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En una casa de reposo en las afueras
del Santuario, Seiya yace inconsciente en una silla
de ruedas. De pronto, aparece una serie de lanzas que
surcan el cielo en dirección del inerte santo
de Atenea; mas los tres agresores, enviados del Olimpo,
se sorprenden al ver que ninguna de sus armas logra
su cometido. Ello se debe a la propicia intervención
de Atenea, quien con paciencia se ha dedicado a cuidar
a Seiya desde que éste se encuentra sumido en
tan lamentable estado.
Entonces hace su apararición en el lugar Artemisa,
hermana mayor de Atenea, quien le pide pide a ésta
el control de la Tierra, ya que las acciones de Saori
no corresponden a las de una diosa. Inesperadamente,
ésta no duda en entregarle su báculo,
símbolo de poder, lo que hace que Artemisa se
sorprenda, pues Atena sólo pide una condición:
el perdón de los santos por haberse rebelado
contra los dioses.
En otro lugar, los dioses castigan a los santos dorados
por su insurección. En tanto, tras recordar su
lucha contra Hades, Seiya ha logrado recuperar la conciencia,
y encuentra a Marin, quien lo envía al Santuario.
Al llegar, Seiya tiene una hostil recibimiento por parte
de Shaina y los otros caballeros de Bronce, entonces
Seiya trata de defenderse, pero su cosmo no le responde.
Shaina comunica a Seiya que ahora el Santuario pertenece
a Artemisa, por lo que no tiene nada que hacer ahí,
y enseguida hace que Seiya caiga en un abismo. Al despertar,
Seiya encuentra su armadura de Pegasso.
En su ex templo, Atena paga con su propia sangre el
haberse rebelado junto a sus santos contra los dioses.
Mas Shun llega al Santuario en busca de Atenea y se
enfrenta a Ángel, cuando de pronto se da cuenta
que los santos dorados cumplen su castigo convertidos
en piedra. En eso, hace su aparicion Ikki, y sólo
la combinación de golpes de ambos hermanos logra
vencer al poderoso Ángel.
Más adelante, Seiya llega a ver a Odiseo enfrentándose
a Shiryu y Hyoga. Al verlos caer, trata de vengarlos,
pero el enviado divino es demasiado poderoso y rompe
su armadura de Pegasso. No obstante, Hyoga y Shiryu
hacen que Seiya continúe su búsqueda de
Atena y lanzan su ataque conjunto que termina eliminando
a Odiseo.
Luego, Seiya llega a un desierto y se encuentra a Ícaro,
quien ha sido escogido por la misma Artemisa. La lucha
entre ambos empieza y se marca una clara imposición
de Ícaro, pues el cosmo de Seiya no logra arder
en su totalidad. Sólo la providencial llegada
de Marin hace que Seiya pueda reponerse. En ese momento,
Marin se descubre como la hermana mayor de Toma, ahora
conocido como Ícaro y muestra como prueba la
campanita que lleva. Un golpe de Ícaru manda
lejos a Seiya, y Marin se va, sabiendo que Seiya encontrará
a Atenea donde este. Tras una nueva lucha con Ícaro,
Seiya logra llegar hasta Atenea. El recibimiento de
Atena es cálido; sin embargo, anuncia que dará
muerte a Seiya y le pide el báculo a Artemisa,
mas el sorprendido Seiya acepta su muerte y permite
que Atena utilice el baculo contra él. pero lo
que habia hecho Atena era liberarlo de la maldición
de Hades. Al lugar llegan Artemisa e Ícaro. Ahora,
sin que Seiya lleve la maldición de Hades, la
lucha contra Ícaro es más equilibrada.
Artemisa decide lanzar una flecha contra Atena, pero
se interpone Ícaro y ésta no toca el pecho
de la diosa.
Entonces hace su aparción Apolo, hermano mayor
de Artemisa y Atenea, quien es inmensamente más
poderoso que sus hermanas. Apolo está decidido
a eliminar a la humanidad, por lo que Seiya, en un úiltimo
intento, no duda en lanzar su mejor golpe.
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