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Shizuku es una niña que gusta
mucho de la literatura, y eso tiene que ver con que
su padre trabaje en una biblioteca. Esta afinidad por
las letras hace que prepare para sus amigas una adaptación
en japonés de la canción Country Road.
Yuuko, su mejor amiga, la escucha y la felicita. Luego
Shizuku le canta otra que ha escrito, llamada Concrete
Road, a manera de broma. Típico a su edad, Yuuko
está enamorada de uno de sus compañeros
de salón y Shizuku no perderá oportunidad
para ayudar a su amiga, sobre todo cuando él
esté cerca. En medio de esas idas y venidas,
Shizuku olvida su libro y éste le es devuelto
por un muchacho, que de manera bastante burlona la felicita
por su Concrete Road, pues abrió el libro y encontró
la letra. Shizuku se enfurece con el desconocido. En
una de tantas, la hermana mayor de Shizuku la envía
a llevarle el almuerzo a su padre, y la joven parte.
En el tren se encuentra con un gato y lo sigue movida
por la curiosidad, pues se bajan en el mismo lugar.
La persecución del gato la lleva hasta una tienda
de antigüedades y en ella conoce a un simpático
anciano, quien le muestra el lugar y un muñeco
de un gato vestido de etiqueta al que llama el Barón.
Shizuku recuerda que debe ir a la biblioteca y corre
para allá, pero olvida el almuerzo, y éste
le es devuelto por el joven anterior, que resulta vivía
en la tienda de antigüedades. Ya en la biblioteca,
Shizuku nota que siempre su nombre es precedido por
el de un tal Seiji Amasawa. Intrigada, trata de ubicarlo
de alguna forma. En su colegio pasan dos cosas importantes:
primero, se tropieza con el muchacho de la tienda y,
al dar las explicaciones del caso, todo queda como que
ella está enamorada de él; segundo, el
chico que le gusta a Yuuko, Sugimura, le pide a ésta
que responda una carta de amor enviada por un amigo
suyo, a lo que ella rompe a llorar. Al día siguiente,
Shizuku habla con Sugimura y éste le confiesa
que quien le gusta a él es ella, y Shizuku le
dice lo que Yuuko siente por él. Luego se separan.
Consternada por estos sucesos, Shizuku va hasta la tienda
y se encuentra con el gato, pero no puede entrar porque
está cerrada; tampoco ve al Barón en su
sitio. Mientras espera y piensa en sí misma,
aparece el chico de la tienda. Éste le explica
que la tienda se halla habitualmente cerrada, el dueño
está bien y no han vendido al Barón, pues
es un tesoro personal de su abuelo. La deja a solas
con el muñeco para que lo vea cuanto quiera y
baja a su taller. Poco después, Shizuku baja
y descubre que Seiji hace violines y le pide que toque.
Él dice que está bien, pero ella lo acompañará
cantando. Así, Seiji empieza a tocar Country
Road y Shizuku lo canta. En ese momento llega su abuelo
y sus amigos, todos músicos, y se unen a la canción.
Terminado el tema, todos se felicitan, y Shizuku se
entera de que él es Seiji Amasawa. Seiji camina
con Shizuku para acompañarla y le cuenta que
quiere hacer violines en Cremona, Italia, pero su familia
se opone, excepto su abuelo. Ambos se despiden, y al
día siguiente todo el mundo habla de que la han
visto paseando con un muchacho. La situación
empeora cuando Seiji la va a buscar en su salón,
y a ella no le queda más que irse lejos de allí
pues la gente en pleno está escuchándola.
Suben al techo y Seiji le dice que su padre cedió
y podrá a ir a Cremona, y se va relativamente
pronto. Le dice además que estará de aprendiz
por dos meses para saber si realmente tiene aptitudes
o más bien debe volver a estudiar. Shizuku siente
algo en su interior, pero se sobrepone y le desea la
mejor de las suertes. A la manera japonesa, ambos se
hacen una sincera declaración de amor y Seiji
concluye que en Cremona trabajará duro y cantará
la canción de ella. La romántica situación
se ve interrumpida por todos los de su salón,
a lo que Shizuku corretea, pero mientras corre, va llorando.
Más tarde, Shizuku visita a Yuuko y le explica
todo lo que está pasando, además de su
propia sensación de inutilidad al ver como él
ya sabe lo que quiere y ella todavía no. En ese
momento, Shizuku se promete probarse a sí misma
y decide escribir una historia y tenerla lista cuando
él vuelva de Cremona. Para esto va a pedirle
al abuelo de Seiji permiso para usar al Barón
como personaje principal; éste acepta con la
condición de que él sea la primera persona
en leerlo. Sin embargo, dicha resolución originará
problemas en casa de Shizuku, pues ésta bajará
en su rendimiento escolar. Pelea con su hermana y luego
conversa con sus padres. Pero ellos, en contra de lo
que se esperaría, deciden apoyarla en lo que
quiere, pero le hacen saber que será totalmente
responsable de los resultados y consecuencias. De esta
manera, y con mucho esfuerzo, Shizuku logra terminar
Si escucho con cuidado, la historia como la contó
el Barón, y se la lleva al abuelo de Seiji;
le pide leerla mientras ella espera. Mientras el abuelo
lee, Shizuku espera en el taller de Seiji. Al terminar,
le dice a la niña que es genial, pero ella sabe
que es mentira. El abuelo le explica que es sólo
la primera joya que ha creado y aún está
áspera, sin pulir e incompleta, como los violines
de Seiji. No hay motivo por que apresurarse, y puede
mejorarla. Ya más tranquila y satisfecha, Shizuku
duerme en su casa, pero se despierta de improviso y
ve a Seiji en la calle que la llama. Baja corriendo
y éste explica que todo está bien con
él y volverá a Cremona, pero quería
verla. Seiji la lleva hasta su lugar secreto, desde
donde ven juntos el amanecer. Allí le pide algo
a Shizuku algo para tiempo después: casarse con
él. Y ella acepta.
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