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Vampire Hunter D
(D, el Cazador de Vampiros)

Oscuridad, penumbra y noche. Es el tiempo ideal para que las criaturas que tienen como enemigo principal al sol pululen en el mundo. A su paso un carruaje destruye literalmente todo lo que represente a la luz: eso rebela la identidad maldita de su ocupante. Una joven ha sido raptada por la oscuridad, la cual es representada por Meier Link, el vampiro.
El padre de Charlotte Elborne, la joven víctima, recurre como último recurso a un cazador de vampiros, un extraño cazador de vampiros, cuya naturaleza no es humana ni vampírica sino ambas: lo que la gente llama un Dhampir. El agobiado viejo Elborne no escatima gastos ante el casi absurdo monto que pide el cazador. Le pide en vez que traiga devuelta a su hija, sea como sea, viva o muerta. Pero otro grupo de cazadores, los hermanos Markus, contratados también por Elborne, encabezan esta persecución. Estos llegan hasta un pueblo, y -sin más- se dan cuenta que Meier ha pasado por allí, pues toda la gente ha sido convertida en vampiros. Siendo superados en número, estos se defienden como pueden. Borgoff, líder del grupo, ensarta a todo lo que se mueve con sus flechas. El gigante Nolt no perdona nada a su paso. Lo mismo hacen Kyle y Leila, la única mujer del grupo. Sólo Grove se queda en el bunker móvil, visiblemente enfermo. Luego de derrotarlos con relativa facilidad se topan con el misterioso Dhampir. Éste después de dar su nombre, "D", sigue su camino. Ahora él les lleva ventaja. Leila se aleja de sus compañeros y parece seguir al Dhampir.
El Dhampir, no viaja solo, aparte de galopar su corcel negro, es acompañado por lo que él mismo denomina "Parásito", el cual vive en su mano izquierda. Ya han recorrido un largo camino, D y su bicho, tanto que casi ha caído el día. Se detienen frente a un "castillo de descanso". Un comentario del parásito hace ver que en tiempos antaños, pues no era raro toparse con uno. Burlando el sistema de defensa, D, a través del parásito, empieza a buscar una entrada. Casi al mismo tiempo en que el sol se oculta tras el horizonte, Leila
aparece en forma temeraria en su moto, y, tras una maniobra suicida, logra acertarle un tiro de su lanza mísiles a Meier, quien escapaba de sus perseguidores. Asombrosamente, éste interpone su capa y logra salvarse. Leila está herida. Por la trifulca, el vampiro no se percató cuando el Dhampir subió al techo del carruaje. La pelea entre ambos entes es inevitable. Al principio D parece no tener oportunidad, pero la superioridad del Dhampir se hace notar cuando se encontraba a punto de darle un golpe mortal con su espada. Al sentir que su raptor iba a ser herido, Charlotte lo llama por su nombre. Esto provoca un segundo de distracción en D, lo que logra salvar a Meier. Ahora el protagonista se pregunta ahora si lo que dijo el vampiro, respecto a que ella vino por su voluntad, sea cierto.
Leila, herida y casi en shock, es ayudada por D. Ante esto, ella responde en una forma ruda e ingrata. Éste no le toma mucha importancia y se aleja, al mismo tiempo en que los hermanos Markus la encuentran. Borgoff tiene la idea de que Meier a huido a Barbaroid, un lugar que ha estado separado del mundo real por más de cinco mil años, lo que ha hecho que sus pobladores, todos monstruos y demonios, sean catalogados como muy peligrosos. Tan sólo en la entrada se enfrentan a uno de sus pobladores, un demonio que se oculta en las sombras, quien demuestra su destreza matando a Nolt.
D ha tenido la misma idea sobre Barbaroid, por lo que, con el estoicismo que lo caracteriza, se presenta ante su líder. Éste, un pequeño viejo, le informa con mucha educación que alguien les dio mucho dinero para que protegieran la carroza y que va a morir por ello. A lo lejos, un objeto luminoso se acerca rápidamente. Es Grove, quien resultó ser un hada de compañía. Su cuerpo aún está en el bunker, pero su esencia lucha contra lo demonios, los cuales corren aterrorizados. La aparición persigue la carroza, protegida por Benge, Caroline y Machira; pero no puede detenerlos a ellos ni al mismo D. Benge, el demonio sombra, se desase del Dhampir momentáneamente, pues lo atrapa en un hechizo. Por esta razón su caballo cae al vacío.
El grupo de Markus aún los persigue. Caroline logra ingresar al bunker y llena su interior de filosas puntas: sus ocupantes logran salvarse de milagro. Benge se queda atrás para encargarse de los cazadores. Borgoff recuerda lo que su hermano dijo antes de morir: "Cuídense de las sombras". Así comprende su situación. Mientras por su parte, el parásito absorbe la magia que los tiene prisioneros. En una buena combinación, los Markus logran matar a Benge. Mientras Borgoff se queda a reparar el móvil, Leila y Kyle, buscan combustible en el siguiente pueblo. La joven se queda en el pueblo cuando ve llegar a D. El Dhampir, a falta de transporte, le compra a un viejo su caballo negro, por una buena suma. De pronto, gracias al informe de Leila, llega el comisario y le ordena que desmonte, y le arroja su dinero aduciendo que no aceptan a los de su clase en el pueblo. El viejo Polk cuenta la historia de cuando un callado cazador rescató de unos vampiros a 10 niños hace muchos años. El pueblo en vez de agradecérselo, lo golpeó sólo porque era un Dhampir. Después de esto, apunta con un arma al comisario y le ordena que deje ir al forastero. El viejo resultó ser uno de esos niños, y así le regresa el favor a D, pues él fue ese callado cazador. Leila, que estaba cerca, lo oyó todo.
Charlotte, mientras disfrutaba de la luz del día, se topa con D, quien sorprendido de que aún sea una humana, le informa que su familia la quiere de regreso. Ella se niega a ir con él, pues ama a Meier. Leila aparece después y demuestra su poca paciencia, golpeando a la joven, por su estupidez y egoísmo ante los que han sufrido por su culpa. En ese instante Caroline ataca a los cazadores y Machira se lleva a Charlotte. El Dhampir pelea ante la extraña mujer, pero la prolongada exposición al calor en la que estuvo todo el día hace mella en él. El parásito le dice que, si no se entierra, morirá. Leila, sola, pelea como puede. Pero es al final la misma naturaleza, la que parecía de lado de Caroline, quien la derrota. Leila devuelve el favor a D enterrándolo. Durante los minutos que dura una repentina lluvia intercambian palabras y se hacen una frugal promesa. Sólo queda Machira, el hombre lobo, para proteger a Meier. Estos son interceptados por los Markus en un puente, en donde han colocado bombas. Kyle saca a la chica, pero no contaba con que, todavía a plena luz del día, Meier saldría de su féretro. El sol calcina poco a poco su cuerpo, actitud que Leila, aún lejos, no comprende. Machira mata de repente a Kyle y Borgoff se lanza al agua accionando las bombas, pero falla. La carroza a salvo sigue su camino. El lobo se queda atrás para detener al Dhampir, pero se da cuenta de que
no es rival para éste. Solamente quedan Borgoff, Leila y el enfermo Grove. Los dos primeros, obviando la opinión del último, deciden continuar la misión. Llegan así al supuesto destino de la pareja, el castillo de Carmila, una vampiresa muy vieja, con una muy mala reputación, la " Sangrienta Carmila", quien tiene una historia personal con el rey vampiro, padre de D. Ésta demuestra su hospitalidad a la pareja y una esperanza de paz para ambos: un cohete en pleno castillo que, según ella, los llevará a las estrellas.
Con juegos mentales logra engañar a Charlotte y a Meier, mordiendo a uno y partiendo a la mitad al otro. D y Leila también son presas de su poder, pero el primero logra sobreponerse. Borgoff, quien ha pasado a las filas de la oscuridad al ser mordido, trata de morder a su amiga. Pero, con sus últimas fuerzas, Grove la salva. La sangre de la joven Charlotte recorre el frío camino hacia un ataúd, ocupado por un cadáver empalado a ella. Éste, gracias a su sangre, revive. D pelea frente a frente con el espíritu de Carmila. Él la sorprende por todo el poder que demuestra, cosa que la desconcierta. El cadáver, al notar su derrota, trata de posesionarse del agonizante cuerpo de Charlotte, pero su amado Meier, quien no estaba muerto, le da el tiro de gracia.
Ahora sólo queda una batalla más. Ambos, D y Meier, se disputan el mismo premio, por diferentes motivos. El Dhampir, quien es muy superior a su rival, logra atravesar su cuerpo, pero no lo mata. En vez de eso, coge el anillo de la joven, lo cual es suficiente muestra de que ella ha perecido. Meier la lleva en sus brazos hasta el cohete. La nave, con algunos problemas, logra elevarse hacia el infinito, cosa que agradece Leila.
Años después, un sepelio es visto desde una colina por el Dhampir. Una niña se le acerca y le dice que su abuela Leila le contó sobre él y lo reconoció enseguida. D rechaza la invitación de la pequeña, diciéndole que sólo fue para cumplir una promesa, pues ella
tenía miedo de que nadie llorara en su funeral. El ver una familia numerosa presente
lo alegra. Así, se aleja tan solitariamente como llegó. El parásito hace un comentario de que tal vez no sea tan malo después de todo, sólo que tiene un mal gusto por el vestir.
   
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