice además que estará de aprendiz por dos meses para saber si realmente tiene aptitudes o más bien debe volver a estudiar. Shizuku siente algo en su interior, pero se sobrepone y le desea la mejor de las suertes. A la manera japonesa, ambos se hacen una sincera declaración de amor y Seiji concluye que en Cremona trabajará duro y cantará la canción de ella. La romántica situación se ve interrumpida por todos los de su salón, a lo que Shizuku corretea, pero mientras corre, va llorando. Más tarde, Shizuku visita a Yuuko y le explica todo lo que está pasando, además de su propia sensación de inutilidad al ver como él ya sabe lo que quiere y ella todavía no. En ese momento, Shizuku se promete probarse a sí misma y decide escribir una historia y tenerla lista cuando él vuelva de Cremona. Para esto va a pedirle al abuelo de Seiji permiso para usar al Barón como personaje principal; éste acepta con la condición de que él sea la primera persona en leerlo. Sin embargo, dicha resolución originará problemas en casa de Shizuku, pues ésta bajará en su rendimiento escolar. Pelea con su hermana y luego conversa con sus padres. Pero ellos, en contra de lo que se esperaría, deciden apoyarla en lo que quiere, pero le hacen saber que será totalmente responsable de los resultados y consecuencias. De esta manera, y con mucho esfuerzo, Shizuku logra terminar “Si escucho con cuidado, la historia como la contó el Barón”, y se la lleva al abuelo de Seiji; le pide leerla mientras ella espera. Mientras el abuelo lee, Shizuku espera en el taller de Seiji. Al terminar, le dice a la niña que es genial, pero ella sabe que es mentira. El abuelo le explica que es sólo la primera joya que ha creado y aún está áspera, sin pulir e incompleta, como los violines de Seiji. No hay motivo por que apresurarse, y puede mejorarla. Ya más tranquila y satisfecha, Shizuku duerme en su casa, pero se despierta de improviso y ve a Seiji en la calle que la llama. Baja corriendo y éste explica que todo está bien con él y volverá a Cremona, pero quería verla. Seiji la lleva hasta su lugar secreto, desde donde ven juntos el amanecer. Allí le pide algo a Shizuku algo para tiempo después: casarse con él. Y ella acepta.
   
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