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El pervertido Happousai, maestro
de la escuela "vale todo" de artes marciales,
intenta apoderarse de algún "recuerdo"
de Akane involucrando en el camino su discípulo
Ranma en otro lío más. Por supuesto, la
sutil Akane rápidamente deduce que Ranma también
está tras su ropa interior (demostrando una habilidad
detectivesca casi tan patética como su arte de
cocinar), por lo que inicia una loca persecución
por toda la ciudad, que involucra a cuanto desafortunado
peatón tiene la desdicha de pasar cerca. Ello
permite algunas apariciones breves (cameos) de personajes
como Kodachi, el padre de Kunou, Ukyo, Tsubasa Kurenai,
Mikado y Azusa, el Bakeneko y otros más. Así
también, tenemos la presencia de los regulares
Kunou, Ryouga, Shampoo, Moose y Cologne.
Cuando todo parece anunciar una verdadera procesión
de personajes, una ominosa sombra ataca a la multitud
y a la pandilla, y los lleva curiosamente hasta la misma
casa de Soun Tendou, quien una vez más ve destruida
su pobre morada (y, por si ello fuera poco, ni siquiera
pudo terminar con su almuerzo). Aquella sombra es un
poderoso elefante cuya aura de batalla lo hacía
irreconocible. Éste parece tener cierta querella
personal con Happousai, pues tras arrancarlo de la pared
en donde quedó empotrado, procede a machacarlo
a conciencia contra el suelo. De pronto, la llegada
de una hermosa joven que se hace llamar Laichi aclara
toda la situación: llama a su elefante Jazmín
y acusa a Happousai de haberle robado la felicidad,
pues nunca pudo encontrar a su príncipe soñado.
Entonces le arroja un extraño pergamino, que
rebota hacia Akane.
Resulta que dicho pergamino fue entregado por Happousai
a la abuela de la joven, con la promesa de que le garantizaría
la felicidad al permitirle casarse con un príncipe.
Pero tras varias generaciones de espera, Laichi decidió
que ya era suficiente. Por supuesto, como podíamos
esperar de una historia de Ranma y sus amigos, en ese
preciso momento el famoso príncipe hace su aparición
en su barco volador (en realidad, la góndola
de un dirigible) y anuncia que viene por su prometida.
Para gran amargura de Laichi, el príncipe anuncia
que viene por Akane, pues ella posee el pergamino, y
procede a subirla a su nave. Ranma intenta recuperarla,
pero es rápidamente regresado a tierra, donde
la desesperada Laichi sale a buscar a su príncipe.
Cuando la calma se restaura, obligan al viejo a revelar
toda la historia. Sin forma de evitarlo, Happousai cuenta
una épica historia en donde él, de joven
y durante un viaje de entrenamiento en China, es testigo
de una ceremonia donde dos partes de un pergamino sagrado
serían unidos para darle a los miembros de la
escuela de artes marciales de los "Siete Dioses
de la Fortuna" los secretos de la máxima
técnica, que les permitiría dominar al
mundo. Ni corto ni perezoso, Happousai roba una de las
mitades del pergamino, pero es herido y tiene que dejarlo
al cuidado de una pequeña niña y su elefante.
Les anuncia a todos que ahora que tienen el resto del
pergamino, procederán con su ceremonia, que ahora
implica a Akane. Eso decide a todos a ir de inmediato
en su busca, para lo cual Kunou graciosamente pone su
navío a disposición de la partida de rescate.
Lamentablemente, el "navío" resulta
ser un simple bote de remos que no aguanta la primera
pelea de la pandilla.
Por suerte para ellos, la llegada de un pequeño
barco con Laichi y Jazmín les permite salir del
paso, aunque antes deben pelear con el terco animal
y su más terca entrenadora. Al final logran subir,
pero Jazmín perfora el piso en su intento de
aplastar a Happousai, y para evitar hundirse usan de
tapón al viejo maestro. Cuando las aguas se calman,
Laichi les cuenta que el pergamino es una promesa para
casarse con un príncipe, esperado en vano por
varias generaciones de mujeres de su familia.
En el barco volador, Akane se entera de que ahora está
comprometida con Kirin, el señor de la escuela
de artes marciales de los "Siete Dioses de la Fortuna".
Fuera del impacto de dicha declaración, más
problemático para ella resulta que, como futura
esposa, tendrá que acostumbrarse a comer únicamente
arroz con encurtidos. Harta de dicha situación,
y en un claro intento asesino, prepara una serie de
platos para que los pruebe Kirin. Por supuesto, lo hace
bajo la amenaza de arrojar toda la bodega de encurtidos
al mar. Kirin acepta probar su comida, la cual encuentra
agradable, pero su organismo, desacostumbrado a lo que
no sea arroz y encurtidos, no puede tolerarlo y cae
al suelo. Los demás, en su afán de ayudarlo,
mueven la palanca de la compuerta de la bodega, y Kirin
y Akane caen al mar, justo cuando nuestros amigos pasaban
bajo ellos.
Sin pensarlo, Ranma se lanza para salvar a Akane, mientras
Laichi hace lo propio con Kirin. Por supuesto, los seguidores
de Kirin pronto lo recogen con una red, pero también
a Ranma, ahora convertido en chica, y a Laichi. Entonces,
Jazmín usa a Happousai de ancla y lo arroja con
una cuerda hasta el barco volador y ayuda a todos a
subir a bordo. Allí se efectúa el primer
encuentro de artes marciales, que no termina nada bien
para nuestros amigos. En la bodega, Kirin recupera el
conocimiento y rechaza a Laichi, pues su novia es Akane,
cosa que Ranma no tolera y reta al príncipe.
Por supuesto, Kirin encuentra la situación extraña,
pues ella es una mujer (cosa que Ranma había
olvidado en la confusión). Sin importarle eso,
insiste en su reto, pero su tonta terquedad de no declarar
sus sentimientos hace que añada que también
lo hace para salvar a Kirin de la espantosa cocina de
Akane, lo que termina con Ranma empotrado contra el
suelo. Finalmente, todos son arrojados por la borda
y quedan colgando nuevamente de Happousai (elefante
incluido).
Llena de sentimientos encontrados, Akane se disculpa
con Kirin por lo de la comida, pero todavía no
puede aceptar lo del noviazgo, y asegura que Ranma volverá
para ajustar cuentas con él. Entonces, Kirin
le dice: "¿él vuelve por Kirin, pero
no por Akane?", lo que la llena de dudas. Kirin
le dice entonces que cuando llegue, él lo vencerá
y ella se casará voluntariamente con él,
condición que ella acepta.
Cuando el barco llega a su destino, unos géiseres
arrojan a nuestros amigos a tierra, en donde pueden
ver el castillo de Kirin en lo alto de una montaña.
De pronto, una roca con la invitación para la
boda de Kirin con Akane cae cerca de ellos, lo que es
entendido correctamente por Ranma como un reto. A partir
de aquí, la película nos recuerda al clásico
de Bruce Lee "Enter the Dragon", pues deberán
vencer a los demás miembros de la escuela de
Kirin con el fin de llegar hasta su señor. Como
es de esperarse de una historia de Takahashi, los encuentros
son más ridículos que peligrosos.
Pero el verdadero reto es con Ranma, quien llega poco
después y pronto descubre que por algo Kirin
es el máximo representante de su escuela. Es
más, su costumbre de comer arroz con encurtidos
lo obliga a cargar siempre su pequeño pote de
comida y unos largos palos chinos, que demuestran su
utilidad. Cada golpe de Ranma es detenido eficazmente
por dichos palitos, que también pueden infligir
fuertes golpes. Desesperado, Ranma piensa en algo que
no pueda ser detenido por los palitos y rompe el piso
del castillo hasta su base, lo que hace subir uno de
los géiseres de agua caliente hasta el piso superior.
Luego usa su técnica de combate para lanzar puñetazos
de agua, algo que Kirin no puede detener con sus palitos.
Al darse cuenta de esto, Kirin decide usar su máxima
técnica, pero Ranma hace lo mismo. Al final,
su remolino dragón supera el ataque de Kirin
y lo vence.
Pero el castillo, debilitado por la rotura de sus pisos
y con toda el agua fluyendo, no aguanta la técnica
de Ranma y colapsa. En el tremendo remolino resultante,
Ranma trata de alcanzar a Akane, mientras Laichi tercamente
va por la mitad del pergamino. Ranma lucha contra la
corriente para llegar junto a Akane, pero Kirin llega
primero. Sin embargo, al ver el pergamino a punto de
perderse, la suelta, lo que aprovecha Ranma para sujetarla.
Kirin llega al pergamino cuando Laichi lo recogía,
y la salva justo cuando los restos del palacio caían
sobre ellos. Al final, Kirin acepta su derrota ante
Ranma y lo felicita, pues ahora se da cuenta de que
su corazón va hacia Akane. Laichi, por su parte,
le entrega el pergamino a Kirin y renuncia a la obligación
tradicional de que ella sería la novia.
No podía faltar la dosis de ridiculez, representada
por el verdadero contenido del pergamino sagrado, que
sólo era la receta de encurtidos tradicionales
para la boda real. Por supuesto, nuestros amigos le
demuestran a Happousai cuánto les molesta el
pequeño engaño. Tampoco podía falta
un final feliz, pues el desinteresado acto de Laichi
gana el corazón de Kirin, quien poco después
se casa con ella. Como muestra de que no hay mayores
rencores, pone el barco volador a disposición
de nuestros amigos para que vuelvan a casa. Un mes después,
un barril de encurtidos tradicionales y la foto del
matrimonio de Kirin y Laichi llegan al doujo Tendou,
cuyos inquilinos rápidamente dan cuenta del regalo.
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