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Los veranos son especialmente calurosos
en Japón, y más en las ciudades. Salvo
que haya medios para combatirlos, no queda más
remedio que aguantarlos a pie firme. Tal es el caso
del doujo Tendou, en donde nuestros amigos lamentan
la falta de recursos para un refrescante viaje a la
playa. De pronto, el ostentoso Tatewaki Kunou se presenta
con una invitación a sus dos amores, Akane y
la chica de la cola de caballo, para un viaje de placer
en su recientemente terminado yate. Por supuesto, el
resto de la pandilla no tarda en autoinvitarse y Kunou
se tiene que resignar a compartir el viaje con los demás.
Así empieza esta segunda aventura fílmica,
de 60 minutos de duración.
Una vez en alta mar, la posibilidad de una tormenta
hace que sugieran a Kunou regresar a puerto. Él,
pomposamente, anuncia que ninguna ventisca podrá
afectar a su orgullosa nave, pero como suele ocurrir
en estos casos, la ventisca resulta ser un señor
tifón. El pobre navío queda encallado
en una isla desierta, donde deberán efectuar
las reparaciones del caso si pretenden regresar. Eso
no es suficiente para malograr la diversión,
y tenemos a Nabiki (con un cuerpo al que la serie de
televisión no hacía justicia) tomando
el sol todo el día, a Soun y Genma en sus eternos
juegos, y a Kasumi sirviendo el té como si nada
hubiera pasado. Por su lado, Cologne y Shampoo arman
un puesto de ramen (con su eterno empleado, el cegatón
Moose) en directa competencia con Ukyo, quien prepara
sus conocidos okonomiyake. Ranma, por supuesto, no ve
prisa en volver y pasa la mayor parte del tiempo surfeando
por ahí, mientras Happousai no pierde ocasión
de molestarlos. Lamentablemente, sus constantes peleas
los llevan hasta el maltrecho barco y terminan de demolerlo.
De pronto, una extraña presencia alerta a Ranma,
pero antes de que pueda definirla, la genial Akane procede
a atacarlo, culpándolo del desastre del barco.
Mientras Ranma trata de hacer entender a Akane, una
misteriosa sombra se acerca subrepticiamente y rapta
a Kasumi. Deja en su lugar un durazno, a los demás
rogando que vuelva pronto (de lo contrario, cocinaría
Akane) y a Soun completamente desesperado e inútil
para otra cosa que no sea lamentarse. Pronto descubren
que también falta Shampoo, y Ranma descubre otro
extraño durazno en el lugar. Más tarde,
la noticia de la desaparición de Kasumi llega
a oídos de Ukyo, quien ve la oportunidad de acercarse
a Ranma (pues sería la única que sabe
cocinar). Pero antes que pueda ir muy lejos, también
desaparece ante los espantados Genma y Ryouga, quienes
sólo pueden hallar el consabido durazno. Es más,
cuando Ranma y Akane regresan a su choza, encuentran
a un más desolado Soun Tendou, llorando por su
hija Nabiki.
Ahora el misterio es obvio. Sólo hermosas jovencitas
han desaparecido, y aunque Cologne supone que la siguiente
víctima será ella, todos se dan cuenta
de que Akane es la que sigue. Por ello, usando a Ranma
convertido en chica como cebo, preparan una trampa para
los secuestradores. Sin embargo, el enemigo ataca por
detrás y atrapa a Akane. Sólo la intervención
de Ryouga, quien golpea hacia la sombra que la llevaba,
la salva. La sombra resulta ser una ilusión producida
por un extraño hombre que a todos recuerda a
un mono, y quien los distrae del ataque hacia Ranma.
Éste con las justas puede ser bañado en
agua caliente para recuperar su forma masculina. Rápidamente
se desata, persigue a las sombras que iban tras él
y las obliga a mostrar su verdadera forma.
La ilusión era producida por el joven príncipe
Toma de Tougenkyou, quien junto a sus hombres (uno parecido
a un ave y otro a un perro) ha venido por todas las
mujeres jóvenes como candidatas para matrimonio.
Quiere obligar a Akane a acompañarlos, pero ella
se niega y, es más, exige la devolución
de sus hermanas y amigas. El príncipe Toma le
advierte que negarse lo obligará a usar el agua
sagrada de Tougenkyou en ella, lo que la convertirá
en hombre. Para demostrarlo, convierte un cangrejo cocotero
en hombre (bueno, casi) ante la incrédula mirada
de todos. Sin embargo, para sorpresa de Toma, todos
los hombres se lanzan contra él para obtener
el agua (con la cual podrían contrarrestar la
maldición de Jusenkyou), pero son rechazados
por la técnica de Toma, quien manifiesta unas
llamas que los dejan sin sentido. Al otro día,
la verdad se hace aparente, pues nadie está herido.
Es más, una misteriosa isla aparece frente a
ellos y hacia allá deben dirigirse para salvar
a las chicas, aunque obtener el agua sagrada está
más presente en sus mentes.
En la isla, Akane descubre con sorpresa que no sólo
su grupo fue secuestrado, sino también decenas
de otras chicas, de las islas de alrededor. Todas ahora
deben esperar para ser "consideradas" como
posibles novias para el príncipe. En ese momento,
el "grupo de rescate" llega a la isla y planea
su maniobra. Por supuesto, todo plan se va al tacho
cuando el tarado Happousai pretende entrar a la fuerza
(para darle una miradita a las chicas secuestradas).
Ranma trata de detenerlo, pero él simplemente
le deja una bomba, con el encargo de ocuparse de los
guardias. La bomba explota y Ranma queda inconsciente,
y los guardias descubren con sorpresa que una chica
está afuera. Entonces la llevan dentro, donde
la reúnen con las demás chicas. Para sorpresa
de Ranma, el interior parece un hotel de lujo, con las
chicas disfrutando de todas las comodidades del caso,
situación que Nabiki considera muy atractiva,
aun después de descubrir que el posible novio
es tan joven.
Ranma sigue con su idea de acercase a Toma por el agua
sagrada, pero tiene que seguir la corriente y participar
en el "concurso" que definirá a la
novia oficial (quien no participe, tendrá que
pagar todos los gastos). Los eventos resultan ser algo
especiales, como transferir granos de arroz de un plato
al otro (usando palitos chinos), arreglos florales (con
plantas carnívoras) y maratón (perseguidos
por ratas y gatos, para total espanto de Ranma). Sin
embargo, todo ese tiempo permite a los demás
escurrirse en el palacio para iniciar la búsqueda,
y no tardan en meterse en el cuarto de guardias. Cuando
finalmente llegan al salón principal, presencian
otro evento, que es el de cocina. Como diversión
adicional, Toma ordena a sus hombres atacar a los intrusos.
Por primera vez se ve a todos ejecutar sus mejores movimientos,
incluidos Soun y Genma, mientras Ranma se ocupa de la
comida (obsesionado con ganar para acercarse al agua
sagrada). En la confusión, Akane llega donde
Toma y le asesta tremenda bofetada, tratándolo
de inmaduro y desconsiderado, para total espanto de
los presentes. Aunque sus hombres se enfurecen, Toma
queda impresionado con la joven y anuncia que ella será
su novia, y que las demás chicas pueden ser repartidas
entre sus hombres.
Cuando Akane está a punto de partir con Toma,
se aparece Ranma, pero para reclamar que él había
ganado los concursos. Le recuerda a Toma lo tosca que
es Akane, que no sabe cocinar y que después de
todo no es tan bonita. Ello enfurece tanto a Akane que,
tras aplicarle algunos impactos con objetos contundentes,
se retira furiosa con Toma. Luego, más calmada,
descubre que Toma es un joven solitario, huérfano
como ella. Conversan amigablemente por un rato y Akane
llega a apreciar en algo al príncipe. Como acto
de buena voluntad, le enseña el pozo sagrado
de Tougenkyou, con el agua que mantiene a todos los
habitantes como hombres (lo que los obliga a buscar
esposas fuera de la isla). De pronto, la alarma indica
el escape de nuestros amigos, quienes se dirigen rápidamente
a salvar a las demás chicas, a quienes encuentran
con sus respectivos "esposos", los mismos
a los que deberán vencer en espectaculares luchas.
Ranma llega finalmente a los aposentos de Toma, pero
su capacidad de ilusión hace casi imposible que
Ranma le acierte. Burlándose de él, le
entrega la cantimplora de agua sagrada, pero vacía,
y le dice que no puede entregar el máximo tesoro
de su isla a alguien como él. Los intentos de
Ranma poco pueden hacer para afectar a Toma, pero cansado
de tanta lucha, el príncipe usa su ataque máximo.
Esta vez, Ranma está preparado: vence la ilusión
y conecta un golpe directo a Toma, quien pierde su espada
y su anillo, el mismo que puede abrir el camino hacia
el agua de Tougenkyou. Akane lo recoge y abre para Ranma,
pero Toma atrapa a Akane y la obliga a subir a un pequeño
vagón minero. Ranma llega y descubre que Toma
no sólo ataca con ilusiones, y la batalla se
lleva a a cabo en medio de una loca carrera. Ambos luchan
ferozmente, desoyendo las súplicas de Akane de
detenerse hasta que la furia de Ranma destruye los rieles
y él y Akane caen hacia el manantial. Ante la
perspectiva de convertir a Akane en hombre, Ranma concentra
todo su poder en un solo disparo y logra volar el manantial,
lo que lo mezcla con el agua de mar y anula su poder.
Aunque Akane le agradece el sacrificio, eso no le hace
gracia a Ryouga, Mousse y a Genma. Por supuesto, los
hombres de Toma aseguran que como el manantial es producido
por la savia del árbol sagrado, se restaurará
en poco tiempo, quizás unos doscientos años.
Por suerte, a pesar de no contar con un medio de transporte,
la isla flotante llegará a Japón en una
semana o algo así, por lo que nuestros amigos
pueden seguir con sus vacaciones un poco más.
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