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Todo empieza cuando Kunou convence
a un anticuario de que le venda un legendario huevo
que se supone es del fénix. Según la leyenda,
le permitirá a su dueño utilizar el golpe
del fénix, una técnica secreta invencible.
Eso sí, nunca debe colocar dicho huevo sobre
su cabeza, pues los resultados serían impredecibles.
Por supuesto, precisamente eso ocurre por obra del mismo
Ranma, y en medio de un espectacular brillo, ocurre
el nacimiento del fénix: un horrible pajarraco
que ahora ocupa la cabeza de Kunou. Sin que lo supiera
Ranma, el fénix realiza una forma de impronta
(cuando un ave reconoce como madre al primer ser que
ve), pero en negativo: le hace odiar a la primera persona
que ve. Con el fénix como distracción,
no es problema para Kunou aplicar un gran golpe a Ranma
y vencerlo por primera vez, lo que convence a Kunou
de que ha asimilado la técnica secreta. Más
tarde, en casa de los Tendou, el curioso polluelo es
toda una novedad y la verdad de la impronta
con Ranma le hace creer a Kunou que puede disponer de
Akane a su gusto, sólo para recibir un ollazo
desalentador. Descubierto que el fénix sólo
protegerá a Kunou de Ranma, éste decide
atacar por otro lado. Se lanza al estanque del patio
y, convertido en chica, se acerca a Kunou, quien se
alegra de tener a la chica de la cola de caballo
tan cerca. Sin embargo, el fénix siente que es
la misma persona y ataca a Ranma, a pesar de su forma
femenina. Luego sigue persiguiéndola, algo muy
incómodo, pues Ranma había entrado al
baño y sólo Ryouga, quien desmaya a Kunou,
lo salva.
De pronto, la aparición del vendedor de antigüedades
aclara algo de la situación. Les dice que si
tienen algo de paciencia, bastarán cien años
para que el fénix crezca y se vaya solo. Por
supuesto, ello resulta un poco largo, así que
les ofrece un pergamino que tiene una receta de alimento
especial para fénix, que lo hará crecer
a gran velocidad. Lamentablemente, Akane decide hacer
el mejunje, lo que produce una reacción muy agresiva
del casi envenenado pájaro. Por su lado, Sasuke,
el criado de Kunou, decide buscar la ayuda de verdaderas
cocineras y solicita a Shampoo y a Ukyo que completen
la receta.
Al otro día, Akane va a visitar a Ranma (ahora
obligado a vivir en una carpa, pues es echado de la
casa por Tendou) y despierta al bendito pájaro,
que ahora la ataca a ella. Sólo entonces, el
viejo anticuario les aclara que la impronta del fénix
es algo diario, por lo que Ranma aprovecha para aplicar
tremendo golpe a Kunou. Sin embargo, la situación
está lejos de resolverse y sólo la llegada
de Shampoo y Ukyo con la comida para el fénix
ofrece algo de esperanza. A pesar de la resistencia
de Kunou, logran embutir al fénix, lo que hace
que crezca varias veces su tamaño. Sin embargo,
en esta forma (punto aclarado muy tarde por el anticuario),
el fénix atacará a cualquiera sin piedad.
Forzados por la situación, deciden hacerlo crecer
lo antes posible para que se vaya, pero sólo
logran hacerlo más y más grande, y cada
vez más destructivo.
Al finalizar la tarde, un abrumado Kunou tiene en la
cabeza a un gigantesco y grotesco fénix, pero
entonces llega el momento esperado y en medio de luces
cegadoras, el fénix alza vuelo y deja como recuerdo
otro huevo, el cual Kunou insiste en comprar nuevamente,
para frustración de Ranma.
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