Aprovecha la preventa de Sugoi 29

Chogoku Nekonron daikessen! Okite yaburi no gekito hen
(¡La batalla decisiva en Nekonron, China! Una batalla que desafía las reglas)

El pervertido Happousai, maestro de la escuela "vale todo" de artes marciales, intenta apoderarse de algún "recuerdo" de Akane involucrando en el camino su discípulo Ranma en otro lío más. Por supuesto, la sutil Akane rápidamente deduce que Ranma también está tras su ropa interior (demostrando una habilidad detectivesca casi tan patética como su arte de cocinar), por lo que inicia una loca persecución por toda la ciudad, que involucra a cuanto desafortunado peatón tiene la desdicha de pasar cerca. Ello permite algunas apariciones breves (cameos) de personajes como Kodachi, el padre de Kunou, Ukyo, Tsubasa Kurenai, Mikado y Azusa, el Bakeneko y otros más. Así también, tenemos la presencia de los regulares Kunou, Ryouga, Shampoo, Moose y Cologne.
Cuando todo parece anunciar una verdadera procesión de personajes, una ominosa sombra ataca a la multitud y a la pandilla, y los lleva curiosamente hasta la misma casa de Soun Tendou, quien una vez más ve destruida su pobre morada (y, por si ello fuera poco, ni siquiera pudo terminar con su almuerzo). Aquella sombra es un poderoso elefante cuya aura de batalla lo hacía irreconocible. Éste parece tener cierta querella personal con Happousai, pues tras arrancarlo de la pared en donde quedó empotrado, procede a machacarlo a conciencia contra el suelo. De pronto, la llegada de una hermosa joven que se hace llamar Laichi aclara toda la situación: llama a su elefante Jazmín y acusa a Happousai de haberle robado la felicidad, pues nunca pudo encontrar a su príncipe soñado. Entonces le arroja un extraño pergamino, que rebota hacia Akane.
Resulta que dicho pergamino fue entregado por Happousai a la abuela de la joven, con la promesa de que le garantizaría la felicidad al permitirle casarse con un príncipe. Pero tras varias generaciones de espera, Laichi decidió que ya era suficiente. Por supuesto, como podíamos esperar de una historia de Ranma y sus amigos, en ese preciso momento el famoso príncipe hace su aparición en su barco volador (en realidad, la góndola de un dirigible) y anuncia que viene por su prometida. Para gran amargura de Laichi, el príncipe anuncia que viene por Akane, pues ella posee el pergamino, y procede a subirla a su nave. Ranma intenta recuperarla, pero es rápidamente regresado a tierra, donde la desesperada Laichi sale a buscar a su príncipe.
Cuando la calma se restaura, obligan al viejo a revelar toda la historia. Sin forma de evitarlo, Happousai cuenta una épica historia en donde él, de joven y durante un viaje de entrenamiento en China, es testigo de una ceremonia donde dos partes de un pergamino sagrado serían unidos para darle a los miembros de la escuela de artes marciales de los "Siete Dioses de la Fortuna" los secretos de la máxima técnica, que les permitiría dominar al mundo. Ni corto ni perezoso, Happousai roba una de las mitades del pergamino, pero es herido y tiene que dejarlo al cuidado de una pequeña niña y su elefante. Les anuncia a todos que ahora que tienen el resto del pergamino, procederán con su ceremonia, que ahora implica a Akane. Eso decide a todos a ir de inmediato en su busca, para lo cual Kunou graciosamente pone su navío a disposición de la partida de rescate. Lamentablemente, el "navío" resulta ser un simple bote de remos que no aguanta la primera pelea de la pandilla.
Por suerte para ellos, la llegada de un pequeño barco con Laichi y Jazmín les permite salir del paso, aunque antes deben pelear con el terco animal y su más terca entrenadora. Al final logran subir, pero Jazmín perfora el piso en su intento de aplastar a Happousai, y para evitar hundirse usan de tapón al viejo maestro. Cuando las aguas se calman, Laichi les cuenta que el pergamino es una promesa para casarse con un príncipe, esperado en vano por varias generaciones de mujeres de su familia.
En el barco volador, Akane se entera de que ahora está comprometida con Kirin, el señor de la escuela de artes marciales de los "Siete Dioses de la Fortuna". Fuera del impacto de dicha declaración, más problemático para ella resulta que, como futura esposa, tendrá que acostumbrarse a comer únicamente arroz con encurtidos. Harta de dicha situación, y en un claro intento asesino, prepara una serie de platos para que los pruebe Kirin. Por supuesto, lo hace bajo la amenaza de arrojar toda la bodega de encurtidos al mar. Kirin acepta probar su comida, la cual encuentra agradable, pero su organismo, desacostumbrado a lo que no sea arroz y encurtidos, no puede tolerarlo y cae al suelo. Los demás, en su afán de ayudarlo, mueven la palanca de la compuerta de la bodega, y Kirin y Akane caen al mar, justo cuando nuestros amigos pasaban bajo ellos.
Sin pensarlo, Ranma se lanza para salvar a Akane, mientras Laichi hace lo propio con Kirin. Por supuesto, los seguidores de Kirin pronto lo recogen con una red, pero también a Ranma, ahora convertido en chica, y a Laichi. Entonces, Jazmín usa a Happousai de ancla y lo arroja con una cuerda hasta el barco volador y ayuda a todos a subir a bordo. Allí se efectúa el primer encuentro de artes marciales, que no termina nada bien para nuestros amigos. En la bodega, Kirin recupera el conocimiento y rechaza a Laichi, pues su novia es Akane, cosa que Ranma no tolera y reta al príncipe. Por supuesto, Kirin encuentra la situación extraña, pues ella es una mujer (cosa que Ranma había olvidado en la confusión). Sin importarle eso, insiste en su reto, pero su tonta terquedad de no declarar sus sentimientos hace que añada que también lo hace para salvar a Kirin de la espantosa cocina de Akane, lo que termina con Ranma empotrado contra el suelo. Finalmente, todos son arrojados por la borda y quedan colgando nuevamente de Happousai (elefante incluido).
Llena de sentimientos encontrados, Akane se disculpa con Kirin por lo de la comida, pero todavía no puede aceptar lo del noviazgo, y asegura que Ranma volverá para ajustar cuentas con él. Entonces, Kirin le dice: "¿él vuelve por Kirin, pero no por Akane?", lo que la llena de dudas. Kirin le dice entonces que cuando llegue, él lo vencerá y ella se casará voluntariamente con él, condición que ella acepta.
Cuando el barco llega a su destino, unos géiseres arrojan a nuestros amigos a tierra, en donde pueden ver el castillo de Kirin en lo alto de una montaña. De pronto, una roca con la invitación para la boda de Kirin con Akane cae cerca de ellos, lo que es entendido correctamente por Ranma como un reto. A partir de aquí, la película nos recuerda al clásico de Bruce Lee "Enter the Dragon", pues deberán vencer a los demás miembros de la escuela de Kirin con el fin de llegar hasta su señor. Como es de esperarse de una historia de Takahashi, los encuentros son más ridículos que peligrosos.
Pero el verdadero reto es con Ranma, quien llega poco después y pronto descubre que por algo Kirin es el máximo representante de su escuela. Es más, su costumbre de comer arroz con encurtidos lo obliga a cargar siempre su pequeño pote de comida y unos largos palos chinos, que demuestran su utilidad. Cada golpe de Ranma es detenido eficazmente por dichos palitos, que también pueden infligir fuertes golpes. Desesperado, Ranma piensa en algo que no pueda ser detenido por los palitos y rompe el piso del castillo hasta su base, lo que hace subir uno de los géiseres de agua caliente hasta el piso superior. Luego usa su técnica de combate para lanzar puñetazos de agua, algo que Kirin no puede detener con sus palitos. Al darse cuenta de esto, Kirin decide usar su máxima técnica, pero Ranma hace lo mismo. Al final, su remolino dragón supera el ataque de Kirin y lo vence.
Pero el castillo, debilitado por la rotura de sus pisos y con toda el agua fluyendo, no aguanta la técnica de Ranma y colapsa. En el tremendo remolino resultante, Ranma trata de alcanzar a Akane, mientras Laichi tercamente va por la mitad del pergamino. Ranma lucha contra la corriente para llegar junto a Akane, pero Kirin llega primero. Sin embargo, al ver el pergamino a punto de perderse, la suelta, lo que aprovecha Ranma para sujetarla. Kirin llega al pergamino cuando Laichi lo recogía, y la salva justo cuando los restos del palacio caían sobre ellos. Al final, Kirin acepta su derrota ante Ranma y lo felicita, pues ahora se da cuenta de que su corazón va hacia Akane. Laichi, por su parte, le entrega el pergamino a Kirin y renuncia a la obligación tradicional de que ella sería la novia.
No podía faltar la dosis de ridiculez, representada por el verdadero contenido del pergamino sagrado, que sólo era la receta de encurtidos tradicionales para la boda real. Por supuesto, nuestros amigos le demuestran a Happousai cuánto les molesta el pequeño engaño. Tampoco podía falta un final feliz, pues el desinteresado acto de Laichi gana el corazón de Kirin, quien poco después se casa con ella. Como muestra de que no hay mayores rencores, pone el barco volador a disposición de nuestros amigos para que vuelvan a casa. Un mes después, un barril de encurtidos tradicionales y la foto del matrimonio de Kirin y Laichi llegan al doujo Tendou, cuyos inquilinos rápidamente dan cuenta del regalo.
   
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